Rata purulenta con sangre goteante entre muerte y miasma,
las observo desde el pie de la colina, anhelando tocar su muerte, suplicando su existencia.
¿Y ahora?
¿Qué harán?
Cuando la colina que a lo lejos se puede admirar cómo cae.
Estallaste a los pies de mi trono y puedo verte en la planicie
sofocado por el horizonte infinito.
Tu hombro camina junto al mío sin desnivel, ahora no hay excusa de tu velocidad ni de mi lentitud, ahora te puedo calzar un puñal, mientras aún crees que estás en la colina y yo entre tus ruinas.
Corre y busca donde esconderte que donde no hay montañas todo se ve.
Mi deseo se cumplió, después de tantos años pude ver sangrar a un supuesto Dios.
ESTÁS LEYENDO
Sabanas Negras Y Una Almohada Roja ©
PoetryLa poesía forma parte de mí. Espero que éste poemario haga que también forme parte de ti.
