Narradora
La noche siempre me ha parecido el mejor momento para pensar en todos los sueños que deseo cumplir. El mundo de las fantasías se hace cada vez más y más fuerte durante la penumbra, haciendo que la realidad parezca una simple pesadilla. Es en ese momento cuando las cosas ilícitas y los deseos reprimidos salen a la luz sin el temor de ser repudiadas.
Estaba en mi habitación oscura y callada, todo estaba en orden y el momento de ir a la cama por fin había llegado. Mi ropa de dormir estaba limpia al igual que las sábanas y cobijas, todas suaves y olorosas a lavanda. La sensación de posar mi cuerpo sobre el colchón y después mi cabeza sobre la almohada me pareció más suave y esponjosa de lo común. Dejé que mi cuerpo entrara en calor y se dejará envolver por aquella inusitada comodidad. Seguramente se debía al cansancio acumulado por los días de duro entrenamiento y por eso estaba más a gusto de lo normal.
Entre tantos pensamientos que tuve durante el rato que tardé en quedarme dormida, se apareció el rostro serio y el cuerpo sexy de ese bicolor. El menor de los Todoroki siempre aparecía en mi mente norte tras noche y causaba estragos en mi cuerpo… No me refiero a algo catastrófico ni nada por el estilo, sólo que dichos “estragos” estaban haciendo que me tardara mucho más en dormir.
La imagen de su cuerpo bañado por la luz clara de la luna perturbaba mi calma. Siempre era la misma escena: primero su espalda marcada impedía que se viera lo que yacía debajo y después unas manos muy parecidas a las mías se deslizaban por sus hombros con suavidad para luego dejar unas marcas rojas alrededor. Shoto se movía de una manera bastante peculiar e incitadora; ¿el motivo de eso? Yo, quien estaba debajo sin nada de nada, dejando que aquello entrara y saliera con fuerza en mi interior.
“Demonios” deje salir de la nada, pues aquellos sueños habían despertado mis deseos, y aunque no tenía la intención ni las ganas de hacerlo, mi cuerpo reaccionó de inmediato. Deslicé mi mano debajo de la ropa interior para comprobar mi estado. “Ya está”. Ese maldito hacía que terminara bastante cansada del brazo.
-Me aprietas con fuerza -susurraba Shoto a mi oído-, además estás tan caliente y mojada. El sonido que producimos juntos es de lo más exquisito del mundo.
Ante su declaración, no tuve más opción que abrir más, y como consecuencia, podía sentirlo hacer lo suyo mucho mejor.
-Delicioso… sigue así, Todoroki.
En lugar de obedecer, terminó saliendo. Seguramente no quería acabar tan pronto. Su atención se quedó plasmada en esos dos botones rosados, que masajeó con la yema de los dedos y después, saboreó poco a poco. No podría ser mejor. Él sabía exactamente lo que me gustaba y yo, por mi parte, lo conocía como a la palma de mi mano.
Alejé su cabeza un poco e hice que retrocediera su torso de tal manera que pudo contemplar su dureza para luego abalanzarme a ella y darle amor con mi boca.
-Asegúrate de lamerlo bien.
Me encargué de sacarle algunas gotas de su semilla y deleitarme con los sonidos que dejaba salir. Luego me puse en posición para que entrara de nuevo. Esta vez estaba moviéndose más y más rápido, incluso podía sentir cómo se hacía grande ahí adentro.
-¿Quieres matarme?
-Para nada querida.
Mis dedos jugaban de manera divertida entre la humedad de mi… Bueno, cada segundo estaba mucho más cerca de alcanzarlo.
-¡Shoto!
Ahora tenía que limpiar el desastre que había hecho en mi ropa interior.
