~Capítulo 1~

262 16 4
                                    

Hoy es sábado. Un día que todos aman, el cual yo odio. Pero no penséis que odio todos los sábados, sólo los que tengo que ayudar a mi amiga en la cafetería en la que trabaja. Su jefe es lo que se podría decir un villano en toda regla. Aunque la verdad es que tiendo a exagerar las cosas así que supongo que tampoco será tan malo. El caso es que no se puede dejar una cafetería entera a manos de una persona que no tiene experiencia. Con 18 años mucha experiencia no se puede tener.

 Lo peor de todo es que Lena no es capaz de decirle a su jefe que no puede llevar sola la cafetería y en vez de eso me lleva a mi para que la ayude. Tener que levantarme a las cinco de la mañana para ir a trabajar un sábado es muy poco agradable que digamos. 

A medida que me voy poniendo la ropa voy mirando mi cama. Es como si gritara mi nombre. Decido terminar rápido de vestirme antes de que cambie de opinión y vuelva a la cama a seguir durmiendo hasta las dos.

Desayuno rápido y salgo de mi apartamento. Me pienso si ir andando o coger el autobús. No esta muy lejos pero a esta hora no tengo muchas ganas de ir andando. No me queda más opción que caminar cuando veo que no hay autobuses a estas horas.

 Cuando llego son las 5:40 de la mañana, mi amiga ya está dentro y la cafetería está ya abierta. No hay absolutamente nadie, que extraño, un sábado tan temprano y que todo este vacío. Nótese mi sarcasmo. Nada más entrar a la cafetería mi amiga me recibe con una amplia sonrisa.

- Daniela me has salvado la vida.

- Sólo espero que el sábado que viene a estas horas este en mi cama.

- Sabes, el día lo ves distinto si te levantas temprano. Puedes hacer lo que quieras, aprovechas el día mejor.

- También se puede aprovechar bastante bien desde la cama. Puedes leer, ver la tele y lo más importante dormir. 

- O vamos esto tampoco es tan malo, además estas ayudando a una amiga que te quiere un montón. 

- Ya estoy aquí no hace falta que me hagas la pelota más. 

- Esta bien. Voy a ir al almacén a ordenar las cajas. Quédate aquí y si viene algún cliente ya sabes que hacer.

- Si, la verdad que tengo la sensación de que se va a llenar la cafetería. 

- Dani no empieces con tu sarcasmo. Así nadie dejará propinas. ¿Qué tienes que hacer?

- Tengo que sonreír y ser amable.

- Exacto, dentro de un rato vuelvo.

- Esta bien Magdalena. 

- Eso no tiene gracia, sabes que odio que me llamen así. 

- Pero si es tu nombre. 

- Bueno pero como la gente lo sepa va a empezar a llamarme Magdalena. Además Lena es la abreviación así que teóricamente también es mi nombre.

Sin decir nada más me deja allí mientras ella se va a organizar esas cajas. Sigo diciendo que es una tontería abrir a estas horas. Son casi las seis de la mañana. El tiempo se pasa tan lento cuando no tienes nada que hacer.

Como si alguna fuerza divina me hubiera escuchado la campana de la puerta de la cafetería sonó, indicando que alguien ha entrado. Es un chico moreno con una sudadera negra, unos pantalones negros y adivinen de que color eran las zapatillas. Pues si, negras.

Al entrar se quita la capucha de la sudadera. Tiene el pelo castaño claro. Bastante claro diría yo. Lo tiene corto, exceptuando la parte de arriba de la cabeza. En esa zona es más largo. Cuando me mira me doy cuenta de que tiene los ojos verdes. Son muy claros. La manera que tiene de mirar, intimida bastante. Digamos que es como la que tiene un cazador mirando a su presa. Me he quedado fijamente mirando, estudiando cada parte de él. Volví a la realidad en cuanto empezó a hablar.

Lo cambiaste todo [#Wattys2016]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora