16. ¿Stein?

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Tengo que salir de aquí. Llevo toda la noche pensando en un posible plan de huida. Ninguno me convence. Sé que no estoy loca, esto no puede ser una broma y no creo en las coincidencias.

Miro el pequeño reloj de mi mesilla, son las siete y media, hoy va a ser un día completito, tengo cita con el Doctor Andrew y es día de visitas, y por si fuera poco, quedan un par de días para la fiesta que mencionó Hiena.

Tengo que conseguir hablar con Hiena a solas y preguntarle sobre lo que está pasando y admitirle que siento que me oculta algo. No es una conversación que sea fácil de hablar con tu mejor amiga, a nadie le gusta acusar a un amigo de mentiroso.

Salgo de mi habitación y como ya es algo tarde no voy al comedor y voy por el pasillo que va directo a la sala de visitas, mi amiga siempre se emociona mucho por este día y suele ir antes de tiempo, así que seguramente ya esté por la zona.

Noto que se me acelera el pulso conforme me adentro en el pasillo; no debería estar tan nerviosa, Hiena no me oculta nada, ¿No?

Entonces la veo; está más guapa de lo normal y tiene una sonrisa de oreja a oreja, le brillan los ojos. ¿Cómo se supone que tengo que hablar con ella ahora de esto? No quiero arruinarle el momento.

-¡Mamá, papá! - Hiena ya ha visto a sus padres, por lo que entra en la habitación, esta vez va sola, Hunter no la acompaña -¿¡Abuelo!? - Si no recuerdo mal, no es la primera vez que su abuelo le visita, pero debe ser que Hiena no le esperaba hoy.

Veo a la directora entrar a la sala, me da la oportunidad de entrar para fingir que quiero hablar con ella, así que aprovecho y me acerco a la puerta que aún está abierta, pero antes de que pueda hacerlo, una mano me agarra del brazo.

Me doy la vuelta y levanto la vista. Es Hunter. Perfecto.

-¿Espiando? -Sé que no me va a dejar ir hasta que le conteste, así que le miento.

-Quiero hablar con Kaia -Me doy la vuelta, pero no me suelta y no me deja irme -¿Qué coño quieres?

-Ven -No añade nada más y pasa delante de la puerta de la sala para ir a la salida que da al jardín.

Le sigo, sabiendo que podré asomarme un poco por la puerta mientras paso y podré ver a la familia de Hiena. 

Ojalá no lo hubiera hecho.

Camino a paso lento, siento que me empiezan a fallar las piernas, miro a través de la puerta y no creo lo que ven mis ojos. Veo a tres adultos, la primera que me llama la atención es la madre de Hiena. una chica de piel clara y pelo muy largo negro. Me quedo pálida. Luego, su padre, un chico rubio alto que me recuerda mucho a Hunter. Y por último, su abuelo, un señor alto, de piel oscuro y... ojos de color diferentes. Maine Stein. Mason Stevens.

Se me nubla la vista y no sé si podré aguantar de pie mucho tiempo, echo un último vistazo a la habitación y veo cómo la directora se refiere al padre de Hiena como su hermano.

Esto no puede estar pasando.

Me apoyo en la pared para no caerme mientras intento caminar hacia la salida.

-¿Jane? - Hunter ya está en la puerta, esperándome.

Intento centrarme en lo que tengo que hacer y aligero el paso.

-¿De qué quieres hablar? -No pienso andarme con rodeos, por lo que voy directa al grano, esperando que esta conversación acabe lo antes posible.

-Sé que no eres tonta.

-Wow, qué gran cumplido, ¿Qué se supone que significa eso?

-¿Qué has descubierto al mirar en esa habitación?

No merece la pena mentirle, y sé que ya sabe lo que le voy a decir, por lo que no veo ningún motivo para ocultarlo.

-Que eres un Stein -La respuesta sale de mi boca antes de que pueda pensar en lo que estoy haciendo, a ver, tiene sentido. Maine Stein es el padre de Kaia, Kaia stein, que es la hermana del padre de Hiena, que ahora sé por qué me resultaba familiar, es Heist Stein, pero... ¿Y la madre? Solo puede ser una persona, la chica de la ventana. Leigh Fleming, o bueno, Leigh Stein. Miro a Hunter y la sonrisa que tiene en la cara me indica que estoy en lo cierto. Mierda.

-Tengo que irme -Le digo e intento alejarme, esto no es seguro.

Pero antes de que pueda dar unos pocos pasos atrás aparece Dilan, su expresión no me dice mucho, está serio como de costumbre.

-¿Sois hermanos? -pregunto girándome hacia Hunter.

-No -Responde con sequedad.

-¿Quién eres? -Esta vez la pregunta va dirigida hacia Dilan, no entiendo la relación que tienen estos dos y mucho menos qué hace él en el psiquiátrico si realmente solo le veo fuera.

-Esa no es la pregunta, la verdadera pregunta es -Hace una pausa- ¿Quién eres realmente, Jane?

Me voy corriendo y entro rápido en el psiquiátrico, sé que no me seguirán, podrían encerrarles por conducta peligrosa. Pienso en la pregunta de Dilan. Es una pregunta que me he hecho a mí misma muchas veces, y nunca encuentro una respuesta clara.

Soy Jane, mi apellido nunca lo he sabido realmente, lo que sí sé es que hago lo que sea para sobrevivir, literalmente, cosas inimaginables. Acabar en este psiquiátrico es una de ellas.

La vida sería muy aburrida si solo se tratase de sobrevivir, perdería el sentido, tendríamos una rutina automática. nunca he querido eso, ni olvidar mi pasado, como tanto me insiste el doctor Andrew. Vengar a mi familia, eso sí que es un motivo para vivir.

Sé muy bien lo que tengo que hacer ahora, ir a la consulta de Andrew, como debería hacer, solo que no es para lo que él espera.

Llego a la puerta y no me molesto en llamar con los nudillos, simplemente la abro y observo su cara que ahora mismo tiene una expresión de entre alegría y sorpresa.

-Hola Jane, no esperaba verte tan puntual -Qué ingenuo.

Pongo mis dos manos sobre su mesa.

-Me apetecía hablar contigo, Andrew, ¿O debería decir Rhett? -La expresión de su cara cambia, se pone pálido y se queda boquiabierto.

-Jane, ¿De qué estás hablando? -No le tiembla la voz al decirlo, y eso me hace pensar que me he podido equivocar, pero sé lo suficiente de él como para saber que es un buen actor. -Creo que necesitas dormir un poco, todos estamos un poco nerviosos ahora que empieza a nevar - La nieve. Otra de mis grandes preguntas.

-No, no necesito dormir, estoy perfectamente.

-Creo que no estás en tus plenas facultades, voy a llamar a alguien para que te acompañe a tu habitación.

-¡No! - Grito, pero ya es tarde, dos hombres corpulentos aparecen en la puerta y me llevan a rastras ignorando mis gritos y patadas. Uno de ellos me acerca un pañuelo a la boca y noto como voy perdiendo la conciencia poco a poco, hasta quedarme dormida. 

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¡Capítulo corto pero intenso! 

Los próximos capítulos traerán más revelaciones. 

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Jane (Saga Darks)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora