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La llave de la cerradura principal produjo su típico sonido al girar debajo del picaporte y ambos adolescentes se congelaron en el lugar. Las manos de Bill, que acariciaban la cintura de Jessica, ablandaron su agarre.
- Mierda. - La pelirroja balbuceó contra los labios del castaño. - Tienes que irte.
- ¿Por qué? - Bill sonrió de lado mientras su boca bajaba a la curva en el cuello de la joven. Plantó algunos besos húmedos que no parecieron hacerle gracia.
- Bill, mi padre, joder. - Ella lo empujó, quitándoselo de encima lo más rápido posible. - Muévete, por favor! - El chico rio tontamente mientras dejaba caer su cabeza sobre el respaldo del sofá. - Vamos, Bill, que no me hace ni puta gracia. - Ella tomó su mano, tironeando de él.
- Voy, voy... - El más alto balbuceó y se puso de pie siguiéndola hacia la puerta trasera. - Si me agarras así de fuerte voy a tener que quedarme. - Bromeo mientras la pelirroja lo arrastraba como a un perro de la correa.
- Jess, ¿Estás en casa? - La voz del padre de Jessica sonó desde la cocina y ese fue el instante en que los pasos del castaño cambiaron la velocidad.
- Afuera. - Ella abrió la puerta, haciéndose a un lado para facilitarle la salida. Bill carcajeó suavemente mientras obedecía.
- Me encanta cuando me das órdenes. - Dijo por lo bajo, dedicándole una última mirada antes de irse.
La pelirroja cerró la puerta en el instante en que el se alejó lo suficiente y posteriormente se dejó caer sobre esta con el nivel de confusión de una adolescente que apenas acaba de escuchar una explicación de física cuántica.
Que mierda fue eso.
- ¿Qué haces ahí parada? - David torció suavemente la cabeza mientras levantaba una ceja. Claramente algo no cuadraba.
- Estaba revisando que... - Ella tragó duro mientras se acomodaba el cabello detrás de las orejas. - Que la perra del vecino no se hubiera colado en el patio trasero de nuevo.
- ¿De nuevo? - El mayor preguntó con curiosidad. - ¿Eso cuando pasó?
- La otra vez... que trabajaste hasta tarde... - Jessica balbuceó mientras caminaba hacia la cocina. - ¿Cómo te fue hoy?
- Bien, Jess. - Aunque aún no entendía la mitad de lo que acababa de ocurrir, David decidió continuar la conversación con normalidad.
- Genial. - Se sirvió un vaso de agua, tratando de que los nervios que traía cargados sobre ella pasaran desapercibidos. - Quería hablar contigo de algo...
- ¿Estas embarazada? - David escupió mientras se peinaba el cabello hacia atrás con ambas manos.
- ¿Que? ¡Claro que no! - Jessica espeto mientras negaba con la cabeza. - ¿Estas loco?
- ¿Que? ¡Podría ser una opción! - El mayor se defendió. - Que gracias a dios y a la educación sexual que te he dado no estaría sucediendo.
- ¿Podemos dejar de hablar de mi vida sexual? - Pregunto irónicamente mientras apoyaba ambos codos sobre la barra. - Quería preguntarte si puedo ensayar con mi banda en el garaje.
¿Que? No estaba mintiendo. Solo distorsione levemente la verdad para evadir preguntas invasivas y una conversación incomoda con la que no sabría como lidiar. Porque, ahora ya no era tan simple... ¿No? Claro que no. No nos olvidemos que acababa de besar al hombre mas imbécil del planeta tierra... bueno el me beso, pero es... es lo mismo.
- ¿Tanto preámbulo para hacerme una pregunta tan tonta? - David suspiro, el alivio le lleno los pulmones de un aire liviano. - Que me preguntes algo como eso me hace sentir que soy uno de esos padres controladores e insufribles.
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𝐎𝐡! 𝐌𝐲 𝐝𝐚𝐫𝐥𝐢𝐧𝐠 / ᴮⁱˡˡ ˢᵏᵃʳˢᵍåʳᵈ ˣ ᶠᵉᵐ ᴼᶜ
Fanfiction•°•--✦--•°• - ¡𝐷𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑖𝑜! 𝑁𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑐𝑢𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑡𝑒 𝑜𝑑𝑖𝑜. - 𝑆𝑖 𝑠𝑜ñ𝑎𝑟 𝑐𝑜𝑛 𝑏𝑒𝑠𝑎𝑟𝑚𝑒 𝑒𝑠 𝑠𝑖𝑛𝑜𝑛𝑖𝑚𝑜 𝑑𝑒 𝑜𝑑𝑖𝑎𝑟𝑚𝑒, 𝑒𝑠𝑡𝑜𝑦 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑜 𝑑𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑒 𝑠𝑢𝑐𝑒𝑑𝑒 𝑒𝑛 𝑔𝑟𝑎𝑛 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑑𝑎, 𝐽𝑒𝑠𝑠...
