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=te escuche la primera vez=

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Todo el sonido había desaparecido, ¿qué acaba de decir? No es posible...Un peso se sentó en el pecho de el peliazul un raro dolor de taquicardia formándose desde el nudo en su estómago hasta su pecho subiendo y bajando violentamente sin remordimientos.

—que...—alcanzo a decir, el olor a antiséptico de su cuarto parecía ahogarlo más y más cada palabra como si el dolor de su cuerpo no fuera nada a la magnitud de la traición que acababa de serle informada.

—Que Tadd..—trato Dana de repetir pero fue interrumpida por el hombre que solo le dio un corton en un sonido seco.

—te escuche la primera vez—respondió con si voz firme cargada de una fiereza dura que jamás usaría para hablarle a dana.

—repitelo—pidió con fuerza su voz afónica sonando fuerte como el acero.

—Tadd se alio nuevamente con blakk—soltó sin más sin pensar en el peso de sus palabras sin pensar que tal traición en el estado de eli solo lo empeoraría más.

Eli se volteo mirando a la ventana su cuerpo gritándole y sus músculos heridos contrayendose violentamente soltó un quejido de dolor removiendose incomodo, ambos brazos llendose a su torso cubriendolo protectoramente mientras le daba la espalda a la pelirosa.

—estas....—trato de decir dana pero eli solo alzó su mano vendada en señal de silencio.
Volteandose con una expresión de dolor genuino una rara vulnerabilidad pero que solo demostraba cuanto le dolía esa traición más de alguien que era el único que lograría entender la clase de dolor y soledad que ha pasado toda su maldita existencia.

Su ojo no vendado se enrojecio brillando de las lágrimas contenidas por su dolor mientras temblaba por mantener su ya débil compostura alzó su camisa mirando como algunos vendajes se tenían de rojo tragando saliva sabiendo que eso era algo malo, lo menos que quería ahora es pasar por esos tortuoso cambios de vendajes.

Dana se acercó tratando de ayudarlo a caminar viendo como este luchaba por no soltarse a llorar en ese momento, tantas malas noticias en su terrible estado lo estaban destruyendo.

Su respiración violenta se convertía en jadeos desesperados por reunir algo de aire queriendo evitar un ataque de pánico en este momento que solo le causaría más dolor.

Eli Renegó la ayuda de dana pero ella suspiro y con más delicadeza sostuvo una de sus manos poniéndola en su pecho mirando a sus enrojecido ojos qué luchaba por no llorar, había convivido bastante con el como para saber que apesar de no ser una persona expresiva podía leerlo perfectamente por como sus ojos la miraban.

—Inhala...exhala...—guió suavemente mientras ella misma imitaba la respiración mientras eli solo la miraba fijamente apretando la mandíbula hasta doler con tal de no derrumbarse en ese instante.

Segundos después logró calmarse su respiración pasando de violentamente a regular poco a poco mientras dana asentía con una sonrisa.

—allí esta...así es...—pidió dana con una sonrisa mientras eli cerró los ojos tratando de reunir más calma que en ese momento la necesitaba, una lagrima rebelde salio de su ojo derecho

Con delicadeza dana extendió su mano a su mejilla limpiándole con calma sin juzgarlo por sentirse así solo dando su silenciosa compañía.

—yo...—Dijo con voz temblorosa mientras las lágrimas amenazaban con salir nuevamente.

—te traigo a Perro?—pregunto sabiendo que el animal tenía un efecto casi terapéutico en su caótico dueño.

—y a sol y al demente—pidió también refiriéndose a sus otros gatos adoptados sol siendo una linda gata carey con un fuerte apego por eli mientras que lasaña cuyo nombre eli estaba renegado a pronunciar era un gato exageradamente peludo y terriblemente enérgico qué también tenia una casi dependencia a su dueño.

Demonios PasajerosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora