Los chicos después de consolarme y abrazarme hicieron irnos al salón.
Cuando llegamos, Isa dejo hueco para que Lucas y yo pudiésemos caber en él sofá.
Todos se quedaron callados y cuando Beatriz entró en el salón, se encontró con rostros desconocidos observándola en silencio.
Pero cuando oyeron más pasos que venían a la habitación, todos volvieron la vista a la puerta, y fue cuando entró despacio y con la cabeza gacha, Alba.
Ella alzó la mirada y fue mirando a cada persona ahí reunida, mientras los otros me miraban curiosos y pidiendo respuestas.
La hicieron sentarse enfrente de mí, mientras, yo seguía temblando con la cara oculta en el pecho de Lucas.
Me tocó la espalda y le miré a los ojos, que me dieron fuerzas, me erguí y lentamente fui mirando a Alba, de sus pies a su cabeza.
Pero cuando me encontré con sus ojos, vi que se podía ver a una chica de pelo negro con ojos azules y una boca delicada, y otra cuyo pelo negro estaba despeinado, con unos ojos azules que tenían ojeras, y se podía apreciar en sus labios que también eran delicados pero que en esos instantes estaban partidos.
Estaba enfrentándome con la mirada, pero lo que todos debían ver ahora, eran dos chicas iguales, una bella y una con moratones y heridas al rojo vivo.
Todo el cuerpo de Alba parecía estar en mal estado, como si alguien le hubiese dado una paliza.
Miré a Bea, que se hallaba sonriendo y mirando la escena, quería ir a por ella y hacer que esa sonrisita se le fuera de la cara.
-¿Qué te ha pasado?-Pregunté a mi hermana sin atreverme a mirarle a la cara.
-¿Te importa?-Salió un poco de sangre de la boca, pero ella se la quitó rápidamente.
-Sí, porque aún somos hermanas.-Todo el mundo estaba callado.
-He perdido a una amiga y a mis padres.-Se podía oler la tensión.
-¿Por qué?-No podía soportar esta situación, no podía escuchar la respuesta..
-Pasaste una nota que destrozó mi vida.-Iba a acabar mal esto, lo intuía.
-Tú destrozaste la mía.-Chasqueé la lengua.
-¿Es un ojo por ojo?-Miré a sus ojos de forma imexpresiva y solté una carcajada llena de furia.
-No.-En pocas palabras había mucho significado.
-Me hiciste hacerme daño.-Llegó el momento de la verdad.
-No veo cómo.-Ladeé la cabeza a un lado a modo de burla.
-Casi muero.-Le miré sin creerla y ella apartó sus ojos de los míos.
-¿Cómo pudo ser eso mi culpa?
-Intenté suicidarme.
-Eso no es mi culpa.-Mi enfado iba creciendo poco a poco al oírla acusarme de ese modo.
-Mis padres me odian por ser esto.-Beatriz soltó una risotada, la cuál se desvaneció igual que como había venido.
-No es mi culpa que seas homosexual.-Ella me atravesó con su mirada, y yo la mantuve en todo momento sin esconderme.
-Pero sí que mis padres se dieran cuenta, y también que ella lo supiera.-Alguien abrió una ventana, no hacía calor, pero este momento era bastante incómodo para todos.
-Son mis padres. Y no sólo son tuyos.
-Vine para darte una noticia.-Tal vez fuera el momento definitivo, cuando dijese que me odiaba.
-Dámela y luego lárgate.-Sin compasión, solté eso, aunque parte de mí, se arrepintió
-Voy a irme para siempre de tu vida, me cambiaré el nombre, el apellido, las raíces y mi vida será diferente.
-Ya puedes irte, nadie de esta sala te quiere.
Alba se levantó, cogió mi mano a modo de despedida, pero se la quité bruscamente.
Fue hasta la puerta de la entrada, se oyó cómo se abría y cómo se cerraba.
Beatriz se quedó, y todos nos quedamos sin saber que hacer.
Uno a uno se fue yendo a sus hogares, Ignacio llevó a Beatriz a un hotel y yo me quedé sentada en el sofá sin saber que hacer.
Jot señaló que se iba con Lizz arriba y que me iba a quedar con Lucas, el cuál se marchó a la cocina y luego a otra sala.
Entre en la cocina y vi que tenía el móvil encendido en una conversación de Whatsapp, y como éramos amigos, lo leí mientras él estaba en el baño
Paua: Entonces quedaremos algún día, nene.
Yo: Está todo tenso, pero ya te lo dije, sí, te llevaré a algún sitio.
Paua: ¿Nuestra primera cita?
Yo: Ya hemos tenido más citas, cariño.
Paua: ¿Lo sabe tu inseparable?
Yo: ¿Para que necesita saberlo?
Paua: Porque se pondrá celosa, ¿no?
Yo: Debo irme, amor.
Paua: Te quiero.
Cuando terminé de leerlo dejé el móvil en la encimera y cuando me giré me encontré a Lucas enfadado.
-¿Por qué lees mis mensajes?-Se acercó a mi y le miré.
-Siempre lo hacemos.
-Pero hay cosas que no quiero mostrarte.-Sus ojos brillaban de furia y me encogí de hombros.
-¿Cómo por ejemplo que te gusta esa Paua?
-Ya sabías que hablábamos, pero Serena, no soy un juguete que puedas usar y tirarlo a la papelera, si quiero estar con ella, no me vas a mandar, tengo derechos y sentimientos.
-¡¿Y yo no?!-Después de gritarle, pareció entender lo que había dicho e intentó pedirme perdón, pero yo había salido de la cocina.
Me fui al salón y me encontré con Jot y Lizz mirándome, se acercaron y me dijeron que ahora vivirían juntos, que podía irme o quedarme.
Y de repente, todos los sitios que pensaba que me acogían, parecían darme la espalda.
Lucas sin embargo, me llevó a su casa, aunque estábamos enfadados, él seguía cuidándome.
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Solo dos [Reeditando]
JugendliteraturSerena, es una adolescente que no tiene su mente clara, tiene una vida que muchos querrían, con amigos y una familia bastante normal, pero algo no marcha bien... Siempre le persigue una decisión. Esa decisión es el centro de sus preocupaciones, es e...
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