Hela.
Llegué a casa enojada y comienzo a aventar todo y a hacerlo añicos aunque tenga que comprarlo al otro día.
Estaba desnuda, vulnerable, enojada y marcada. MAR-CA-DA y por un lobo que aparte de eso era un irrespetuoso por haberme marcado sin mi consentimiento, pero la iba a pagar con creces.
Pero dentro de mi, Kanira rogaba su roce, su toque. Esa mirada que me derritió por dentro y por fuera pero a la que me resistí.
Diez de mis lobas habían encontrado a sus Mates y eran unas de las mas fuertes de mi manada, porque se podían transformar. Eso me asustaba, si perdía a mis mejores lobas mi manada estaría en peligro.
Pero no podía alejarlas mucho tiempo de sus parejas y aunque yo me resistiera hasta la médula, Kanira estaba inquieta y el calor comenzaba en tres días.
Mis lobas no resistirían mucho tiempo y yo debía mantenerlas ahí para que no les hicieran daño.
Comienzo a dar vueltas en la habitación y llega a mi mente la imagen de aquel hombre. Esos ojos verdes brillantes que me miraban fijo y con pasión indeleble, esa barba tupida que acariaba mis pechos cuando lo ataqué.
Tenía un cuerpo, duro como las rocas y unos brasos fuertes y llenos de tatuajes.
Su piel no era pálida, sino bronceada, quemada.
No lo sacaba de mi mente y mi cuerpo lo deseaba, era mi Mate y lo necesitaba a mi lado a cómo dé lugar, pero mi orgullo era ese muro de acero que no dejaba entrar a nadie amenos que yo lo permitiera.
Me doy una ducha y me duermo desnuda hasta el otro día.
******
A la mañana siguiente llamo a mi oficina y hablo con Vanessa para que arregle todo, y avisándole que duraría unas semanas ausente de mis labores. Habían cosas mas importantes que debía atender acá.
Estábamos en calor y sentía como mis camiseta blanca de pico acariciaba mis duros pezones haciendome jadear.
Esta si era una situación dificil, mis lobas tambien estaban en calor y los lobos se daban cuenta de inmediato.
Pero eso lo tenía bajo control, les advertí que no se acercaran a mi territorio, esperaba que ese los alejara pero no era una garantía, esos lobos las marcaron y su Alfa tambien me marcó y aunque costaba admitirlo le pertenecia pero no iba a caer en sus garras.
A las tres de la tarde escucho un murmullo desde afuera y salí con mis guardianas y mi Beta a averiguar el por qué.
Estaban todas y cada una de las hembras reunidas.
-¿Qué pasa aquí? -pregunto con voz retumbante y el murmullo se convirtió en un silencio sepulcral.
Una gerrera con la cabeza agachada sin mirarme a los ojos respondió:
-Mi hermana huyó con su Mate, Alfa. -Dijo y escuchaba su voz quebrada y frágil.
Las lobas ya sentían la necesidad de estar con su Mate y no podía evitar eso.
Eran lobas salvajes y si deseaban algo, lo tenían por encima de la cabeza de quién sea, incluyéndome.
-¿De dónde era ese lobo? -Pregunté sabiendo la respuesta, pero necesitaba estar segura.
-De la manada de los Wild Wolves. - Cuando escuché esas palabras mi loba se activó y apesar de que necesitaba a su lobo, sentía ganas de arrancarle la cabeza en ese mismo instante.
Debía sacar a las marcadas de allí o me quedaría sin lobas.
-Beta, necesito que saques a todas las marcadas de este territorio, llévatelas a las montañas hasta que acabe el calor, envialas con una de mis guardianas y quédate con el resto. Yo me iré a mi edificio en la cuidad, comunícame por conexión sobre lo que suceda.
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Luna Blanca.
LobisomemHela Solberg, hija del Alfa Aros, jefe de una de las manadas más poderosas y con más extensiones territoriales de toda Noruega. Su padre muere y la deja a cargo de su manada, convirtiendola en hembra Alfa, Algo poco usual en las manadas. Ella era ma...
