Capítulo 20. "Un poco de luz o ¿Electricidad?"

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Habíamos llegado a nuestro destino, la estación de Washington DC.

Seguramente en estos momentos se estarán preguntando que, ¿Qué sucedió con esos ojos demoníacos que vi por la ventana? Pues al parecer mi imaginación cada vez se está volviendo más lasciva y peligrosa.

Con el sobresalto al ver esos "ojos malignos" por la ventana, conseguí despegar al ángel del acogedor sueño en el que se veía inmersa. Y, luego de eso, no tardó mucho en preguntar la razón de mi mini brinco.

Le conté lo que había visto y ella había examinado todo. Buscando indicios de que algo estuviese mal, o al menos una pequeña señal de peligro.

Pero nada.

Así había pasado la media hora más que faltaba de nuestro viaje.

Nico seguía dormido, abrazado a esa manta negra con calaveras que había sacado de su bolsa. Hecho un ovillo, lo cual, debía admitir, que resultaba un poco tierno.

Saqué una barrita de cereal de mi mochila y la partí a la mitad para ofrecerle un trozo a _______, quien lo aceptó mientras me regalaba una sonrisa como agradecimiento y un beso en la mejilla.

Estábamos a unos diez minutos de la estación y yo a medio trozo de barrita en mi estómago, cuando el tren dio una sacudida, y luego otra, hasta que se detuvo totalmente.

Veía el temor en los ojos de los pocos pasajeros, que serían alrededor de ocho aproximadamente, y de la confusión que aquello les ocasionaba.

Sabía que lo que venía no sería nada bueno.

El lado positivo era que con el exceso de movimiento Nico parecía haber despertado casi por completo.

- ¡Chicos!, ¡Miren! -Escuché que el ángel nos decía, y mi vista cayó en la ventana.

Habían tres basiliscos, que físicamente eran casi totalmente iguales a los dragones de comodo, cerca de las vías del tren. Pero no era eso lo que mi amiga nos señalaba, si no, dos pares de ojos rojos que observaban directamente a cada uno de nosotros tres.

Uno de ellos era los que yo había visto un poco atrás.

- ¡Joder!, ¿Qué demonios pretende Hades? -Preguntó Nico molesto.

_______ y yo volvimos a verlo.

- ¿Cómo sabes que ésto es obra de tu padre? -Inquirió ella.

El hijo del dios del inframundo, que parecía odiarnos de sobre manera, soltó un suspiro de frustración.

- Porque ese es uno de los dos perros del infierno. El hermano de Cerbero, Ortro -Nos informó.

Introduje el resto de la barrita a mi boca y mastiqué, comiéndomela rápido.

- Bien, no tenemos tiempo que perder -Dije sacando mi contracorriente y tomando mi mochila- Mientras más rápido acabemos con ésto más tiempo tendremos para buscar la primera parada del mapa -

_______'s Pov.

Si en algún momento de mi vida había pensado que un perro gigante de tres cabezas era lo más amenazador que vería en toda mi existencia estaba muy equivocada, pues un perro gigante de dos cabezas y tres dragones de comodo con mala leche podrían hacerle frente con facilidad a mi declaración anterior.

Aún no entendía el odio que mi "tio extremadamente cariñoso" tenía hacia Percy y hacia mí, e incluso podría pensar que hasta a Nico, aunque no pretendía darle muchas vueltas al asunto con cuatro peligrosos monstruos con gigantescas ansias de asesinarnos.

Activé mi espada "para rayos" y rogué porque la bendición de mi padre fuese lo suficientemente fuerte.

No era la primera vez que luchaba, pero por alguna razón me sentía nerviosa y preocupada, pese a que tenía conmigo a dos chicos que tenían mucha experiencia en asesinar monstruos incluso peores.

- Tú y Nico encárguense de los basiliscos, yo me ocupare del chico malo -Nos dijo Percy con seguridad en si mismo, pero algo en mi interior me decía que no funcionaría.

Arremetí contra el primer "dragón de comodo" con serios problemas de actitud, mientras intentaba esquivar la gran tormenta de ácido que soltaba por su boca, y supuse que Nico estaría en lo mismo.

- Agh, ¡Demonios! -Grité cabreada, golpeando el suelo con mi pie.

Intenté clavarle mi espada pero ese reptil, si así podía llamársele, se escapaba dando giros sobre sí, así que la cosa era así: blandir, estocada, correr, esquivar ácido y/o fuego, y se repetía lo mismo, hasta que vi a Nico parado unos cuantos pasos más allá, viendo detenidamente al basilisco al que yo perseguía y en seguida supe su plan.

Repetí el sistema una vez más hasta dejar al monstruo justo frente a Nico para que el hijo de Hades pudiese cortarlo con su espada estigia, dejando únicamente un rastro de polvo dorado.

Y así hicimos con los otros dos, lo cual facilitó mucho las cosas, y me di cuenta de lo bueno que era hacer corridas con compañía de alguien, y más aún si se trataba de alguien a quien podía tenerle toda la confianza.

Justo cuando me sentí relajada casi por completo volví mi mirada hacia unos quejidos a unos cuantos metros de donde me encontraba.

Percy se encontraba un tanto agotado al correr alrededor de Ortro, estaba preocupada cuando vi que el perro del infierno casi le alcanzaba con su hocico, pero mi amigo fue más rápido y le clavó su espada en una de sus patas.

Lo curioso vino en el momento en que la herida del perro del infierno sano por completo y volvió al ataque, ¿Qué se supone que se podría hacer con un monstruo que no puedes vencer?

Estaba a punto de ponerme a llorar de la frustración y de la impotencia, cuando una voz procedente únicamente de mi cabeza me dio la respuesta que necesitaba en ese momento.

"Tú puedes vencerlo, cariño. Es un perro de las sombras, las armas normales no le harían daño en lo absoluto, pero tu podrías darle un poco de luz al asunto, ¿No? Por algo te he escogido para que me representes, hija"

¿Ese era mi padre? Suponía que así era, y comprendí lo que debía hacer al escuchar sus palabras en mi mente, aconsejándome.

Corrí con agilidad, sosteniendo mi espada con fuerza en mi mano derecha mientras sentía una descarga de energía recorriéndome el cuerpo entero con cada paso que daba. Justo ahí sentía la valentía y la fuerza que necesitaba.

Ya a unos cuantos pasos del perro del infierno, vi a Percy intentando aún luchar con él, y ese fue el punto de arranque para llevar a cabo lo que debía hacer.

- ¡Eh, Percy!, ¡Apártate! -Advertí segundos antes de saltar hacia el lomo del animal.

Sosteniendo mi espada con ambas manos arremetí en dirección a su lomo, hundiendo mi espada en él mientras dejaba salir una fuerfe descarga eléctrica desde mi cuerpo a mi espada, iluminando mi campo de visión con un brillante destello azul electrico, para así ver como el perro del infierno se disolvía finalmente en polvo dorado bajo mi espada.

"Gracias Zeus" dije en voz baja mientras volvía a colocar mi espada/llave en mi cuello y limpiaba los restos de polvo de mi ropa, rogando en mi interior porque este fuese el único enfrentamiento que tuviésemos que pasar, pero yo sabía, muy en el fondo, que eso no sería así.

End of _______'s Pov.

¡Capítulo nuevo!
Si bien esta pelea no es la más emocionante que he escrito, no quita nada de que ya estemos en los capítulos más emocionantes y cruciales del fic.

¡Recuerden que estaré dedicando capítulos al mejor o a los mejores comentarios! Así que dejen su creatividad fluir a la hora de escribir abajo.

Estaré respondiendo preguntas que me hagan, solo pongan incluido en sus comentarios alguna o algunas preguntas acerca de este u otros fics, o de lo que quieran y las estaré respondiendo al final del siguiente cap.

Capítulo dedicado a @electricalshock y a @foreverastirlingite muy ingeniosos y lindos comentarios. ¡Mil gracias a las dos! Este cap es para ustedes.

Así que... ¡A leer!

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⏰ Última actualización: Dec 12, 2015 ⏰

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Sangre de semidiós. |Percy Jackson y tú|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora