2. La Aventura Comienza.

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Me entrené día y noche con la ayuda de los compañeros de mi padre, y también me enseñaron las cosas que se pueden encontrar al otro lado de este muro llamado isla.

Una de las cosas que me sorprendió fue que el mar está gobernado por cuatro grandes Yonkous, y uno de ellos era mi padre, Akagami Shanks; los otros son Barbablanca (Shirohige), Big Mom y Kaito, pero estoy completamente segura que mi padre es mucho más fuerte que todos esos. También me avisaron de los siete Shichibukais que "trabajan" para el gobierno y no hacían muy buenas migas con los Piratas. Me dijeron sus nombres y una descripción un tanto rara, no se podían explicar muy bien.

- Uno de los Shichibukais es Dracule Mihawk, un hombre que tiene una gran espada en forma de cruz cargada en su espalda. Es el mejor espadachín del mundo. -Dijo intentando hacer un dibujo, pero... Intento fallido.

- Otro es Crocodile que es un hombre corpulento, con un garfio de oro y siempre lleva un porro en la boca. -Añadió Yasopp, el francotirador de la tripulación, haciendo una imitación mientras reía.

- Boa Hancock, una chica con gran cuerpo y muy guapa que puede transformarte en piedra con sólo mirarla del bellezón que es, y también literalmente.

- Donquixote Doflamingo, un hombre que con verle sabes quién es; Bartholomew Kuma, es como un gran oso con almohadillas en las manos y con una biblia; Jinbei, un gyoyin y Gekko Moriah, un hombre un tanto raro... Es como si fuera un vampiro con una apariencia rara. -Terminó de explicar mi padre, haciendo memoria.

- Debes tener cuidado con todos los que te hemos dicho, son fuertes y no dudarán en matarte si te interpones en su camino. -Avisó Benn Beckman, un hombre con el pelo negro atado a una coleta y con una pistola en la mano.

- Pero como nosotros te vamos a enseñar cómo defenderte no tienes por qué preocuparte. -Me animó Lucky Roo, un hombre gordo y con un trozo de carne en su mano. No paraba de comer en ningún momento.

- ¡Entonces comencemos! -Grité alzando el puño llena de emoción.

***

Pasaron días, meses y años, hasta que cumplí los 12. Para mi edad me encontraba bastante capacitada para poder hacerle frente a un vicealmirante (como Smoker), pero sólo para defenderme, ya que en cuestión de minutos se podría librar de mí.

Me encontraba en un prado, entrenando con una espada junto a mi padre, que no le hacía falta casi moverse para defenderse de mis estocadas. Tiré a un lado el arma y utilicé el poder de mi Fruta Del Diablo, enviando fuertes ráfagas de viento hacia él, pero me amansé al ver que luchaba contra mi padre, no quería hacerle daño. Él apareció frente a mis ojos y me apuntó con su espada.

- ¡No se puede tener la guardia baja en un combate! El enemigo no dudará en acabar contigo. -Me corrigió mientras guardaba su espada.

- Cierto, sino no podré matar a Monkey. D. Luffy... -Pegué un puñetazo en el suelo.

- Ya te he dicho que él no ha tenido la culpa de que me pasase esto, pero si tanto quieres matarlo adelante. -Dijo seguro mientras esbozaba una sonrisa.

Le saqué la lengua juguetona y me fui corriendo hacia otro lugar, Melody me había llamado para merendar.

Shanks se quedó allí y, en un instante, aparecieron su tripulación a su lado, mirando como me iba alejando hasta ser solo un punto negro en sus ojos.

- ¿En serio dejarás que Kaoru mate a Luffy? -Preguntó Lucky Roo con otro trozo de carne en la mano, masticando sin parar.

- Si no conociera a mi hija no la apoyaría jajaja -Miró al cielo riendo.- Sé que cuando se conozcan se llevarán bastante bien, y seguro que ella lo investigará para ver si merece o no su muerte. -Explicó orgulloso.

- ¿Y si no pasa eso? -Preguntó Benn Beckman, interesado en el asunto.

- ¡Pues una pelea honorable de grandes piratas! Sé que Luffy no se dará por vencido y que mi pequeña no lo matará aunque gane ella, no podría.

- Estás lleno de confianza, capitán jajaja

***

De los 12 años a los 16 años, mi padre se tomó mi entrenamiento como un reto personal y me enseñó a utilizar los tres tipos de Haki, aunque el tercero fue una sorpresa que yo lo poseyera, El Haki del Rey, además del Kenbunshoku Haki, que puede captar los movimientos que hará el otro y el Busoshoku Haki, que me permite utilizarlo como una armadura para defenderme de ataques y para golpear a otros usuarios de la Fruta del diablo.
Por fin ya estaba a punto de embarcarme a una aventura, sola pero preparada para todos los retos que me vendrían. Yasopp me enseñó un poco de puntería, Benn Beckman a utilizar una pistola y Lucky Roo a... ¿Comer?

Mi padre me otorgó una barca estable y fácil de manejar. Casi todo el pueblo se encontraba en la costa, despidiéndome junto a la tripulación de Shanks.

- ¡Dale saludos de nosotros a Luffy y cuidate mucho! -Pidió papá mientras me entregaba una Vivre Card de él, para volvernos a vernos.- Kaoru, nos volveremos a ver en el Nuevo Mundo y no hagas locuras ni hagas enfadar a la Marina y ,mucho menos, ni se te ocurra golpear o molestar a un Tenryuubito, que sé que eres capaz jajaja. -Me aconsejó haciendo una despedida dura y larga.

- ¡Lo sé! No me pasará nada y pronto nos volveremos a ver, así que no hagas esto más...

Shanks me abrazó, y al separarse tenía una cara de burla como diciendo "No te olvides de sonreír en ningún momento" mientras el viento comenzaba a soplar y me alejaba poco a poco de la orilla. No pude evitar llorar un poco, pero casi nada, porque después de todo mi padre es un Yonkou, el hombre más fuerte del mundo para mí. Él estaría bien.

- ¡Ten cuidado de no caerte al mar! -Gritó observando como se acercaban olas de gran altura, dispuestas a darle la vuelta a mi transporte y a ahogarme.

Con un simple movimiento de mi mano partí la ola en dos, perfecto para que no me molestase y demostrara a mi padre de que no se tenía que preocupar por mí.

- ¡Ve y recorre el mundo Akagami Kaoru!

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