RULES AND TONGUES [Chapter 16]

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El timbre sonó y Jessica pudo sentir las características señales que indicaban que, efectivamente, estaba nerviosa. Las manos levemente sudorosas, el tic-tic de la punta de sus Vans contra el suelo de su sala y el hecho de que no paraba de tronarse los dedos, incluso luego de que dejaran de producir aquel sonido satisfactorio.

- Sabes, creo que aun puedo sentir la palma de tu mano contra mi mejilla. - La voz de Bill sonó con su característico tono divertido una vez que ambos estuvieron frente a frente. 

- No es mi culpa que suenes como un abusador. - Dijo la pelirroja mientras se encogía de hombros. Aun después del beso, Jessica sentía una barrera de tensión que la cegaba a la hora de relacionarse con el sueco enfrente suyo.

- ¿Es necesario aclararte que era una broma? - Sus pies pronto estuvieron dentro del hall de entrada. La miro con una media sonrisa, incluso después de que lo hubiera golpeado, el parecía embriagado por su presencia.

- Lamento haberlo hecho. - Admitió una vez que la puerta estuvo cerrada y ambos pudieron verse a los ojos. - Tengo que controlar... esas cosas.

- Pero si me encanta cuando te pones salvaje. - Insto con ese tono que lo hacia parecer serio. La pelirroja frunció levemente la nariz. - Es broma, Jessy. - Su boca se ensancho en una perfecta sonrisa.

- Eres un idiota. - Soltó mientras negaba con la cabeza. Una pequeña carcajada se había escapado de sus labios.

- Tienes una sonrisa jodidamente hermosa. - Y ahí estaba de nuevo. La forma en que en menos de un par de segundos lograba hacerla caer a sus pies. Lo odiaba aun mas cuando hacia eso, cuando borraba su dignidad con la facilidad con la que alguien borra lápiz de un papel.

Jessica no lograba entenderlo. Sabia que lo detestaba casi la mayor parte del tiempo, pero cuando se aparecía de repente, con esa sonrisa perfecta y sus frases inoportunas... ella caía. Caía sin mirar donde, sin siquiera buscar una forma de sostenerse. Y quería fingir que lo hacia, que tenia control sobre lo retorcidas que se volvían las cosas, pero no podía.

- Detesto que hagas eso. - Camino hacia el sofá, dejándose caer en el con frustración.

- ¿Qué cosa específicamente? - El mas alto la siguió, cruzándose de brazos a un lado del mueble donde ella yacía. - ¿Recordarte lo buena que estas?

- Bill, enserio, no me gusta este juego extraño que pareces estar tan empecinado en jugar. - Ella se incorporo. - Me confundes.

- Créeme que busco todo menos confundirte. - Dio un paso al frente, sentándose a su lado. - Creí que era obvio lo que sentía por ti.

- Si vamos a hacer esto, tenemos que dejar las cosas claras. - Suspiro. Trato de mirarlo a los ojos, pero sus palabras se mezclaban cada vez que lo hacia. - Y establecer algunas reglas.

- ¿Reglas? - Soltó una pequeña risa mientras dejaba caer su cabeza en el respaldo del sofá. Dejando a la vista su perfecta nuez de Adán. - Ya recuerdo porque me parecías insufrible. - Bromeo.

- Si, reglas. - Insto mientras lo miraba. Hablaba enserio, si iba a comenzar... lo que sea que fuera esto, necesitaba algunas clausulas de seguridad. - Nadie puede saberlo.

- ¿Tanto te avergüenzas de mi? - Ladeo su cabeza, encontrándose con los ojos de la pelirroja. Jessica creyó que bromeaba, pero al ver su rostro, noto que había al menos una pizca de dolor en su pregunta.

- No... no es eso. - Ella suspiro. - Definitivamente no es por eso. - No explícitamente, claro. Aunque si lo analizaba un poco mas, su razón era bastante... similar. No podía dejar que sus amigos supieran que, la persona a la que había jurado odiar hasta que su corazon dejase de latir o sus pulmones de respirar, era ahora su... esto. - Solo no me gustaría ir demasiado rápido.

- Esta bien. - Bill asintió. Y acepto su escusa, aunque supo que no era mas que una verdad parcial.

- Tampoco demostraciones de afecto en la escuela. - Ella agrego. - Por lo mismo que acabamos de hablar.

- ¿Va a haber alguna regla positiva? - El castaño se quejo. Sonaba como un niño pequeño al que le estaban quitando su juguete favorito. - No se, todos los viernes son de sexo o esas cosas. - Se rio.

- ¡Bill! - Ella lo regaño. - Eso tampoco, basta de hablar de esa forma en lugares donde alguien mas que yo te pueda oír.

- ¿Ah... pero en privado si? - Dijo con un aire juguetón. - Sabia que te gustaba.

- ¿Que? Ya cállate. - Jessica se quejo, delatada por el sonrojo en sus mejillas.

- ¿Por que no me callas tu? - El castaño estiro sus brazos, tomándola de la cintura y colocándola con facilidad sobre su regazo. - O yo podria callarte a ti... cualquiera de las dos suena bien. - Sus pulgares acariciaban las mejillas de la pelirroja, quien aunque sabia que no debía, cedió ante la inminente tentación.

- Que lindo es el sonido del silencio. - Ella bromeo contra sus labios luego de besarlo.

- Si vas a hacer esto cada que quieras que me calle... - El enredo sus dedos en su cabello, tirándolo suavemente hacia atrás para acceder con mayor facilidad a su cuello. - Definitivamente voy a hablar mucho y... muy seguido. - Su boca dejo un camino de besos húmedos que se dibujo a lo largo de su piel.

- ¡Jessy! - Una voz masculina interrumpió acompañada de unos golpes bruscos en la puerta delantera. - Llegó tu banda favorita a ocuparte el garage.

- Joder con estos imbeciles. - Bill se quejó. Aún sin separar sus manos del rostro de Jessica.

- Podríamos hacerlos esperar. - Había ganado cierta confianza gracias a los besos y el jugueteo previo.

- No hables así... - Susurró el castaño con una sonrisa seductora. - Juro que no respondo de mi. - Sus manos habían bajado hasta los muslos de Jessica, acariciandolos como si fueran algo preciado para el.

- No creo que sea conveniente... - Ella susurró mientras soltaba una pequeña risita. - Voy a abrirles. - Se levantó de su regazo y el soltó un gruñido instantáneo.

Camino hacia la puerta lo más rápido que pudo. Sus dedos se engancharon en algunos nudos de su cabello mientras intentaba peinarlo con la intension de lucir menos... sospechosa.

- ¡Jess! - Ambrose la saludo con un pequeño movimiento de palillos. - Quiero que sepas que nosotros siempre estuvimos de tu lado, es decir, ¿Bill? Puaj! - Sacó la lengua mientras Dylan lo acompañaba con un gesto de disgusto.

- Súper idiota. - Agregó el rubio. - Entre nosotros debemos decirte, ahora que aún no hay moros en la costa, que no entendemos cómo pudiste prestarle tu garage.

- Si. Cierto. - Asintió el moreno con los ojos muy abiertos, como si tratara de agregar énfasis a sus palabras. Jessica ahogó una risa. - Si te molesta, tú avísanos porque... - Dylan estampó su codo contra el brazo de Ambrose y este se calló.

- No, no, sigan por favor. - Bill se aparecio por detrás de Jessica mientras cruzaba sus brazos con esa típica sonrisa sarcástica en sus labios.

- Estábamos diciendo que... - Ambrose parecía tener la lengua trabada. Dylan estalló en una carcajada desprolija al notar que el moreno no podía articular palabra. - Jess tiene mucha suerte de que una banda a punto de debutar como la nuestra toque en su garage.

- Y con un guitarrista tan apuesto, claro. - Agregó sarcásticamente Dylan mientras seguía riéndose. Estaba claro que todo era una gran broma, pero los nervios de Ambrose los tenían a todos completamente divertidos.

- Si, bueno, no presuman de mi belleza con la Ful - Bill puso el tono arrogante que solía provocar rabia pura en Jessica. - Definitivamente no queremos que se enamore de mí.

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⏰ Última actualización: Jan 04 ⏰

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𝐎𝐡! 𝐌𝐲 𝐝𝐚𝐫𝐥𝐢𝐧𝐠 / ᴮⁱˡˡ ˢᵏᵃʳˢᵍåʳᵈ ˣ ᶠᵉᵐ ᴼᶜDonde viven las historias. Descúbrelo ahora