10-Sorpresas de una a una.

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Miré a Lucas, y él me sonrió.

Me hizo un sí con la cabeza, y de repente sentí una presión en mis labios.

Abrí los ojos de golpe, y me encontré con Ignacio.

No podía responderle, no sentía esa necesidad de besarlo, pero algo me empujaba para que le respondiese a ese beso.

Pero le empujé con cuidado, alejándolo de mí, no tenía fuerzas de darle una bofetada, ni de decirle nada.

Lo único que puede hacer, fue ver todo gris, y luego negro, con voces de fondo, de mis amigos chillando.

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"Serena.-Me giré a ver de donde procedía esa voz.-Serena.

-¿Dónde, dónde estás?-Miré a mi alrededor.

Estaba en una sala blanca, con una silla vieja en medio, pero no me atrevía a sentarme. Toqué con cuidado su respaldo, cuando mi mano pudo tocar la silla, me relajé, pero esta sensación se fue rápidamente.
Miré y empecé a caminar hacia una pared, pero desapareció, me fui asustada a la siguiente, y la pared no estaba ahí.
Sin embargo, parecía que hubiese una pared, fui caminando sin rumbo, para dar con alguna limitación de este extraño lugar.
Me giré y pude ver la silla a lo lejos, decidí que regresaría.
Estaba cansada de andar y necesitaba sentarme.
Fui hacia ella, pero choqué con una pared, fui tanteándola, y de repente vi la silla.
Pasé mis dedos por encima de esa silla que estaba dibujada en esa superficie plana, y me preocupe. No podía regresar.
Entonces volví a oír esa voz.

Solo dos  [Reeditando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora