Tal y como Chae Jung Ahn había querido: la fiesta se había pospuesto hasta entrada la noche. Nada más se escuchaban las carcajadas del círculo estrecho de rastreros, que sólo tenían ojos para una persona en todo el terreno del orfanato: ella y nada más que ella. Yonghwa suspiró al mismo tiempo que cerraba la funda de su guitarra con todo el odio. Apenas había personal del orfanato pululando por los jardines. Supuso que la decoración y las mesas serían quitadas a la mañana siguiente. Se cargó la guitarra y se dirigió hacia la puerta, ignorando a Chae Jung Ahn y a su séquito.
- ¿Yonghwa? - Ésta levantó la cabeza entre todos y, aún con la copa de vino en la mano, lo llamó. Pero él no se paró hasta que uno de los hombres que la cortejaban le llamó la atención.
- ¿Acaso no vas a hacerle caso a tu madre? - Aquellas palabras habían sido un error.
Yonghwa se rodeó totalmente furioso y se dirigió sin miramientos hacia el hombre desconocido, sin ninguna buena intensión.
- Tranquilo, chico. - le dijo Chae Jung Ahn, interponiéndose entre el odio de Yonghwa y la ignorancia del otro hombre. Pero Yonghwa no se iba a rendir e intentó evitar a la mujer.
- Oh, vamos. El niño es demasiado dramático. Se pone furioso por decir una verdad. - decía el hombre, rodeado de las carcajadas del círculo.
Yonghwa soltó la guitarra en el suelo, sin miramientos, y fue directamente a coger los cuellos de la camisa del hombre, quién intentó evitarlo torpemente. Entonces un estruendo de cristales hizo que todo el mundo mirase hacia atrás. Chae Jung Ahn había tirado todas las copas de una mesa. Su cuerpo se movía, sacudido por la respiración agitada y su mirada de odio descompuso a todos. Miró a uno de sus guardaespaldas quien separó a Yonghwa y al otro hombre.
- Sácalo de aquí ahora mismo. - le ordenó al guardaespaldas - No vuelvas a llamarme nunca. Eres demasiado ordinario para apreciar mi compañía. - el hombre desconocido la miró con súplica e intentó que le perdonase todo el camino que fue arrastrado fuera del lugar.
Yonghwa recogió la guitarra del suelo y siguió el camino del guardaespaldas. También quería salir de allí cuando antes. Pero una fuerza lo agarró del brazo y notó las uñas de la mujer.
- Y tú... - suspiró fuertemente y volvió a soltarlo - Más te vale controlar esos humos o tu hermana no aparecerá en tu vida. - parecía un consejo con trasfondo budista hacia el chico. Éste no dijo nada pero sus ojos fueron más que expresivos.
A Chae Jung Ahn no le dio tiempo a contar hasta cinco cuando el chico no se encontraba en su ángulo de visión. Se arregló el pelo y el vestido fugazmente y se volteó con una sonrisa para seguir con sus invitados.
Había tardado en coger el taxi, era bastante tarde y los taxistas no recorrían aquellas distancias en el extrarradio muy a menudo. Mientras esperaba, miró el móvil y se acordó de Shinhye. No sabía el motivo de porqué su recuerdo le tranquilizaba, así que dejó que aflorase en su mente la cálida sonrisa de la chica. Pero pocos segundos después se acordó que la dejó preocupada en la puerta del hotel. Rápidamente tecleó un SMS y se lo envió. Se subió la cremallera de la sudadera que llevaba puesta y se volvió a recolocar la funda de la guitarra en el hombro. Poco después aparecieron los faros del taxi que lo llevaría a casa.
Las luces nocturnas de la ciudad pasaban ante sus ojos a la velocidad que llevaba el auto. Pasaban sin llegar a definirse en su mente, aunque él tampoco se esforzaba en apreciarlas. El taxista lo paró en la dirección que le había dicho. Su casa, o lo que quedaba de aquel recuerdo, se erguía ante él. Abrió con molestia la puerta y siguió hasta su habitación sin pararse en otra estancia. Cuando entró, soltó la funda de la guitarra en la cama y el sonido vibrante de su móvil lo alarmó y admiró el mensaje de Shinhye.
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Enredos
FanfictionLa familia siempre te protegerá, velará por tu bienestar y te querrán por siempre. Hasta que la realidad atropella tus sentidos y finalmente no queda nada. Sin padres y sin hermano, Park Shin Hye tendrá que afrontar ser una huérfana y labrarse su fu...
