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Jungkook trató de tomar la mano de Jimin pero este lo apartó de un tirón y corrió hacia su casa rodante, cayendo una y otra vez, rasgando su jeans, Jungkook lo seguía como podía.

- Jimin por favor escúchame...- gritaba Jungkook tras el.

Jimin subió los dos escalones de la casa rodante y Jungkook lo alcanzó, pero Jimin lo empujó, Jungkook tropezó y se fue de culo al pasto. Jimin lo miró, sin un ápice de arrepentimiento mientras los ojos negros, brillantes y tristes lo miraban, le cerró la puerta en la cara y puso el pestillo, se deslizó sobre la puerta metálica hasta el suelo.

Jungkook tocó un par de veces más.

- Jimin, escúchame por favor.

- Andate Jungkook, no quiero hablar nunca más contigo, desde hoy no eres mejor que Jackson, - Jimin sonrió - no destrozaste mi espalda pero si mi corazón-susurro.

Lloro toda la noche sintiéndose solo nuevamente, traicionado, la última vez que se sintio así fue cuando su padre pasó de ser aquel que amaba con todo su ser a convertirse en la persona que mas odiaba hasta el día de hoy, Jungkook había logrado apartar ese corazón frío y volverlo cálido y afectuoso, ya ni siquiera se acordaba de Jackson, solo disfrutaba de la compañía y todo lo bonito que Jungkook entregaba, hoy nuevamente sentía el vacío angustioso en su corazón y en su cuerpo por culpa de Jungkook.

La mañana llegó con sus hermosos colores pero esta vez nadie lo disfruto, Jungkook se dedicó a limpiar a los caballos y desarmar todo para volver a casa. No había dormido.

Nadie había dormido, había un ambiente fresco pero silencioso e incómodo, el café sabia amargo, las tostadas sin gracia y el jugo era acido.

Jimin sintió su teléfono vibrar tras su espalda, estaba acostado con los antebrazos sobre su rostro, los ojos hinchados de llorar, aún pensando después de no haber dormido casi nada durante la noche.

- Dime Namjoon, - dijo con la voz rasposa.

- Jimin, encontré un documento con la firma de tu padre y lo estoy llevando en este momento a un perito, veremos con unos contactos que tengo si es posible hacerlo de inmediato, además pasó algo que no te va a gustar, - Hubo un silencio como si Namjoon pensara en si decir lo que iba a decir o no - ayer cuando llegué a la Hacienda Yoongi y Jennie estaban allí. El señor Kim me dijo que no había querido avisarte porque estabas en la final y no quería que te enojes y te pusieras nervioso.

- ¿Quién dejó salir al imbécil de la cárcel? - Dijo Jimin sacando el brazo de su rostro y sintiendo dolor en sus ojos de tanto llorar.

- Hable con el sargento mientras salía de tu casa y me dijo que Jennie pagó la fianza.

- Maldición - susurró Jimin. - Tendré que verle la cara cuando regrese. Necesito saber si ese testamento es válido Namjoon, no quiero a Jungkook ni a Taemin cerca de mi desde hoy, y el puto testamento no me deja alejarme de Jungkook.

- ¿Que paso allá Jimin?, ustedes se veían bastante...

- Muchas cosas pasaron y seguirán pasando al parecer, te cuento cuando llegue a la Hacienda. Avísame cualquier cosa.

- Jimin, todo bien - dijo Jungkook tocando la puerta. Jimin se levantó con ropa interior y la abrió, no lo miró, solo se acercó a la cama y dejó el teléfono sobre el velador improvisado con una silla.

- Por favor déjame conversar y explicarte, las cosas no son como crees Jimin.

Jimin solo lo ignoró por completo pasando al baño y cerrando la puerta, solo se escucho cuando Jimin abrió la llave de la ducha.

INDOMABLEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora