Chapter 31: The Unknown

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Hannibal Lecter abandonó la casa de Bedelia dejando tras de sí un silencio más elocuente que cualquier amenaza. La nieve, ahora más persistente caía sobre Baltimore como un intento pálido de purificar las calles.

Su auto, un vehículo discreto de líneas elegantes se deslizó por la ciudad hasta detenerse frente al edificio de oficinas federales, un bloque de hormigón y cristal que representaba todo lo opuesto a su naturaleza.

Cuando bajo del carro, su porte era imposible de ignorar. No era su mera presencia física, aunque era imponente, con sus hombros anchos y su postura erguida, sino el aura de poder absoluto y control que lo envolvía como una segunda piel.

Caminó hacia la entrada con una lentitud deliberada, como la de quien sabe que el tiempo se adapta a su ritmo, no al revés. Su traje, un gris oscuro, casi negro, se cortaba a la perfección, y cada paso de sus zapatos italianos era un latido de autoridad en un caos urbano.

En aquel pasillo, varias personas, especialmente Omegas, no podían evitar ladear sus cabezas, sus miradas eran rápidas, furtivas, una mezcla de admiración instintiva y temor reverencial ante un Alfa de tal calibre.

Lo que ellos no sabían, era que Hannibal nos los veía, sus ojos, de un ámbar impasible, atravesaban la multitud sin detenerse, su mundo, en ese momento, se había reducido a un solo punto, Will Graham. Todo lo demás era ruido de fondo, decoración móvil en el escenario donde su obra maestra seguía cobrando vida propia.

-"¡Doctor Lecter!" - Hannibal se detuvo, volteando a ver a la persona que lo llamaba, gruñó levemente, pero fingió una sonrisa -"nos alegra que haya llegado, ¿nos podría ayudar en un caso?" - preguntó el hombre con una sonrisa.

-"Claro, no hay ningún problema" - sonrió el Alfa siguiendo a los agentes, aunque no pudo llegar a donde pretendía, ignoró ese detalle, primero se haría cargo de algo fácil.

(******)

Mientras, en una sala de observación fría y sobre iluminada, estaba Jack Crawford. El aire olía a café amargo y desesperación contenida.

Will tenías sus manos entrelazadas sobre la mesa, sus nudillos ligeramente blancos. Había reconstruido la escena del crimen en su mente una docena de veces, cada vez con más detalle, cada vez con más certeza.

La pareja, sus órganos formando una mandala... era un mensaje en un idioma que solo dos personas en el mundo hablaban con fluidez, pero Will prefirió mantenerla para él.

-"Fue él" - dijo Will, su voz era baja pero clara, sin rastro de la duda histérica que Jack esperaba -"nadie más como él haría lo que hemos visto" - concluyó.

Jack, sentado al otro lado de la mesa, observaba a Will con una mezcla de frustración ante las palabras mencionadas por el Omega, estaba preocupado, había visto a Will desentrañar perfiles antes, pero esto era diferente, no había caos en sus ojos, sino una claridad glacial.

-"Will, necesito más que eso" - dijo Jack, frotándose el puente de su nariz -"necesito pruebas, un patrón, un vínculo, algo que se pueda poner sobre la mesa" - miró a Will esperando por una respuesta definitiva.

-"El patrón... es la falta de un patrón convencional" - replicó Will, sin alterarse -"la elegancia es un patrón, el arte es el vínculo. Los demás asesinos infligen dolor, dejan firmas débiles. El Ripper... compone". - apartó su mirada del Alfa viendo las polaroids de la escena del crimen.

-"Él transforma la muerte en una declaración. Y esa declaración tiene la firma de una mente que ve el mundo no como un lugar de reglas a seguir, sino como un lienzo para sus propios designios estéticos" 

Moon River [Hannigram]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora