24| Presentaciones

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Ese día en la escuela, hizo modificaciones en los lugares. 'Hizo' que dos personas cambiaran de lugar con nosotros y no pusieron mucha objeción. Creo que tenía encantada a toda la escuela. Sí, siempre ha sido hermoso, y sí, su personalidad no sólo me fascinaba a mí. Y por supuesto, conmigo también lograba salirse con la suya como con quien se lo propusiera. Me sentí un poco celosa hasta que se encargó de que todos se dieran cuenta de que yo le gustaba. Sin decirlo, simplemente mirándome durante el resto de las clases, hablándome cuando podía, sonriéndome, ignorando a todo el mundo y lanzándole miradas de recelo a Jordan.

Él era At, mi At, el mismo. La única diferencia era que todos lo veían ahora, que todos se daban cuenta de que era mío. Supieron que me pertenecía desde el segundo uno que nos vieron juntos.

Y entonces mis celos se convirtieron en orgullo. Orgullo por poder presumirlo al mundo.

Al terminar las clases, me llevó con él, de la mano, hasta el área de bicicletas, tomo una y me pidió que subiera.

Lo primero que hizo fue llevarme a una tienda de electrónica. ¡Ni siquiera lo habría imaginado! ¡Compró un par de celulares y dos colgantes a juego!

Me dio uno.

—Se los vi a varios estudiantes estos días, ¡con esto podemos hablar todo el tiempo que no estemos juntos! Ah... Olvidé preguntar, ¿crees que tus padres quieran adoptarme?

—¡No bromees! —reí.

—Claro —respondió, pensativo.

14/01/00

'Te diré dónde vivo luego.' 'Es una larga historia.' 'No, no me iré de nuevo.' '¿Demonio? No, no recuerdo haber dicho nada de eso.' 'Estaba exagerando, fui enjuiciado por los de allá arriba, perdí y me enviaron a vivir como humano, ¿no es genial? Dicen que es mi castigo, ¡ja!' 'Cuando te reconocí, entendí por qué tu amiguito me cayó tan mal.'

Eso me dijo, charlando por teléfono esa misma noche, cuando volví a mi casa y él a la suya. Entre todo y nada. Era confuso, ambiguo, todo lo que me explicaba. No importaba. Mientras no se fuera de nuevo. Habló, en espacial, de lo novedoso que era para él ser una persona. Se saciaba muy fácil cuando comía, se lastimaba los pies cuando caminaba descalzo porque los zapatos lo incomodaban. Tenía que ducharse todos los días, ¡que cómo le hacía yo para ducharme a diario!

Se nos fue toda la noche hablando, era como si estuviera conmigo. Extrañaba tenerlo cerca 24/7, pero me conformaba con esto.

Cuando les dije a mis padres que tenía que presentarles a alguien, se miraron mutuamente, entre sorprendidos y emocionados. Nunca les había presentado a alguien desde Jordan (y desde Clarie...).

Lo llevé a casa al siguiente día, era sábado. Sentía inquietud por presentarlo con mis padres... Claro que vivió conmigo la mitad de mi vida, en mi casa, y estuvo siempre a mi lado, literalmente. Pero ahora que podían verlo, me moría de nervios.

—¡Ya llegué! —grité. Mi mamá corrió a verme, o a ver a mi compañía. No pudo ocultar su emoción, aunque quiso actuar natural. Estaba bien vestida y era obvio que había estado en la cocina, traía harina en su mejilla y se le había olvidado quitarse el guante para hornear.

Papá no estaba, había salido de ida y vuelta por su maletín, lo había olvidado en el trabajo y no tardaría en llegar. De modo que estábamos a solas con mi mamá, en el recibidor.

—Y-Ya vine... —tenía la cara roja. En ese momento me entró el instinto por fingir que At no estaba conmigo.

—¿No me vas a presentar a mí? —bromeó At, susurrándome en el oído—. Qué modales, Macky.

AtDonde viven las historias. Descúbrelo ahora