Capítulo 16- Rescate

9.2K 843 11
                                    

YASMIN

“¿Paul?”

Él me miró sorprendido.

“¿Yasmin? ¿Realmente eres tú?”

Se acercó un paso más hacia mí, a la vez que Aladin se colocaba a mi lado. Noté cómo se tensaba y se detuvo. Miró con recelo y desconfianza a mi compañero.

“Es mi compañero.” Le dije con voz dulce.

“¿Dónde está 'Ángel de los Dolores´?” Me preguntó mirando por todos los lados.

“¿No está con vosotros?”

Se puso pálido y empezó a temblar. Sus ojos reflejaban dolor y se le escaparon una lágrimas.

“Ella no me abandonaría.” Susurró para él mismo.

Le abracé con fuerza.

“Ella prometió que volvería y los dos sabemos que siempre cumple las promesas. Es una promesa de tu madre adoptiva y es muy tozuda en lo que respecta a ti.” Le susurré en la oreja. “Necesitamos toda la ayuda posible para buscarla.”

Él me miró a los ojos, y el niño asustado y perdido se convirtió en un muchacho decidido, dispuesto a comerse el mundo.

“Haremos lo posible por buscarla. La base de los cazadores está aquí, en Londres. Pediré ayuda a los nuestros y a otros niños que deambularán por la calle. No hay sitio que puedan ocultarla sin que haya sido descubierta. Si hay alguna cosa más, te esperamos en el Big Ben todos los días a las dos del mediodía.”

Sin ni siquiera despedirse se marchó corriendo.

************************************************************************************************************

La semana pasó sin novedades.

Aladin hacía lo imposible para entretenerme, pero mi mente siempre volaba hacía el mismo tema: mi amiga.

¿Cómo es posible que una persona tan odiada y sin razón por los vampiros sea ahora tan importante que es la noticia y preocupación de todos?

Miré por octava o novena vez por la ventana.

¿Dónde estás?

Alguien me tocó el brazo y me di la vuelta: era Aladin.

“¿Quién son los otros?” Preguntó mi compañero.

“Es un secreto que solo se puede romper si ella me da permiso.”

Intentó protestar, pero fue interrumpido por alguien, un mensajero; Paul y un niño de unos seis años.

“Ya sabemos dónde está.”

VANESSA

El tiempo pasaba y el dolor no disminuía.

Jake estaba en coma. ¿Qué irónico verdad? Un vampiro en coma.

Desde aquel día donde la compañera de Alex y Jake salieron del túnel, llevaba así. ¿Qué había pasado? ¿Tenía ella algo que ver?

Le miré otra vez. Parecía todo normal en su cuerpo.

Su rostro, sus brazos… todo. Su corazón latía normal, pero no despertaba. Le daba mi sangre todos los días, sangre que le suministrábamos por vía intravenosa. Por lo que alimentación iba bien.

Salí de la habitación y caminé por los pasillos.

“Sí, dejadla en aquel almacén de Chinatown. Voy a verla mañana.”

Entré en la sala, pero allí no había nadie, aunque pude distinguir la fuerte colonia de una mujer.

Regresé al despacho de Alex, donde él, Yasmin y Aladin estaban reunidos con dos chicos: Paul y otro que no conocía el nombre.

“Está en uno de los almacenes de Chinatown. O al menos eso hemos oído a uno de los cazadores que hemos, esto…, entrevistado.” Dijo Paul.

Alex no apartó la mirada de Paul ni del otro niño.

“Llevadnos hasta allí. Esta tarde a las dos os esperamos en el Big Ben.”

¿Esto era casualidad?

ALEX

Eran las dos en Londres. Estábamos bajo el Big Ben, esperando a Paul.

Por lo que me había comentado Yasmin, él y Beth tenían una relación de madre- hijo, y no me extrañaba. Era un muchacho admirable y fuerte para su edad, que rondaba los diez- once años.

Éramos doce hombres armados con espadas y pistolas.

Mi ansiedad crecía cada momento. Desde el día que vi a mi compañera hasta este mismo día habían pasado más de medio año, y en ese largo tiempo, aún no había reclamado mi compañera como tal y unas ansias por hacerlo recorrían por mi cuerpo. La necesitaba. No creo que ese deseo tan antiguo como el tiempo se pueda apaciguar como tal.

Seguimos a Paul por las bulliciosas calles de Chinatown. Mi marca empezó a iluminarse, cosa que me tranquilizó.

Ella está cerca, ella está cerca.

Bajamos unas escaleras cuando oímos unos gritos, unos lamentos. Aquello me aterrorizó completamente.

Sin esperar ni escuchar a los demás entré en el sótano. Maté a todo ser que se me cruzaba por el camino.

Bajé las escaleras y me encontré con una sala a oscuras y con la música todo volumen.

Al fondo de la sala se encontraba un cuerpo  amarrado a la pared, con grilletes. Tenía la cara tapada por un antifaz.

La ropa que llevaba le quedaba grande y ésta por si sola ya era pequeña.

Con pasos decididos me acerqué al cuerpo.

Le quité el antifaz y pude ver el rostro de mi compañera. Dios mío.

Estaba delgadísima, tenía la cara muy demacrada. Los ojos rojos de no dormir y de no comer, y estos también estaban llenos de una tristeza que creí que un humano o un vampiro, incluso cualquier ser viviente no podían tener o vivir.

“Beth.” Murmuré horrorizado.

“No me hagas daño, no me lo hagas.”

Aquellas palabras tocaron profundamente mi corazón. Sin pensarlo, le arranqué los grilletes de las muñecas y la resguardé entre mis brazos.

La saqué de aquel lugar.

“Todo está bien.”

Corrí en dirección a la mansión mientras ella se quedaba dormida entre mis brazos.

Quienquiera que la hubiese dañado, iba a morir entre mis manos.

N/A: Este es el penúltimo capítulo antes de que la historia se torne más romantica. eso NO significa que no tendrá partes con misterio o con ación.

También queda el problema de Jack, que no despierta; Vanessa con lo que ha oído e incluso lo que hará PI en un futuro.

MUCHOS BESOS Y ¡COMENTAD, VOTAR Y DISFRUTAR!

Marca de SangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora