Capitulo 42º : Dudas Y Deseos

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Narrador omnisciente

Unas horas después, el resto de las chicas fueron a sus respectivas habitaciones, dejando a solas a la parejita junto a la dulce niña. La niña reía a carcajadas sobre el regazo de la alfa mientras escuchaba historias sobre su madre cuando tenía su edad.

T/N: Mientras corría hacia tu abuela riendo por derribar mi castillo de arena, se fue de bruces y cayó directo de cara —contó viendo con burla a la omega que estaba roja de la vergüenza— Se la pasó llorando toda la tarde porque no dejaba de salirle arena de la nariz

Cualquiera podría decir que la omega rezaba por salir de ahí, pero solo ella podía saber cuánto adoraba ese momento. La tonta alfa que tanto amaba, su preciada hija y ella, juntas. No había problemas alrededor (en realidad los había, pero prefería disfrutar en paz) y solo podía pensar. Cuánto daría porque este momento no terminara...

Sin embargo, también adoraba los momentos a solas con la alfa.

Jennie: Cariño, ¿por qué no vas a jugar un rato con tus tías? —sugirió mostrándole una sonrisa— Pececito debe estar exhausta luego de ayudar a Ara

Ella: No, pececito no está cansada, ¿verdad que no? —volteó hacia la alfa con esos ojitos de ciervo—

T/N: Claro que no— Quiero decir... —la mirada de advertencia de la omega hizo temblar a la pobre alfa— Estoy algo cansada princesa, ve con tus tías, ¿si?

La niña volteó con su mamá y al notar que no podría ganar se bajó del regazo de T/N con un puchero y el ceño fruncido.

Ella: Volveré... —advirtió entrecerrando los ojos—

La pareja observó a la conejita con una sonrisa mientras esta salía de la sala, murmurando como su madre siempre quería acaparar al pececito.
La alfa apenas pudo reaccionar antes de tener a la omega sobre su regazo, observándola con esos hermosos ojos brillantes.

T/N: Hola... —la observó con puro amor—

Jennie: Hola, tú~...

Por un momento, el corazón de la alfa pareció detenerse. La mirada que recibía de Jennie era... otra cosa. Era amor, admiración, devoción, anhelo, ternura, cariño y, sobre todo, felicidad, como si el simple hecho de estar juntas pareciera bastar para que el universo tuviera sentido, como si en los ojos de la omega no existiera nada más hermoso que ella... y jamás lo habría.

No quería a nadie más, absolutamente a nadie.

Y ya era hora de dar el siguiente paso, no podía hacer esperar aún más a la omega, y por supuesto ella tampoco podía con las ansias. La necesidad de poder decir que le pertenecía a la omega la consumía, quería pasar toda su vida con la preciosa omega que la seguía observando con intensidad, y ya no podía esperar más para que el mundo lo supiera.

T/N: Lo eres todo... Te amo —las palabras salieron con suavidad de su boca—

El asombro en el rostro de la omega no se hizo esperar.

Jennie: Lo dijiste...

T/N: ¿No lo sabías?

Jennie: No es eso, es que sueles ser muy tímida para decir esas cosas. Me tomaste por sorpresa —esquivó la mirada de la alfa intentando ocultar su rubor— ¡Khmm! ¿Todavía sigue en pie la cita de esta noche? —preguntó en un intento de desviar la atención de su nerviosismo—

𝗘𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗲𝘀 ➪ 𝖩𝖾𝗇𝗇𝗂𝖾 (𝖦!𝖯)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora