Capítulo 1

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Ella se tapó la cara y empezó a llorar.
Se apoyó en una pared próxima a ella y se fue deslizando.
Ya no podía sostenerse en pie, le flaqueaba las piernas y temblaba.
¿Por qué esta chica estaba llorando sentada en el suelo?
Ella había tenido varios problemas con sus amigos, y le había salido todo mal.

"Decídete, él o yo, pero no puedes hacernos esto. Te dejamos tiempo para pensarlo."

Esa frase, esa orden, se le clavaban como una apuñalada en el corazón.
Seguía y siguió llorando, ahí, en medio del vestíbulo de su casa, sola.
Y se planteó la idea de desaparecer, pero no tuvo tiempo de pensarlo más.
Llegó su salvación.

En ese instante llamaron a la puerta y me dirigí hacia ella, maldiciéndome por ir a abrir con los ojos rojos y despeinada.

Al abrir me quedé congelada e intenté cerrar la puerta. Fui demasiado lenta, y en ese momento me encontré con un zapato entre el marco de la puerta y la puerta y de fondo se podía escuchar un chillido agudo.

Me reí y abrí de golpe, entonces se me abalanzó sobre mí.

-¡Pero tú! ¡¿Por qué me cierras delante de mis morros?!- La chica saltó sobre mí y me tiró al suelo con fuerza.

-Para que dejes de ligar y besar delante de mis ojos.

-Entonces píllate tú, pero los ojos.

-Ja ja, oye... No puedo respirar.

Y ahí estaba yo, debajo de mi mejor amiga, riéndome, llorando y asfixiándome.

-Vine porque me enteré de que Ignacio y Lucas te habían hecho llorar y que estabas en plena calle cuando ocurrió y yo no estaba ahí....

-Yo... Solo estaba ahí porque...- Intenté encontrar la excusa perfecta, pero no se me ocurrió nada.

-¿Pero no ibas al centro con tu hermana? - Encarnó una ceja y me miró seria.

-Sí, pero como pasó todo, prefería estar en un sitio acogedor...

-Soy tu mejor amiga, no deberías preocuparme tanto.- Sus ojos reflejaron un poco de tristeza, pero sacudió su cabeza y ya no había ni rastro de ese sentimiento.

-Pues para ser mi mejor amiga, estás dejándome sin aire.- Procesó la información y se encogió de hombros.

-Sí, perdón.

Cuando se levantó, se acercó a la puerta para cerrarla, pero en vez de eso, le sacó la lengua a mi vecino, que se quedó frustrado y la cerró.

Me reí, sabiendo que Isa, por muy madura que estuviera o pareciera, ella seguiría siempre siendo muy infantil. Y eso era algo que me encantaba de ella, también tenía que tener en cuenta que siempre me ayudaba en todos mis problemas.

Me agarró de un brazo y me levantó del suelo, y dijo que iba a preparar una sesión. Volví a sonreír. Preparé una película para ver junto con algo de comida y me senté al lado de Isabel, mientras veíamos la película, le iba exponiendo mi problema y ella asentía en silencio, añadiendo algún comentario sarcástico para mis dos amigos.

-Ya entiendo, Lucas e Ignacio quieren ser tus mejores amigos, pero ellos no quieren que esté el otro en tu vida también, y por todo ello, quieren que eligas.

-No sé que puedo hacer.- Miré un momento al techo, como queriendo que cayese la respuesta del cielo y volví a mirar a la pantalla.

-Hazles elegir a ellos.- Miré con los ojos como platos a mi amiga, me quedé pensativa, pensando que se había equivocado.

Solo dos  [Reeditando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora