Chapter 27: Freedom

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El aire dentro de las instalaciones del FBI había adquirido una cualidad densa y amarga, como el sabor del café dejado demasiado tiempo al fuego.

Las semanas posteriores a la "carnicería judicial", como lo hacían llamar en los informes noticiosos, con textos en mayúsculas resaltando el horror, se arrastraron con la pesadez de una resaca colectiva.

El asesinato del juez y el guardia no había sido solo un crimen, había sido una bofetada pública, una burla sangrienta dirigida a la mismísima frente de la justicia.

Los pasillos, antes bulliciosos con la energía confidente de los cazadores, ahora resonaban con un silencio elocuente, sus miradas se cruzaban con rapidez, cargadas de una vergüenza sorda. Se habían equivocado, Jack Crawford se había equivocado.

Y sus errores estaban siendo exhibidos en las primeras planas de los periódicos, en fotografías granuladas que capturaban la escena macabra, los cuerpos colgados como animales de sacrificio, una composición tan perturbadora que transcendía el morbo para rozar con lo sublime.

Arte macabro, decían los críticos más osados. Era una firma del Ripper, susurraban los agentes entre dientes.

En cuanto a Will Graham, la confinación en una celda de máxima seguridad que ahora parecía más un refugio que un castigo, los días se volvieron en un ejercicio de su paciencia.

Las audiencias a puertas cerradas fueron un teatro de sombras. Abogados con rostros crispados susurraban argumentos legales que sonaban huecos frente a la evidencia más contundente, Will no podía ser el autor de tan atroz escenario.

El abogado de la fiscalía en su hablar denotaba el miedo, el pavor de cometer un error y terminar como los demás, temía caer en las manos de aquel artista, de un dios vengativo que había elegido su templo.

El Omega al notar ese miedo, sonreía internamente, Will volvió a sentir esa sensación que durante muchos años ocultó, dejó que se regocijara por un momento porque todo lo que estaba pasando era gracias a aquel Alfa que declaraba su devoción para llamar su atención.

Will ahora estaba en el centro del huracán, era ya sea su cómplice o su inspiración. Pero ninguna de las opciones lo convertía en el monstruo que inicialmente habían querido encarcelar.

Un mes pasó desde que se llevaron las pláticas a puertas cerradas, pero todo resultó a favor del Omega, había sido absuelto de todos los cargos por los cuales se le estaba condenando.

La mañana de su liberación amaneció gris, con una llovizna fina que limpiaba las calles de Baltimore sin poder lavar su oscuridad. La llovizna era tan fina que era casi niebla, empañando los ventanales del edificio y difuminando el mundo exterior en tonos de gris y melancolía.

Will se vistió con la ropa civil que le habían devuelto, jeans, una camisa a cuadros, una chaqueta sencilla, cada prenda le quedaba holgadas. Un recordatorio silencioso de las libras que había perdido tras las rejas, pero cuando se miró al espejo opaco de la celda por última vez, no vio a un hombre derrotado, vio a alguien transformado.

Chilton fue el encargado de la desagradable tarea de escoltarlo hasta la libertad. Su presencia despedía un olor agrio a resentimiento y ambición frustrada.

-"Espero que esté satisfecho, Graham" - soltó Chilton, deteniéndose en la puerta final -"El Ripper ha decorado la ciudad con cadáveres por su culpa. Usted lo incitó. Ese... espectáculo en el tribunal fue para usted ¿no?" - dijo con cierto enojo.

Will se ajustó las mangas de la camisa con una calma que era en sí misma una provocación. Ya no sentía el peso de las cadenas, ni el frío de los barrotes, ni siquiera el desprecio de Chilton lograba rozarlo.

Moon River [Hannigram]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora