Capítulo 7- La trampa

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BETH 

Mis ojos se encontraron con un vampiro alto, con músculos muy definidos y que radiaba poder. Era más pálido que yo, y tenía unos preciosos ojos azules y un brillante pelo rubio. Las facciones de su cara. Parecían tensas por la lucha y el dolor, y deseé poder quitarle aquella tristeza, hacer sonreír aquellos finos y bien definidos labios. 

"Ya hemos abierto el portal." 

Pegué un bote al oír a Bill en mi mente. ¡Qué susto! 

Sin pensarlo mucho, entré en el agujero negro, para aparecer segundos más tarde dentro de una gran sala iluminada únicamente con un par de rendijas. 

Las paredes estaban desnudas y llenas de humedades. El suelo cubierto de cosas blancas y negras, y ¿qué cosa es aquello negro que se mueve? ¡RATAS! ¡Qué asco, qué asco! 

Entonces, lo del suelo es ¿sus cositas? ¡Puaj!  

Al fondo de la sala había alguien acurrucada mirándome con atención. 

"¡Vamos! ¡Levanta! ¡Hay que irse!" Apremié. 

Guardé las dagas en mis converse, camuflándolas. Lo más difícil estaba echo.  

"Es una trampa." Susurró. 

"¿Qué?" 

Oí unos pasos y unos gritos al otro lado de la puerta. 

Cogí a la mujer y la coloqué detrás de mi espalda. 

Le arranqué el dispositivo de seguimiento y de micrófono que tenía y recé mentalmente a que todo saliese bien, por mucho que no sea muy religiosa.  

"¿Tienes algún dispositivo más?" 

"No, eran los únicos." 

"¿Segura?" 

"Segura." 

Me di la vuelta y mire su mano derecha, tenía la marca. La curé todas las heridas (que no eran pocas ni pequeñas) y la empujé cerca del portal. 

"Bill, quiero la salida cerca de nuestra casa. De ahora adelante te encargas tú." 

"Está echo. Espera, ¿qué has dicho? ¿Y Paul?" 

A sí, Paul, él y Shue se habían quedado con nosotros para cuidarnos. Paul para mí era como mi hijo. Le quería muchísimo, a veces la trataba más como sí fuese mío propio. 

"Dile que le quiero." 

Empujé a la mujer hacia el agujero, mientras que yo cortaba la comunicación mental y la puerta se abría. Dos cazadores entraron apresurados, pero el portal ya estaba cerrado. 

Me golpearon con fuerza en el estómago y en la cara, dejándome casi sin respiración. Me maniataron y me pusieron un pañuelo en la nariz. Amoniaco.  

Todo se volvió oscuro.

JAKE 

Seguíamos luchando, pero varios cazadores abandonaron la lucha y entraron en el edificio. 

Alex estaba de mal humor, la había perdido de vista. 

Un humo misterioso salió de todas partes, impidiéndonos ver bien. Noté algo afilado clavándose en mi estómago. 

Necesitaba sangre urgentemente. Mi piel, antes más fuerte que un diamante, había perdido aquella fuerza, volviéndome más humano. 

La herida se extendió y perdí mi comunicación mental. Sangre. Necesito sangre. Sangre roja, caliente y nutritiva. 

Vanessa, mi hijo...  

N/A: Ya sé que el capítulo es muy corto, por lo que subiré dos en vez de uno.  

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