XIII

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(Para este capitulo elijan una canción lenta pero con significado de la playlist, lo dejo a vuestra elección)

Que curioso ¿no?

Lo que menos te esperas simplemente sucede, y de una forma peculiar en la que ni pensando en ello sucede.

Y ahora es cuando todos vosotros esperáis una típica reflexión sobre que las cosas pasan sin pensarlo, sin que te des cuenta, sin que puedas hacer nada. Porque, en definitiva, es lo que esperáis, ¿me equivoco acaso?

No, no lo hago.

Y tampoco me equivoco cuando digo que todos vosotros esperáis las profundas reflexiones en un capitulo al principio de la historia o al final. Porque son los puntos de la historia donde algo grande sucede, donde el personaje en cuestión, yo esta vez, se sienta y reflexiona sobre su propia evolución durante la historia.

¿Este punto de la historia no os parece lo suficientemente importante como para reflexionar?

Sobre... en fin, me acabo de acosar con mi jefe. Sin mentiras, obligaciones, amenazas, simplemente nosotros dos y el cuartel de aquel campamento. Esa cama con muelles y las paredes de 'gotelé' donde nuestros suspiros y jadeos quedaban grabados.

Sigue leyendo, abajo está lo que querías leer.

Sus labios se movieron contra los mios con ansiedad, levándose mis protestas y ahogando suspiros. Puse mis manos en el cuello de su camisa y le atraje a mi con fuerza. Una pequeña risa se escapó de sus labios y sus manos bajaron por mi espalda agarrando mi camiseta.

Mis piernas se movieron hacia el escritorio y cuando sus pies se toparon con las tapas de este, separó su aliento del mio y susurró mirando mis ojos encendidos.

-Vamos a la habitación.- yo asentí con la cabeza y me giré, agarre su mano y anduve hasta la puerta de la habitación que daba a su cuarto.

De paredes blancas con una cama tan grande como tres nuestras y una cómoda de madera con algunos cajones medio abiertos. Su gorra de oficial sobre la repisa y la chaqueta con más medallas de las que puedo contar con las dos manos, en el respaldo de la silla situada a la derecha de la puerta.

Me giré al cruzar el umbral de la puerta y sus manos agarraron mis caderas al mismo tiempo que su boca hambrienta luchaba con la mia en un juego de lenguas y la lluvia comenzando a caer por la ventana. Golpeando los cristales de la ventana que daba al campo de entrenamiento, cayendo con fuerza contra el contrachapado del techo de metal.

Desabrochó mis pantalones tirándolos al suelo y una sonrisa leve se dibujo en mis labios cuando su garganta emitió un sonido parecido a una risita. Mis manos buscaron la hebilla de su cinturón mientras mis caderas se movían avanzando hacia la cama.

-Ven aquí muñeca.- murmuró a media voz y me agarró juntándome a él. -Levanta los brazos.- sonreí y lo hice, quitó mi camiseta tirándola a no se donde y yo me tapé la boca con las manos ocultando mi sonrisa.- No te tapes.- los dos reímos y caímos en la cama al mismo tiempo, él sobre mi cuerpo. Y me volvió a besar.

Una y otra y otra vez hasta que ni un solo trozo de tela con costuras quedaba sobre nuestra piel, que ardía en las manos del otro.

Podía ver el fuego retenido en sus ojos cuando me puse de rodillas sobre el colchón e hice que su cuerpo se acercara al mio más, en el caso de que un contacto, al menos humano, pudiera ser más cercano. Dejé que me arrastrara por las sabanas hasta la más intensa de las noches.

Movía sus caderas suavemente haciendo que me retorciera bajo su cuerpo y me comía, literalmente con la boca y metafóricamente con los ojos, con un codo a cada lado de mi cabeza emopujaba una parte de él cada vez más profundamente.

M.O.R.A.L (First Part) mature h.s.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora