N.A: Hola! No puedo evitar mencionar lo que me costó escribir esta segunda parte, ya que de toda la serie mi personaje menos elegido sin dudas es Alison, pero se merecía tener un OS no triste. Así que las leo en comentarios, saludos!
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Ambas sabían que tenían demasiadas conversaciones incomodas, mucho dolor acumulado en ambas que necesitaban procesar, perdonar y dejar ir para poder construir ese amor que nació sin que lo esperaran, y ahora no deseaban nada más que continuar con esa historia.
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A pesar de los intentos de Ali de que Morgan compartiera habitación, la castaña no se sentía del todo cómoda por el hecho de que la rubia había compartido el mismo sitio que una vez fue suyo con Rollins. Así que preparo sus cosas en la habitación de huéspedes para instalarse allí en lo que terminaba de curarse, no sólo físicamente sino también emocional.
El sol matutino se filtraba apenas entre las cortinas pesadas de la casa DiLaurentis, proyectando sombras largas sobre el piso de madera. Tras la revelación del embarazo y la desgarradora confesión sobre los óvulos robados en Hollis, el ambiente entre Alison y Morgan no se había vuelto milagrosamente más sencillo, sino profundamente real.
Las heridas físicas de las cadenas en las muñecas de la castaña aún requerían vendajes frescos, pero el dolor más denso era el que no se veía a simple vista. Se encontraba sentada en el borde de la mesa de la cocina, con la mirada perdida en el vapor de una taza de té.
Su cuerpo demandaba un descanso que el insomnio crónico le negaba con terquedad, Alison bajó lentamente las escaleras, vestida con un suéter holgado que pertenecía a su esposa, buscando en cada paso la cautela de quien camina sobre cristal fino.
- Hola, buen día – susurró deteniéndose a un par de pasos de distancia
- Buen día – la castaña esbozó una sonrisa tenue pero exhausta - ¿Cómo te sientes? ¿Las náuseas cedieron un poco?
- Algo mejor – dio un paso más, apoyando suavemente una mano en el hombro de su castaña -. Hablé con Em más temprano, le pedí que vinieran, quiero que sepan del embarazo, pero antes quería asegurarme de que estuvieras de acuerdo con eso. Aria tuvo que irse a Boston por una urgencia
La castaña levantó la vista, encontrándose con los ojos azules de su esposa; por primera vez en seis meses, vio una sinceridad absoluta en ellos, despejada de la neblina de culpa y manipulación que Elliot Rollins había instalado.
- Son nuestras amigas, Ali y mi hermana. Tienen que saberlo, por si necesitamos ayuda para lo que sea que venga – asintió, tomando la mano de su esposa, dejando un beso suave en sus nudillos -. Además, jamás les guardamos un secreto sobre nosotras, no vamos a empezar ahora
Alison suspiró con cierto alivio, inclinándose para apoyar suavemente su frente contra la de Morgan, respirando el mismo aire después de meses de distancia física y emocional. La rubia estaba permitiéndose ver realmente a la hermosa mujer que tenía en frente, esa que seguía allí a pesar de sus constantes errores no sólo cuando eran adolescentes, sino también durante los últimos meses de su matrimonio.
- Tengo miedo, Mo – confesó en un murmullo, llevando la mano de su esposa hacia su vientre, donde la pequeña promesa de ese futuro comenzaba a asentarse -. Pero me da paz saber que este bebé es tuyo, que es nuestro. Y me da pavor pensar en todo lo que tuviste que sufrir en Filadelfia mientras yo me alejaba
- No hay porque pensar en eso ahora – su voz sonaba suave, pero firme, rodeando su cintura con el brazo, con cuidado de no lastimarse las muñecas -. Lo que importa es que estás fuera de Welby y podemos reconstruir esto paso a paso...juntas
