Entré corriendo al edificio, todo era tierra, me ahogaría por la humedad, pero salvar a Martina no tiene precio.
Busqué algunas habitaciones, subí demasiados pisos, llenos de tierra, ladrillos, polvo. Al final, encontré la última habitación, suspiré.
"¡Sueltame!"- Oí del otro lado de la puerta. Esa voz... La reconocería en cualquier parte. Estaba allí, siendo maltratada por ese imbécil.
No dudé ni dos segundos más en patear la puerta. La puerta de estrelló contra el suelo de madera. Miré hacia arriba, mi Martina, asustada por la reacción que Diego había tenido. Martina me miró aterrada, se levantó e intentó venir hacia mí, pero Diego lo impidió.
-¡Jorge!- Gritó intentando liberarse. Me dolía el corazón verla así.
Ya era hora. No me importó pisar la puerta ya en el suelo. Le di un golpe en el pecho con mi puño, él se quizo defender, me agache al ver que me quizo pegar una patada. Tomé a Martina del brazo y con habilidad la coloqué detrás mío.
-¡Por tu estúpida culpa Martina no me quiere!-.
-¡Eso depende de tus acciones!- Me golpeó en el hombro.- ¡Martina me ama a mí!-.
En lo que Diego tardaba en levantarse, saqué mi teléfono y se entregué a Martina.
-Llamá a policía nena- Asintió.
Me volteé para seguir la pelea. Diego estaba en el piso, y no se levantaba. Pero estaba vivo, se podía oír su respiración, sólo debió estar desmayado. Martina cortó el teléfono.
Me abrazó con fuerza, hasta que sus pequeños brazos rodearan mi torso. Sus lágrimas dejaban mi camiseta húmeda. La rodeé con mis brazos.
-Jorge...- Susurró hundiendo su frente en mi pecho, le acaricié el cabello.
Martina estaba mal, su cuerpo temblaba, su rostro, su precioso rostro estaba sucio, sus labios, los que alguna vez estaban rosados y suaves, ahora estaban secos y débiles. Pero la había encontrado, la tenía en mis brazos, la tenía conmigo.
Suspiré.
-Tranquila nena- Le besé el cabello.
-Me lastimó...- Sollozó.
Sus piernas estaban cortadas, raspadas, y apenas podía estar en pie. La alcé, su cara se escondió en ni pecho. La saqué de ese lugar y me dirigí a mi edificio.
Cuando entré grité para que los demás profesores salgan y me ayuden. Deje a Martina en el sofá. De repente salieron todos los profesores con cara de dormido. Abrieron sus ojos al verla tan mal.
- ¿Que le pasó?.
-La encontré- Me dirigí a mi habitación, saqué una manta de un placard y rápidamente envolví a Martina con ella.- La tenía Diego, tal como dije.
-¿Que hiciste?.
- Llamó a la policía y ambulancia. Sólo hay que esperar a que vengan.
Sus ojos se cerraron lentamente. Le abracé.
Cargé a Martina envuelta en la manta, cuando escuché las sirenas, corrí a dejarla a la camilla, mientras los policías me interrogaban.
- ¡Vallan a buscarlo!- Exigió.. Miré a Martina que estaba a mi lado, se veía tan débil, había sufrido mucho y se notaba.
Trajeron a Diego, ya despierto, esposado. Lo llevaron al vehículo policial.
La ambulancia entró a Martina en la parte trasera de la camioneta. Me subí con ella, le apreté la mano.
- Todo va a estar bien- Tiré una lágrima sobre su manta, abrió sus ojos.
Sí. Nunca he llorado por una chica. Pero Martina... Martina era la excepción. Si le pasaba algo, no iba a estar bien.
-No llores, voy a estar bien- Sus ojos brillaban.
- No puedo. No sé que haría si te pasa algo- Apretó mi mano.
- Sólo confía en mí, voy a estar bien amor.
Cerró sus ojos nuevamente.
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Mi Profesor (Jortini-HOT)
ФанфикшнA pesar de todos los intentos de seducirlo... Jorge Blanco sólo tiene un lugar en el corazón, y ese lugar lo ocupa Martina Stoessel. Martina cree que su relación no va cambiar, que ella solo va a ser su alumna y él solo va a ser su profesor. Pero Jo...
