Si Las Paredes Hablaran Dijeran Estupideces

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Sabanas negras reflejaban la lujuria, y resaltaban lo rosa de tus pálidos pezones nacarados.

Ellos aún poseían el aroma de mi aliento.

Tus únicas lágrimas fueron creación de sonrisas. Te hice reír tantas veces como te hice gemir.

Así que, en las líneas de tu cuerpo, los lunares de tu piel y hasta el olor de tu cabello estaba mi cítrico perfume.

En las cicatrices de mi ser, tanto cómo mis sentimientos al amanecer, te los llevaste, y no me esperaste.

Ahora dime a dónde fuiste para poder seguirte, dime dónde irás para saber donde estarás.

Por favor ¡¡HÁBLAME!! Que ya estoy cansado de llorar, y abrazarte dónde no estás.

En recuerdo del pasado, y de lo que dejé detrás.

Sabanas Negras Y Una Almohada Roja ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora