S I L V I E.
Al día siguiente todas nos levantamos al sonido de la campana y corrimos hacía el comedor donde todos tomaban el desayuno. Cogí una bandeja y me situé en la cola para coger el mísero vaso de leche y mi trozo de bollería industrial, dura como si de pavimento se tratara. Y tras esperar unos quince minutos mi desayuno y desayunar con las chicas entre bostezos y legañas, todas nos levantamos en dirección al campo de entrenamiento.
En el camino Mariana agarró mi brazo haciéndome parar.
-¿Pasa algo? - contesté. Ella negó con la cabeza y suspiro.
-No, bueno en realidad si pero no te lo puedo decir aquí.- fruncí el ceño observándola, lucía extrañamente nerviosa.
-Mariana, ¿que ha pasado? porque ha pasado algo.- esta vez afirmando.
-Es sobre Bella.- sus ojos se movían mirando detrás mia con nerviosismo.
-¿Bella? ¿Qué sucede con Bella? Mariana.- bufé apretando mis labios.- Dime que está pasando ahora mismo.- Mariana soltó un leve gruñido y me miró con los ojos bien abiertos.
-Que no puedo Silvie, ¿qué parte de eso no entiendes?
-Viniste tu a hablar conmigo, esa es la parte.- contesté cruzándome de brazos y soltándome de su agarre. Cada día la entendía peor.
-Esta noche mientras ellas se duchan te lo contaré todo, pero ahora no puedo, entiéndelo.- yo asentí y la miré.
-Entendido. Pero ya me dirás que es tan importante como para mantenerlo en secreto.
-Te lo explicaré todo, solo espera un poco.- sonrió de lado y marchó por donde había venido.
En ese día intenté mantenerme firme y con la cabeza bien alta per, algo dentro de mi, no se sentía bien como para mantenerse estable esa mañana. Al salir del comedor nos dividieron en grupos y cuatro de los cinco generales cogieron a un grupo, marchando hacía un lado opuesto del otro.
En mi grupo, el general Tomlinson nos ordenó correr en paso firme hasta la playa cerrada para los entrenamientos, en ese grupo estábamos Bella y yo, aun que ella prefirió situarse delante, definitivamente estaba rara y ausente. Sus ojos no se movieron del horizonte en toda la carrera, ella llevaba el grupo. Mientras que yo corría entre el grupo mirando como los cordones de mis botas saltaban de un lado a otro en cada paso. Al llegar a la orilla del océano Atlántico el general se giró a mirarnos con seriedad.
-No están aquí por casualidad, definitivamente no les traje aquí para dar un rodeo por la zona.- un camión de la armada entró en la arena y paró a pocos metros del grupo.- Por si ya no recuerdan ni en que día viven, estamos en otoño, noviembre más específicamente, llevan aquí un mes, un mes donde han quedado un cuarto de todos los que eran, y aun así son muchos. Han luchado, tragado barro, llorado sangre y bebido agua salada del suelo, han hecho todo eso, pero su camino acaba de comenzar. No crean que esto nos divierte, pero es así como se hacen las cosas, porque esto no es la guerra. Aquí no hay gente muriendo que necesite ser salvada, no la hay, pero esa gente que va a necesitar algún día ser salvada por ustedes se merece que estén preparados para todo lo que pueda venir. Porque ustedes eligieron esto y ustedes asumirán todos los pasos hasta llegar ahí, hasta llegar a salvar vidas. Por eso hoy les he traído a la playa. Cojan todos un casco y un chaleco de la parte de atrás del camión que les entregarán.- todos anduvimos hasta el camión y cogimos un chaleco y un casco. En realidad todas sus palabras eran verdades, verdades como que el sol sale todo los días y que cuando este se esconde la luna aparece, como que algún día todo llegará a su fin, verdades que a pesar de todo siguen doliendo como agujas en la espalda.
ESTÁS LEYENDO
M.O.R.A.L (First Part) mature h.s.
Hayran Kurgu"No hay sitio en la guerra para el amor, para la sangre líquida bombeando por un corazón vivo, limpio, sin remordimientos sobre nada en absoluto. Vigila tus pecados, tus pasos y la cantidad de vida que derramas a tu paso. ¿No creis? Honor y venganz...
