Chapter 29: Hannibal

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Nota: Antes de empezar este capítulo, me gustaría decirles que ha sido una montaña rusa escribirlo, espero les guste :)

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Hannibal guio a Will a través de la galería, un faro de elegancia consciente en la penumbra. La espalda del Alfa, ancha e impecable bajo el traje, era un imán para la mirada de cualquier Omega, pero el principal estaba detrás suyo.

Will observaba la cadencia de sus pasos, la forma en que la luz acariciaba la nuca de Hannibal, la quietud poderosa que emanaba de su ser. Era como estudiar a un tigre en su propia jungla de ébano y seda.

Al momento de cruzar el umbral del estudio de la mansión, un santuario de libros antiguos y olor a cuero y brandy llegó a su visión, Will detuvo su avance. Con un movimiento fluido y calculado, su mano encontró el frío familiar del metal en la cintura de sus jeans.

El chasquido del seguro al desactivarse fue un sonido obscenamente claro en el silencio.

Hannibal se detuvo un breve momento al escuchar ese leve sonido con su fina audición. No hizo un movimiento brusco, simplemente cesó de andar, sintiendo el peso de una mirada y el cañón invisible posándose sobre su nuca.

Una sonrisa, lenta y genuina se dibujó en sus labios por el divertido juego en el que el Omega quería participar.

-"Con que así quieres jugar, Omega" - pensó con una gran emoción.

Al voltearse, su rostro se volvió una máscara de sorpresa cuidadosamente tallada. Sus ojos ligeramente abiertos, y las cejas arqueadas. Una obra de teatro para el único espectador que importaba.

Will avanzó a paso lento, el arma ahora firme en su mano, apuntando directamente al espacio entre los ojos del Alfa. Cada paso era una afirmación, un reclamar del espacio que una vez había cedido.

Hannibal siguiendo lo que para él era un juego que Will había creado, dio unos pasos hacia atrás, permitiendo a Will acorralarlo contra el borde del pesado escritorio de madera.

La sonrisa de Will entonces fue un espectáculo de pura y fría majestad, y para Hannibal esa imagen era un deleite. No había alegría en esa sonrisa, sino el éxtasis sombrío del poder.

-"Sería tan simple..." - susurró Will, su voz serena, casi un arrullo - "apretar este gatillo. Borrarlo. Deshacerme del hombre que convirtió mi vida en un infierno" - sonrió.

Sus dedos se ajustaron en la empuñadura. Sus nudillos blanquearon. El mundo se redujo al punto negro del cañón y a los ojos que lo observaban con una fascinación absoluta.

Y de pronto, un chasquido se escuchó en el lugar.

Click. Ese sonido se fundió en el sonido.

El sonido fue seco, hueco, absurdamente anticlimático. No hubo estruendo, no hubo ningún tipo de destello, no hubo salpicadura carmesí. Solo el chasquido vacío de un martillo golpeando la nada.

Will no pareció decepcionado. Al contrario, su sonrisa se ensanchó, una expresión de profundo y retorcido placer. Había saboreado otra vez el poder, el vértigo de tener una vida en sus manos, el sabor era embriagador, incluso si la copa estaba vacía.

Hannibal por su lado, no se inmutó. Su falsa sorpresa se desvaneció, reemplazada por una ternura oscura y posesiva.

Alargó su mano con una calma surrealista y tomó el arma de la mano de Will. Sus dedos, largos y fuertes, no se apresuraron, sino se deslizaron lentamente sobre el metal primero, y luego, en un gesto deliberado, sobre los nudillos de Will, acariciando la piel donde momentos antes la tensión había sido feroz.

Moon River [Hannigram]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora