Capítulo 11. "Asamblea en la casa grande"

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— ¿A dónde vamos sesos de alga?— Me preguntó mi amiga.

Por alguna extraña razón sentía la necesidad de ir al lago antes de ir a la casa grande.

— Al lago. No lo sé pero tengo un mal presentimiento— Le confesé.

La chica asintió comprensiva, sonriendo de costado.

Llegamos un par de minutos después.

Las aguas cristalinas estaban totalmente tranquilas, ni una mínima ola corrimpía aquella inusual. Algo me decía que no era nada bueno.

Me acerqué a la orilla, hundiendo una de mis manos en el líquido.

El agua parecía intranquila, vulnerable.

Alejé mi mano con expresión confundida.

— ¿Qué sucede?— Escuché su tranquilizante voz preguntarme.

Negué con la cabeza.

— Nada, supongo. Será mejor que vayamos ya a la casa grande si no Quirón nos regañará por nuestra trardanza—

_______ asintió extrañada.

Corrimos un poco, soltando un suspiro de alivio al ver la gran construcción azulada de dos plantas aparecer ante nuestros ojos.

Sin perder más tiempo entramos, ella delante mío.

En la sala de estar el viejo centauro caminaba de un lado para otro con nerviosismo, poniendo una mano en su barbilla de manera pensativa. Algo aturdía a Quiron.

Alzó la vista y nos indicó unos muebles dónde podíamos sentarnos.

Nico ya se encontraba ahí.

_______ se sentó a su lado y yo a la par de ella.

— Bien. Verán, esto no es fácil de explicar chicos. Sobre todo para ti, Percy— Comenzó. Sus ojos me miraban con comprensión, el señor D no estaba, lo que me hacía sentirme un poco más cómodo. Quirón lanzó un suspiro— Existe una nueva profecía, dictada en el nacimiento de _______. Según los dioses es como una especie de prueba, para saber si es de confianza— Contó.

Ella pareció ofenderse un poco por la manera de actuar de los dioses.

— ¿Entonces para ellos soy como un experimiento? ¿Y aún así mi padre estuvo de acuerdo?— Interrogó. Sabía que bajo ese tono de molestia ella estaba dolida.

Quiron hizo un movimiento negativo con la cabeza.

— No es así. En la asamblea de los dioses por tu nacimiento Zeus fue el primero en estar en contra, te defendió de todos— Le respondió el centauro, palmeando la espalda de mi amiga— Ahora hay una nueva reunión en el olimpo porque algo ha sucedido que los tiene a todos consternados— Él cerró los ojos antes de hablar— Poseidón ha sido secuestrado—

Mi cara empalideció al escuchar aquello.

Se que mi relación con Poseidón no era demasiada pero aún así le tenía un gran afecto. Era uno de los pocos dioses que en serio se preocupaba por sus hijos.

Iba a levantarme para huir a mi cabaña a encerrarme cuando un par de manos me tomaron de los hombros, dándome un cálido abrazo.

Aunque tenía los ojos cerrados pude identificar quien era al oler su perfume de frutillas naturales. Era mi _______.

— Calma Persassy. Primero escuchemos lo que Quiron tiene que decirnos, luego si quieres ir a buscar a tu padre incluso buscando piedra por piedra iremos. ¿Esta bien?— Murmuró en mi oido, sin deshacer el abrazo.

Sangre de semidiós. |Percy Jackson y tú|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora