Chapter 23: Pulldrone

764 98 6
                                        


-"No, no, no... esto no puede estar pasando" - se repetía una y otra vez mientras lavaba sus manos, pero, aquellas manchas en sus manos no se podían borrar por más que quisiera, frustrado, echó agua en su rostro, sus lágrimas se mezclaron con el agua, borrando cualquier rastro de ellas.

El sermón de un predicador a través del radio se escuchaba por todos los rincones de la casa, cada palabra de aquel hombre retumbaba en los confines de la memoria de Will.

Una reliquia de su adolescencia en aquel pueblo olvidado de Luisiana, donde el olor a incienso y madera podrida inundaban sus fosas nasales casi a diario.

-"Los Omegas que sueñan con más de lo que Dios les ha dado, que fantasean con libertades que no les corresponden, cometen el pecado de la codicia" -gritaba aquel hombre, su voz entrecortada por la interferencia en a radio, provocando que la distorsión se ampliara y se incrustara en sus oídos - "¡No deseen ser más de lo que son! ¡No anhelen caminos que no están destinados a sus almas dóciles!"

El bullicio de las personas dando aceptación a aquellas palabras, gritando "¡Aleluya!" Fue difícil de comprender en su totalidad debido a que todos hablaban o gritaban al mismo tiempo.

Will siguió frotando sus manos bajo el agua helada mientras la voz del predicador crepitaba en la radio, cerrando su sermón con promesas de redención, pero Will ya no escuchaba las palabras, solo sentía culpa adherida a su piel.

Sus manos manchadas de sangre del pequeño perro que trató de rescatar de una trampa de cazadores, pero fue muy tarde.

Sus manos temblaban, su pecho dolía, y su cuello ardía, sintiendo el dolor de aquel inocente animal mientras agonizaba, del dolor de tener aquella trampa entre su cuello durante horas, sofocado hasta morir, sus pestañas se llenaron de lágrimas debido a la impotencia de no haber estado antes.

Pero ahora, mientras seguía lavando sus manos, las palabras de aquel predicador se adhirieron a su mente, porque tenía en claro que su empatía era mala, no estaba bien, palideció por un momento y talló más fuerte sus manos y brazos, como eliminando cualquier rastro de pecado, y con todas sus fuerzas también deseo no ser un Omega.

Lo único que deseaba era resultar ser un Beta, vivir su vida tranquila lejos de su madre, donde pudiera ser él mismo y cuidar perros, era todo lo que deseaba.

Cuando la piel de sus manos y sus brazos estuvieran rojas debido al fuerte agarre, cerró sus ojos, repitiendo lo que el predicador decía en la radio: "Soy lo que era y ya no soy porque no soy nada, amén".

Sus ojos lentamente se abrieron, posándose fijamente sobre él en el espejo, sutilmente la luz que había en el cuarto se fue desvaneciendo hasta quedar un oscuro total, su respiración comenzó a agitarse al no poder ver nada, hasta que de la nada, un susurro se escuchó cerca de su oreja.

Su piel se erizo al sentir esa presencia cerca, de repente, la atmósfera cambió y pudo divisar quién estaba cerca, yéndose un poco para atrás por la sorpresa, ya que quien estaba cerca, era él mismo, una versión que por primera vez había visto.

-"Yo me encargaré de todo... ¡mata!" - susurró esa versión suya, y de pronto, un cuarto lleno de sangre apareció ante su mirada, varios cuerpos sin vida a su alrededor mientras aquella versión de él, sonreía con sus manos y rostro manchados de sangre.

-"Q-Qué..."

Will se despertó con un jadeo ahogado, el sudor frío empapando la delgada sábana del BSHCI. La fiebre era un demonio, la encefalitis dibujó sombras en las paredes que se retorcían como gusanos al sol.

Con las pocas fuerzas que le quedaban, intentó sentarse, peros sus brazos temblaron, incapaces de sostenerlo a él mismo.

Su mente enferma lo estaba matando lentamente, con cuidado trató de ponerse sobre sus pies, pero falló hasta caer en el suelo, para luego arrastrarse hacia la puerta de su celda hasta que escuchó los leves pasos de alguien acercándose.

Moon River [Hannigram]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora