«Mi existencia no tenía sentido antes de conocerte. Hice estragos en este pueblo, me arrepiento de la mayoría, sólo para llenar un poco el vacío. No era requerido en ningún lado, adonde quiera que iba sólo había sombras. Desde mis ojos, la luz del sol, las flores y las personas siempre fueron grises.
Sopesé la idea de entregarme a la maldad y atormentar a este mundo y al reino esp... Quiero decir, al mundo imaginario.
Pero, en uno de aquellos días sin fin en los que vagaba en el mundo vivo, alguien, por primera vez posó sus ojos en mí. Era una niña pequeña y estaba llorando, sentada en un columpio, a lado de una caja de madera que contenía el cadáver de un gato viejo.
Por accidente me había topado con esta chiquilla, pero ella me había visto. Se levantó y estiró hacia mí sus brazos. Me dijo dos palabras: "Estás aquí...", y caí rendido a sus pies.
Para alguien como yo, en el rango que me encontraba yo en mi mundo..., era difícil ser visto por un humano, los que son como yo, vagan por el mundo vivo esperando ser captados por un ojo mortal que quiera ofrecerles compañía y es muy raro que suceda. Yo no lo creía hasta que ese día me pasó.
Una niña me estaba mirando con ojos despiertos y amigables. Me miraba como yo era, desde su alma y no desde su visión humana. Me miraba tal cual era yo sin que yo pudiera evitarlo. Una niña de mi misma edad, Macky, porque tenemos la misma edad. Tú naciste como un bebé mientras que yo siempre me vi así.
Decidí recitar el conjuro para pactar contigo... Ése ya te lo dije antes. "Ahora que me has sacado de las sombras, ¿puedo pasar y quedarme contigo?"
Accediste a todo lo que te dije, sin dudar en ningún momento. Y ya fuera por tu ingenuidad o porque me viste parecido con ese gato muerto que estabas a punto de enterrar, y asumiste que yo era su espíritu... no me importó, incluso he de decir que me aproveché de esa situación para atarme a ti.
Hice el pacto contigo y mis deseos de maldad se desvanecieron, mi único objetivo era entregarte mi existencia y mi obediencia absoluta. Te protegería para siempre, viviendo como tu amigo imaginario. Repelería de tus alrededores a cada intruso que amenazara tu seguridad y tu sueño.
No te pediría nada más que tu compañía y tu amistad. Y por años, funcionó. No está de más decir que, quizás, me volví egoísta con el tiempo, comencé a exigirte todo tu tiempo y tu ser..., aunque ese no era gran problema, no rompíamos ninguna regla.
En algún día, en realidad, no hace mucho, te hice saber cómo me sentía respecto a ti. Te pusiste furiosa y me dijiste que no tenía permitido experimentar algo así por ti, que éramos muy diferentes y que, además, yo no te gustaba de esa forma. Me arrojaste un sinnúmero de palabras hirientes. Era obvio para mí... Y nunca me hubiera enterado de tus verdaderos sentimientos de no ser por la pérdida de memoria.»
Aquí At detuvo su discurso y sonrió con frivolidad.
»La verdadera amenaza surgió cuando conociste a esa niña que te hablaba tan mal de mí. Ella pertenece al reducido número de humanos que pueden ver seres del reino espiritual, no, mundo imaginario...
Esa niña no era tan perceptiva como tú. Ella sólo sentía mi presencia y casi no podía verme, pero lo que podía visualizar de mí, la asustaba.
Debió dejarnos en paz si tanto me temía, y alejarse de nosotros. Pero ella tenía una pasión enfermiza por ti.
Comenzó a invitarte a lugares a los que te impedía llevarme. Te susurraba cosas para que yo no pudiera oírla y, una de tus traiciones hacia mí fue que, tú también le hablabas en susurros, me dejabas fuera y te reías de mí. Querías dejarme de lado... Me excluiste.
Rompiste la primera regla que prohibía hablar de mí con nadie, pero, para ti, lo que hacías no significaba exponerme.
Me desesperabas tanto que llegué al grado de alejarte de ella y arrastrarte conmigo en plena calle en una ocasión. Con eso violaba las reglas de conducta a las que estaba sujeto, porque asustaba a los humanos que pudieran ver que algo invisible halaba de ti. Suerte para mí que nadie más que ella nos vio. Sin embargo, por esa acción, ella se alarmó sobremanera y te citó en el puente del lago... No te dio permiso de llevarme contigo y tú no te opusiste. Ya estabas enojada conmigo por lo que hice.
Por último, enfurecí y te seguí, rompiendo así mi voto de obediencia y viendo, por eso, nuestra inminente separación.
Las encontré en la orilla del puente, bien escondido para que ustedes no me vieran, alcancé a escuchar lo que ella te proponía; deshacerte de mí lo más pronto posible. También te daba la solución; el día once de ese mes acontecería el último eclipse del siglo, por ende, el más poderoso. En ese instante, pedirías romper todo vínculo con el "demonio" que traías atado a ti. Así fue como me llamó, como si supiera lo que realmente soy.
Eso dio pie a que apareciera ante ella, alzándome detrás de ti. Mi repentina aparición la aterró. Tú me ordenaste con firmeza que me detuviera, pero mi naturaleza se apoderó de mí y la hice retroceder para que cayera al agua... Desobedeciéndote y condenándome por segunda vez.
Lo peor de todo vino cuando la sujetaste del brazo para que no cayera, me pediste que te ayudara, y me negué, al contrario, te pedí que la soltaras porque estabas a punto de caer con ella. No la dejaste y fue demasiado tarde para prevenir tu caída.
Si hay algo en el mundo a lo que más le temo, es al agua.
Pero no podía dejarte morir, sin ti no hay luz en esta vida. Así que, después de dudarlo demasiado, al final me aventé dentro del lago para rescatarte, ya tenías varios golpes cuando te saqué. Tu padre acudió poco rato después. Desafortunadamente, le habías dicho a él que estarías con esa otra niña, así que se sumergió en el lago para sacarla. Después, llamó a la ambulancia que te llevó al hospital.
De camino al hospital, quería asegurarme de que no me olvidaras y te rogaba que dijeras mi nombre, pero estabas en mal estado y sólo podías llorar mientras me veías...
Así fue como comencé a desaparecer... Me quedé atrapado en lo más bajo del mundo imaginario por lo que pareció una eternidad, solo, esperando mi juicio. Pero aún era dueño de mí mismo. Ni siquiera los fundadores del pacto lo sabrían. Salir de las profundidades de ese mundo es imposible para alguien en mi situación.
Pero reaparecí.
No me explicaba entonces la razón por la que volví, ahora sé que fue tu deseo durante el eclipse. Tu petición se tornó más poderosa que las reglas que rompimos, y el mundo imaginario nos perdonó y nos dio otra oportunidad.
De no haber perdido la memoria, habríamos vuelto a la normalidad.
Desgraciadamente, padeciste de amnesia y ahora no me iría por haber desobedecido, sino porque ya no me reconocías.
El mundo imaginario es así de tramposo, siempre he dicho que se necesita mano dura con él. Esta vez no hallo la solución para burlar su trampa, lo he intentado, he ido un par de veces a tratar de razonar y no soy escuchado. Vengo de allí, me han mandado por un tubo.»
—Y aquí estamos... Esta vez no omití nada, Macky. ¿Me crees?
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At
Teen FictionYo tenía roto el corazón y no encontraba el motivo, hasta que lo vi y no pude reconocerlo... Él viene de 'ese' mundo poco conocido. Un amigo que confía en ti aun cuando un adulto cree que has perdido la cabeza. Pero si lo olvidas, desaparece. ©Todos...
