Décimo Séptimo Muro [Allen]

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Siento si este intento de romance es pésimo. De todas maneras estoy haciendo esta historia porque quiero comprobar si soy decente escribiendo este tipo de cosas, por eso por favor comenten para darme consejos, porque no quiero que luego la historia termine con un desenlace cutre y todos terminemos esperando más :3

Acabo de revisar el resto de capítulos, y descubrí que le cambié el nombre a Alex... bueno, da igual ya que ya está modificado xD

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Ugh... me duele la garganta. ¿Cuándo me dormí?

La habitación está vacía. Me vienen a la mente algunas escenas de lo que hice con David. ¡Qué vergüenza! ¿Por qué hice eso? Además... no recuerdo haberme vestido después de... hacerlo...

Aunque siento que me estoy olvidando de algo, me duele pensar en David. ¿Por qué? Cada vez que veo su rostro en mi cabeza siento frío, y calor. Siento cosquilleos en mi cuerpo y a la vez escalofríos.

En verdad siento que me estoy dejando algo. Pero no creo que sea mucho problema, ya que no lo olvidaría, ¿No?

Acabo de notar que estoy sonriendo cada vez que mi mente trae de vuelta a David. ¿Es mi amigo? Porque siento que algo en mí cree que estoy muy lejos de su verdadero yo. Algo en mi interior no quiere acercarse, pero otra parte quiere abrazarlo, igual que con Tania, incluso podría ser que quiero permanecer siempre junto a él.

Ahora que pienso en esto... Creo que jamás me sentí así con Alex, jamás quise abrazarlo ni decirle ningún secreto, y aún menos tener sexo.

Poco a poco me vuelvo a dormir. No me levanté porque estaba cansado, todo mi cuerpo pedía que descansara un rato más.

(...)

La tienda está repleta de personas deambulando. Entré sin que nadie notara el cuchillo. Una mujer de cabello celeste se disculpa por tropezar conmigo. Qué molesto. Le corto la garganta con enfado frente a todos y nadie voltea a vernos. Me levanto sin ninguna mancha de sangre sobre mí y mi cuchillo seguía reluciente como nuevo. Sigo caminando por la tienda, la cual se agrandaba por cada paso que daba hasta ser un gran centro comercial.

Un niño juega con una pelota roja la cual me golpea en el estómago. Cuando se acerca se disculpa por lanzar la pelota hacia mí. Con mi cuchillo le atravieso el pecho. Mientras muere, el niño pierde la expresión en su rostro y queda sólo como un maniquí de madera. Al sacar el cuchillo, se mantiene limpio.

(...)

Me despierto; vaya sueño; y todo está a oscuras. ¿Qué hora es? Miro hacia las cortinas y tienen un toque rojizo. Al abrirlas entra la luz del atardecer, la cual hace que me duela el entrecejo. Aún recuerdo lo que hice con David, pero creo que estoy perdiendo los detalles. Debe de ser por las pastillas.

Tengo que disculparme con David. No debí hacer eso. Él quería verme y terminé obligándolo a... tengo que disculparme con él.

... Mierda... ¿Y si se fue? ¿Y si le dijo algo a Tania? Cuando desperté la primera vez no estaba, ¿Y si está molesto conmigo? Debo disculparme.

Aprovechando que estoy vestido, salgo de la habitación para encontrarme en el salón a David dormido en uno de los sofás. Me siento aliviado por verlo aún en casa. No veo a Tania por ninguna parte, debió de haber salido.

— D-Da... —dudo un momento entre despertarle o dejarle descansar, pero necesitaba disculparme pronto, por lo que continué— D-David —lo mecí un poco.

— ¿Huh? —con los ojos aún cerrados empezó a levantarse del sillón— ¿Tania? —cuando me vio se sobresaltó— ¡A-Allen! —se cubrió la cabeza con sus brazos.

— ¿D-David, estás bien? Y-Yo... lo siento... supongo que no debí hacer eso —él parecía asustado, demasiado asustado— que estuviera drogado no es una excusa, por eso... sé que es mi culpa, te obligué a... a hacer eso... conmigo —me está dando vergüenza continuar, pero es mi culpa y debo disculparme correctamente— Yo sólo... no quería perder a otro amigo... quería que te quedaras junto a mí... en especial... tú... ¡perdóname por favor! —dejó de cubrirse y miró al suelo, aún en un estado alerta, con una mano sujetando su otro brazo.

— N-No... —titubeó— No debes disculparte —afirmó aún mirando el piso— Tania me dijo que debería ocultártelo, pero no puedo, no después de lo que... hicimos —se movió un poco y levantó un poco la vista— Parece que no lo recuerdas...

—¿Eh?—bajé la cabeza para intentar que sus ojos se encontraran con los míos, pero rápidamente desvió su mirada— ¿Qué cosa?

— Sobre... Alex...

Hubo un par de segundos donde no sé que estuve pensando, pero algo en mi interior decidió hablar por mí y contestarle.

— Ah, eso... —en verdad no sé qué estoy diciendo— lo pensé mientras dormía —¿cuándo fue que hice eso?— no es tu culpa —no sé qué estoy diciendo— A ti te obligaron, no es tu culpa —¿Qué tiene que ver David con Alex?

— P-Pero —lo interrumpí.

— Eso se acabó, David —esa cosa en mi interior seguía hablando por mí, algo como un pequeño Allen en mi cabeza— Sólo quiero que me perdones, ya que tú no tienes por qué sentirte culpable de nada de lo que ha sucedido.

— Y-Yo... a mí... m-me... gu-gustó —sus mejillas estaban rojas, lo que me hizo notar que sus ojos estaban igual. Decidí actuar, esta vez por mi propia voluntad, sin efectos de drogas, pastillas ni motivaciones internas. Decidí rodear su cuello rápidamente con mis brazos y besarlo en sus labios.

Su boca se siente cálida. Estar junto a él se siente cálido. No sé qué tenía David con Alex, pero en verdad no me interesa. En verdad, no me interesa absolutamente para nada. A él le gustó, eso puedo considerarlo como un sí a esta confesión indirecta, o eso espero, ya que no ha luchado por separarse ni nada parecido en este momento.

No puedo evitar sentirme bien a su lado. Esto no es sólo amistad. Tal vez he tenido mal las definiciones de amistad todo este tiempo. Esto es más que amistad. La relación que tengo con mi hermana se debe considerar amistad. Con Alex era sólo un colega para divertirme un poco. Pero David es distinto. Siento que puedo confiar más con él que con cualquier otra persona. Que puedo ser más feliz junto a él que con cualquier otra persona.

Me separo luego de estar unidos alrededor de cinco segundos, para ver su rostro y poder asegurarme de algo.

— ¿Eres mi amigo? —pregunté— ¿O quieres ser... algo más?

No estoy seguro si esto va a ser una buena decisión. Entre causarle un cortocircuito por esta proposición o la duración de esta "amistad", prefiero arriesgarme.

...

Me respondió...


[Yaoi] Muros y AbismosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora