Se habían despertado con mucha pereza ese día, habían vuelto a tener sexo, y innumerables veces Jimin le dijo a Jungkook que lo amaba sin recibir una respuesta, solo unos ojos brillosos llenos de lujuria y una sonrisa coqueta, porque a Jungkook le encantaba escucharlo.
Pero después de toda esa pereza venía el espectáculo, Ara y Star se frotaban los cuellos por lo mimosos que eran padre e hija.
El señor Zafira los esperaba en la entrada del establo de preparación, se habían encontrado un par de veces más después de su supuesta alianza.
— Esperaba a los segundos lugares, — le dijo Zafira de manera graciosa.
— Zafira, sabes que esta vez tenemos mucha oportunidad de ganar, aún no has visto nada de lo que estos dos pueden hacer.
Zafira río, y golpeó con cariño la espalda de Jimin, — que gane el mejor entonces,
— Así será.
La competencia era estricta, pese a que era la primera, era el filtro para llegar con los mejores a los primeros lugares.
Como todos esperaban, Zafira y sus dos caballos, eran esplendidos, todos se levantaron aplaudiendo porque aparte de ser geniales eran majestuosos, dos bellos caballos negros, iguales, los hermanos habían ganado las competencias desde hace bastantes años.
Pero cuando fue el turno de Ara y Star, se comportaron como los grandes caballos eran, pura fuerza y elegancia, siguiendo al pie de letra cada movimiento, no había necesidad de instrucciones, no había necesidad de silbatos, y cuando ambos dieron el último salto de tres barras, y cayeron de la misma manera, con las dos patas al mismo tiempo y parando ambos junto a la línea blanca con sus cuellos uno junto al otro, las personas se levantaron, aplaudieron y vitorearon sus nombres.
Jimin y Jungkook levantaron sus sombreros al aire, y ambos caballos relincharon, porque sabían que lo habían hecho demasiado bien.
Jungkook le guiñó el ojo a Jimin y este sintió aquel calor en su pecho, Jungkook se veía espléndido con todo su cuerpo perfecto y sus ojos iluminados, brillantes y alegres.
Si, lo amaba, lo amaba con todo lo que era, y por primera vez en todo el tiempo que había estado en la Hacienda, con todo el tiempo que había estado maldiciendo a su padre por haberlo arrastrado a la fuerza a un país que odiaba, agradeció, haber conocido a Jungkook, y ya no quería irse de su lado.
Cuando bajaron de los caballos, ambos recibieron un par de manzanas de premio, los escoltaron a las caballerizas, Jimin abrazó a Jungkook por la espalda mientras este terminaba de amarrar a Ara.
— Estuvieron perfectos.
Jungkook se giró , acarició el pómulo de Jimin, le beso la comisura de sus labios y lo abrazo.
—Tú eres perfecto.
Jimin sonrió, ese calor que sentía cada vez que Jungkook le decía esas cosas, no se comparaba con nada.
— Que asco — se escuchó fuera de la puerta del cuadrado de los Park.
Ambos se tensaron y Jungkook miró hacia la puerta, ahí estaba aquel hombre de ojos azules.
Jimin cerró los ojos mientras su cuerpo volvía a recibir esa descarga eléctrica entre el miedo y la rabia, y se giró para enfrentarse nuevamente a ese ser repugnante.
— Buenas tardes— le dijo Jimin —a que se debe su presencia.
— Solo quería saber si eran ciertos los rumores sobre el maricon Park, no se han contenido estos días y la gente habla, tu padre debe estar revolcándose en su tumba, ¿no te bastó el castigo que te dieron?
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INDOMABLE
RomantizmPark Jimin recibió una carta que cambio su feliz vida, tendría que volver a aquel lugar, al lugar donde solo había tenido tristeza, lo único maravilloso de ahí había sido Star. Pero cuando volvió, y se encontró con su doloroso pasado, descubrió que...
