Era un día normal, habíamos quedado para ir a la piscina unos amigos y yo. Max, Alicia, Raúl, Clara y yo. Jugamos a las cartas e hicimos todas las cosas que hacen los chavales incluído impresionar o al menos intentar impresionar a las chicas con chistes y acrobacias, yo no participaba de las acrobacias. A veces mi mirada coincidía con la de Clara y sonreíamos, pero no hubo ningún avance amoroso ese día entre nosotros, o al menos eso no era lo importante. La razón de que quedáramos ese día era que celebrábamos el cumleaños de Clara. Yo le regalé un libro titulado "Ojos de plata", tuve la precaución de leerlo semanas antes para ver si le gustaría, en tema de regalos siempre ando con pies de plomo. Lo importante de aquel día no llegó hasta el final, después de la invitación a helado de cumpleaños y a las copas de después de cenar. Para ir desde el bar de al lado de la piscina hasta mi casa había que pasar por la de Clara, así que la acompañé, fue la primera vez que hablamos de eso.
- Oye,-me dijo después de calibrar las palabras adecuadas en su mente- no conozco a tu familia, sé que tienes una hermana y a tu madre la conozco, claramente, pero no conozco a nadie más. Nunca me has invitado a tu casa.
Esa verdad cayó sobre mí como un piano gritándome que era un maleducado, era algo tarde después de un año, pero intenté enderezarme centrándome en la primera parte de su intervención.
-Bueno, en realidad no hay nadie más. Mis abuelos viven en mi antiguo pueblo, te invitaré un día en verano si quieres y a mi casa de aquí puedes venir cuando quieras. ¿Estás libre mañana?-dije mirando si estaba enfadada.
En lugar de un ceño fruncido me encontré con una enorme sonrisa y un pensamiento que corrió por su mente para transformarla en una expresión de curiosidad.
-¿Y tu padre?
Lanzó la pregunta con cuidado y se arrepintió al segundo, tal vez por mi expresión; esa pregunta lo desencadenó todo.
-No lo sé. Se separó de mi madre hace ya tiempo, venía mucho a vernos, pero poco después de mudarnos dejó de venir, así, de repente.-no quise añadir más, pero hacía tiempo que sabía que podía confiar en ella así que se lo dije- Me gustaría saber donde está y preguntarle por qué ya no viene.
Clara me dio un golpecito con el brazo en señal de apoyo y yo le sonreí para decirle que no pasaba nada. El siguiente error o causa de esta historia surgió cuando una idea le dio brillo a su mirada.
-Mi padre es policía nacional, tal vez pueda encontrar donde vive el tuyo y puedes ir a verle.
En aquel momento tuve miedo, pero pensé que era una gran idea. No lo era. Rechacé la ayuda, pero ella insistió y acabé diciendo que sí. Esa noche pensé mucho en mi padre, siempre había sido amable y atento, se llevaba bien con mi madre. Cuidaba de la casa, no era un borracho, ni siquiera fumaba. Cuando dejó de venir intenté odiarle, pero nunca pude. Le pregunté a mi madre una vez cuando iba a venir, me dijo que no lo sabía, y era verdad. Recuerdo que a veces jugaba con él al fútbol, a veces me dejaba ganar y otras veces no, íbamos a la playa y jugábamos. En el último cumpleaños en el que estuvo me regaló un libro, -mi familia y los libros están muy unidos desde siempre- se titulaba "Aprender a volar" y, aunque no lo parezca, iba de un asesino en serie, todo estaba escrito por el asesino que pensaba que las almas eran liberadas en la muerte y volaban. Los títulos irónicos me encantaban. Esa noche fui al cuarto de mi madre y me senté en una silla cerca de su cama, la estuve mirando un rato dormir. Solo tenía una pregunta que quería hacerle, ¿por qué?
Al día siguiente Clara se presentó en mi casa, pero pasó una semana antes de saber algo de mi padre. Vimos la película de un libro que habíamos leído los dos, como cabe esperar, ganó el libro. Ninguno dijo ni una sola palabra sobre nuestra charla del día anterior, ni tampoco sobre lo incómodo que es estar solo con tu amiga en casa viendo una peli a oscuras, sobre todo porque yo la quería. Ni después de la comida mexicana se me movían tanto las tripas y tampoco recuerdo un momento sin ella en el que me lo pasase mejor. Pasó la semana. Ella se presentó en mi casa a las cuatro de la tarde. Traía noticias que no quería contar. Yo tampoco quería escucharlas.
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La historia que nos une.
Mystery / ThrillerEl padre de Miguel desapareció cuando él tenía trece años. Con dieciocho conoce a Clara, una chica de la que se enamora gracias a su afición común por los libros. Investigarán juntos el paradero de su padre y descubrirán que también está relacionado...
