Josie despertó empapada de sudor. Era la primer vez que sucedía algo así. Nunca había tenido una pesadilla tan real, tan obscura... tan...
- "¿Josie?" -le llamó su gemela desde su cama de junto, se veía y escuchaba preocupada.
- "¿Eh? Estoy bien no te preocupes..." -mintió Josie. La verdad es que no estaba bien, desde hace mucho no estaba bien. Cada día sentía algo oscuro dentro de si llamarla y no podía ignorarlo. Si estuviera en un libro juraría que el autor la odia.
- "No es cierto, mira, quería darte tu espacio pero es claro que algo está pasando... es decir, Jo, el día de la celda tu magia se salió de control y juro por nuestro vínculo que podía sentir lo que tú y no era nada bueno." -la regañó Lizzie. - "Ahora dime ¿qué está pasando?"
- "No es nada..." -mintió tragándose sus miedos.
- "Claro que algo está pasando Jo, no soy tonta..." -respondió Lizzie preocupándose cada vez más por su hermana mientras se ponía en pie para cercarse a ella.
- "No, no, en en serio es solo que con lo de Hope y sus memorias y papá molesto, estoy algo cansada eso es todo..." -se excusó. Aunque no era del todo mentira, estaba muy cansada.
- "Josie... deja de mentir, me puedes decir lo que pasa." - puso su mano sobre el hombro de su hermana... y eso fue todo lo necesario.
- "Yo... yo... no lo sé... pensé que lo tenía bajo control pero ese día, ese día algo más pasó y no... no se que está pasando Lizzie... yo... e-ella quiere tomar el control y-y yo no sé cómo sacarla y...y-y estoy asustada, estoy aterrada y luego está Hope y-y" -finalmente Josie rompió en llanto.
- "¡Alto, alto, Jo! ¿De qué estás hablando?"
- "C-Cuando entré a la mente de Hope o no sé a dónde habré ido, pero cuando estaba ahí encontré... la encontré a ella... Era como yo, era como ver un doppelgänger de mi, pero era oscuro... ella, sus ojos eran negros como un abismo y sus manos, sus dedos, parecían estar carbonizados..." -describió en un susurro.
- "¿Cómo... qué?" -Lizzie no solo estaba confundida, estaba en shock.
- "Dijo que era yo... la yo que había usado magia negra... recuerdo que lo intenté una vez ¡pero no sabía que era y jamás lo repetí!... pero... pero ella dice que no fue así, dice que seguí usando magia negra pero lo olvidé y que... y que ella se creó dentro de mi... y quiere... quiere tener el control de mi cuerpo..." -explicó limpiándose las últimas lágrimas que corrían por su mejillas.
Lizzie no dijo nada, se mantuvo en silencio por un momento. Tras la puerta se escuchaban a los alumnos caminar animadamente por el pasillo. Si supieran que dentro de ese cuarto algo más importante que un cita con el chico que les gusta o un partido de futbol estaba pasando.
- "Debemos decirle a mamá..." -concluyó Lizzie. - "O al menos a la tía Bonnie..."
- "¡No, no! ¡Me matarán en cuanto sepan que use magia negra!" -gritó asustada.
- "¡Y si no decimos nada la magia te va a matar a ti, Jo!" -suspiró pesadamente mientras se frotaba la sien. - "Por favor, Jo, hazlo por mi... no puedo dejar que te pase nada malo..."
- "Y yo no puedo defraudar a mamá..."
Se hizo un silencio sepulcral. Parecía que jamás se podrían de acuerdo, no hasta que finalmente Josie suspiró. Dentro de si, sabía que necesitaba ayuda. No lo podría hacer sola, pero no perdía nada en intentarlo.
- "Dame una semana, encontraré algún hechizo para contenerla y vendré contigo... sino encuentro nada, le diremos a mamá."
- "Tres días, por como te vi hace unos minutos una semana es demasiado..." -respondió Lizzie con seriedad.
