Jimin llevaba una semana sin hablar, se había convertido en un ser sin alma, seguía hospitalizado, pero no por sus heridas y dolores ya que estaban casi curados, los moretones aún no se iban, algo usual en estos accidentes, estaba hospitalizado por la preocupación que tenia el médico y todos en general, ya que Jimin desde que supo que Star había muerto, no hablaba.
Todos estaban preocupados, Jimin se levantaba, comía, se bañaba, pero no hablaba, no preguntaba por Jungkook, era un alma caminante y ausente, vivía solo para existir.
Pese a que Dominique, los señores Kim, incluso Eunwoo y Catalina iban para hablar y conversar, no había palabra alguna. Su rostro era un rostro sin expresión.
Hasta que Dominique llegó un día, abrió la puerta mientras Jimin estaba acostado en posición fetal y una lágrima caía de su mejilla.
— Jimin, Jimin Jungkook...
Cuando Jimin escucho el nombre de Jungkook se le apretó el abdomen, tenía tanto miedo de perderlo, tanto miedo de perder lo único que le quedaba en esta vida, pero no se movió, solo apretó sus ojos, él no quería hablar, Jimin no quería hablar porque sentía que moriría si una palabra salía de su boca, tenía un agujero en su pecho que se abría cada día mas por la pérdida de Star. Un agujero que lo comía desde adentro.
Su pequeño y hermoso potrillo, su gran semental, el caballo de su vida, aquel que lo había sanado de heridas, y lo había devuelto a su vida de vaquero que tanto amaba y extrañaba.
No se había dado cuenta cuánto había extrañado su vida de adolescente hasta que se subió a Star y corrió por aquellas praderas sintiéndose uno con el viento.
Dolía, y cómo dolía, ya no volaría por los aires, no jugarían como niños, no correrían como adultos, no ganarían batallas, ya no lo acariciaría para adorarlo.
La vida era dura, pero esta vida le había otorgado un nivel de rudeza que ya no estaba soportando.
—Jungkook despertó— dijo Dominique, agitada
Jimin se removió y se sentó, era lo único que esperaba, día tras día, noche tras noche, lagrima tras lagrima, esperaba que Jungkook su gran amor despertara, ya no le importaba lo que había hecho, ya no le importaba nada más, solo que viviera y sea feliz. Porque él ya no podía confiar en nadie.
Su amor se había cerrado tan fuerte dentro de él, que solo quería que Jungkook existiera en este mundo, aunque...
Dominique lo sostuvo y le pidió que se vistiera para poder visitarlo, porque lo primero que había dicho Jungkook al despertar era: "Jimin"
Jimin se vistió con la ropa que lo había esperado por una semana sobre la silla blanca de su habitación.
Su camisa y pantalón le quedaban un poco sueltos porque pese a alimentarse estaba más delgado.
Se ajustó su cinturón de hebilla plateada, y se colocó sus botas negras.
Salió un poco mareado de la habitación, detrás de Dominique que preocupada por él miraba hacia atrás de vez en cuando.
Todos estaban muy preocupados por Jimin.
Ahora que por fin se había levantado podría hacerse cargo de todo el problema que había afuera.
La falsificación del testamento, el encarcelamiento de Yoongi y su implicación con el señor Muller y la muerte de Star.
Pero había algo que nadie sabía, había un anuncio que hacer.
Jimin no entró a la habitación, solo miró a través de la ventana del pasillo hacia las habitaciones de cuidados intensivos, casi a su lado, dos habitaciones después de la puerta de entrada estaba Jungkook, con muchas máquinas a su alrededor y muchos cables, sonidos y luces.
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INDOMABLE
RomancePark Jimin recibió una carta que cambio su feliz vida, tendría que volver a aquel lugar, al lugar donde solo había tenido tristeza, lo único maravilloso de ahí había sido Star. Pero cuando volvió, y se encontró con su doloroso pasado, descubrió que...
