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Alexandra Trusova

Arrojo la cinta adhesiva que ya se acabo lejos de mi y de las cantidades de caja que me rodean. No entiendo de donde salieron tantas cosas. Ni siquiera empaco cosas para la casa. Solo es ropa y juguetes de Brionj.

Los boyevikis vienen y toman las cajas con la maleta ayudándome a sacarlas de la habitación. Bajo del segundo piso yendo en dirección a la camioneta blindada. miro por los espejos y no veo a mi hijo.

Miro alrededor viendo si hay rastros del pequeño travieso pero nada.

Empiezo a caminar por los distintos espacios de la mansión. Living, cocina, patio trasero, me adentro al pasillo oscuro del que solo sale una tenue luz al fondo del mismo es la oficina de ilenko.

Tantos recuerdos me abruman cuando atravieso estas paredes. Las primeras veces que me trajeron aquí. Estar sentado en la alfombra mientras armaba distintas armas. Nuestro encuentro en el escritorio

mi sonrojo sube de mi cuello a mis mejillas rápidamente. llego a la puerta entre abierta y lo veo.

Quedo pasmada por la sorpresa de la escena, Brionj abraza a Ilenko del cuello mientras sus ojos celestes como los míos están algo enrojecidos.

intento hablar pero las palabras no me salen. Ilenko me ve. No me toma mucha importancia. Deja un beso en la cabeza del pequeño.

- hijo - lo llamo y este me detalla por primera vez desde que entre

se limpia los ojos y comienza a alejarse del robusto cuerpo para pasar por mi lado. No entiendo su enojo.

- son unos dramáticos - le digo al ruso que no deja de mirarme - puedes ir a verlo las veces y tiempo que quieras. también lo traeré aqui

no espero que me responda, no se veía muy apañado como para hacerlo. dejo la oficina y me dirijo nuevamente a las camionetas subiendo en la principal

- brionj cinturón - le controlo que este bien colocado y los movemos. La gruesa capa de nieve queda aplastada cuando las ruedas con cadenas pasan por arriba de la misma.

tenemos una hora de viaje donde el silencio predomina el lugar ya que quiero darle su tiempo para que procese sus sentimientos. o esperar que el diga la primera palabra.

- llegamos - el voyeviki frena frente al imponente edificio. son cuatro torres las del espacio. el pequeño rubio mira por la ventana

- vamos - le sonrió cuando esos ojos muy similares a los míos me detallan expectantes. Cuando me extiende los brazos no dudo en alzarlo. Siempre será mi bebe chiquito.

comienzo a andar con el monito en mi cintura.

escucho como cuenta las torres. Me adentro en la nuestra que es la 3. la seguridad del ingreso no nos controla al saber quienes somos.

La recepcionista se queda con la palabra en la boca al verme

- hola. Trusova - le hablo y esta asiente

- por supuesto señorita trusova - no me pide la identificación y abre el molinete dejándome subir en ascensor tiene 20 pisos

- quieres tocar tu ?

-sssii - dice emocionado y lo inclino cerca del tablero numerico

- el 20 - le dijo - 2 y 0

se dedo lo toca suave si llegar a marcarlo

- mas fuerte - le digo y le da un golpe haciéndome reír. las puertas metalizadas se cierra y comenzamos a subir. me pide que lo baje y lo hago dejándolo con delicadeza sobre el suelo

Alexandra ( Ilenko - t/n)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora