EPÍLOGO

175 24 0
                                        

Hablando por teléfono, At y yo acordamos que el lunes, después de clases, saldríamos de excursión, fue su idea, naturalmente, y no me dijo a dónde iríamos. En el salón me pidió que me adelantara y como no quise ser una traidora, invité a Jordan. Ni modo de ir y no decirle. Jordan era mi buen amigo, después de todo.

Me puse en modo Atari, y en cuanto Jordan me preguntó por mi relación con el chico nuevo, respondí vaguedades: '¿que si ya lo conocía? Sí, más o menos.' '¿Cómo nos volvimos cercanos con tanta rapidez? Bueno, sucedió.' 'Te gusta, ¿verdad? Qué te importa.'

No hizo más preguntas. Esperamos en el parque después de la escuela. Jugamos un rato en los columpios. No sabía cómo reaccionarían al presentarlos oficialmente, durante el receso no hubo oportunidad porque At fue acaparado por toda la escuela (quizás exagero, quizás fue todo el equipo de voleibol nada más) y tuvo que ir a jugar voleibol. Era tan popular. En fin, eso ya no me preocupaba.

Como unos veinte minutos después, apareció At corriendo sin descanso, se detuvo en seco al verme en compañía de Jordan. Nos señaló con el dedo.

—¡Traición! —sentenció.

Jordan hizo una mueca de enojo.

—Yo fui su amigo primero —se defendió Jordan.

—No estés tan seguro —arremetió At, con una rabieta, acercándose a él. Jordan no retrocedió, debido a eso, terminaron chocando sus frentes.

No sabía cómo reaccionar o a quién regañar. Y entonces noté que At traía algo en su puño.

—At, ¿qué traes en la mano?

—Es cierto —volvió en sí—. Tómalos.

Me entregó unas gafas y de inmediato me parecieron familiares.

—¡At! ¿Dónde encontraste esto?

—Ya verás.

Unos pasos rápidos se aproximaron a nosotros. Una chica se detuvo frente a nosotros, quizás había corrido detrás de At, por eso él vino tan a prisa.

Era Clarie. Recuperaba el aire y se recargó sobre sus rodillas. Su cabello había crecido un poco solamente. Hacía tiempo que no la veía por casualidad. A veces pensaba en ella y la extrañaba porque tenía mis recuerdos intactos. Me había resignado a no verla más.

—Ladrón —acusó a At y lo señaló, le costaba respirar, no tenía nada de condición física.

Miré a At, lo reté con la mirada. Él fingió no notarlo.

—Le pedí que me acompañara y se negó.

—¿Y entonces hiciste que te persiguiera para hacerla venir?

Se encogió de hombros.

—Puedes cuestionar mis métodos... —argumentó.

Inspiré hondo, caminé hacia Clarie. Con amabilidad le devolví sus gafas y ella cambió de semblante, ahora estaba tranquila.

—Discúlpalo, por favor, le dije que sería bueno si invitaba a alguien más para salir juntos. No suele hacer estas cosas —hablé con calma, conocía a Clarie, entendía y se mostraba amable y sincera.

—Bien —se colocó sus gafas y nos miramos.

—¿Te gustaría acompañarnos?

Clarie accedió, y junto con Jordan, seguimos a At al lugar al que quería ir. Reconocí el camino unos minutos antes de llegar y no pude evitar reír.

No dije nada, fue Jordan el que habló en cuanto At se detuvo, entusiasmado, enfrente del sitio.

—¡¿Una excursión a la tienda de dulces?! ¡Por favor!

AtDonde viven las historias. Descúbrelo ahora