III

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-La prepotencia o la superioridad que crea tener aquí le va a servir de bien poco, y si se ha sentido ofendida se jode, le recuerdo que está aquí para hacer lo que le ordenemos y si yo le digo que se ponga de rodillas y me haga una mamada frente a toda la compañía usted lo hace y punto. Si no le quedan claro algunas de las basicas reglas de obediencia que hay en el ejercito yo mismo me ocuparé de que usted y sus compañeras llegen sanas y salvas hasta las puertas de sus casas donde conesa actitud le aseguro que harán algo mas util que aquí.- Y se giró volviendo al frente del pelotón con sus compañeros dejando a la pequeña revelde con la palabra en la boca y las mejillas de un tono carmesí.

-Dejalo.-susurró Antia poniendo una mano sobre su hombro. Y sencillamente eso era lo mejor que podían hacer, dejarlo pasar por el momento.

-Muy bien, pueden pasar el resto del día en sus habitaciones acostumbrándose a ellas, mañana se pasará revista a las 5 de la mañana en punto. Quien no esté en esa hora que se despida de esto. Hasta mañana.- Un moreno de ojos azules sonrió malignamente adivinando que mañana la mitad del pelotón estaría fuera y dando por supuesto que entre ellos estarían las 5 mujeres desvergonzadas que había entre ellos.

Al día siguiente a las cinco de la mañana en punto la mitad del pelotón estaba firme en el patio de entrenamiento y la otra mitad estaba abandonándolo. Y para disgusto de los tenientes y el general Styles, las 5 señoritas estaban en el grupo que mantenía sus ojos perfectamente abiertos y su posición firme. El teniente Payne daba algunas ordenes e intimidaba a alguno de los cadetes pero no se acercó a ellas. Hasta que aparecieron sus compañeros y se situó a su lado. Liam Payne era un teniente firme, duro, sin piedad aún que en la intimidad escondía un gran corazón.

-Veo que son muchos menos, digamos que se irá reduciendo a menudo que aumenten los días.- las miró y esbozo una sonrisa burlona. -Pero señores espero que teniendo en cuenta que si hasta unas deviluchas y finas señoritas pueden realizar el trabajo ustedes deverían poder realizarlo con las manos atadas.- Se hubieran movido y le hubieran dejado en su sitio con la mejilla roja pero se mantubieron quietas como buenos soldados obedientes.

-Y bien ¿las señoritas irán con su marca de excelencia?- farfulló el teniente Malik y Harry contestó por el.

-No lo harán, exigen que se las trate con total igualdad.- Dijo con una risa de burla.

-En ese caso.- continuó Malik.- Empecemos.-Anduvo hasta el cirtuito mientras empezaba a chispear. El barro no era buen acompañante pero les vendría bien entrenar en condiciones extremas. Pero no el primer día. Todos se pusieron en sus puestos y empezaron con la firme voz de sus capitanes a sus espaldas.

M.O.R.A.L (First Part) mature h.s.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora