Uno diría que la vida de un semidiós es perfecta. Cuando eres chico piensas que todo se basa en cosas simples para nosotros por ser hijos de dioses y eso. Comer lo que desees, churros, refrescos, golosinas en general entre otras cosas. Salir a explorar lugares peligrosos, vencer algún par de monstruos y rescatar a bellas doncellas, para finalizar el día con una visita al monte olimpo y contar a tu madre o padre divino la cantidad de aventuras realizadas esa mañana. Y ellos, orgullosos, sentarían y felicitaran al joven héroe para repetirlo todo al siguiente día.
Fácil, ¿no?
Pues resulta que las cosas eran todo lo contrario.
Pocas veces uno conseguía ver a su padre/madre divino, y cuando sucedía era algo tan breve que casi no contaba como una visita.
Pero ellos tenían asuntos que hacer. El controlar cualquier aspecto del mundo no era cosa de cinco minutos.
Todas las ilusiones que se crean en la llegada al campamento se ven vilmente pisoteadas al entrar en la cruda realidad.
Quizá Luke no lograba entender el trasfondo de aquello. Los semidioses que apoyaban a Cronos tampoco lo hacían, estaban cegados por el resentimiento y las ganas de venganza.
Había logrado entender eso cuando los efectos del THDA bajaban la guardia momentáneamente. Si lo hacía en un tiempo normal, seguro perdería el hilo de mis pensamientos en un par de segundos.
Me aseguraría de decírselo a _______ luego. No quería que le pasase lo mismo que Luke.
Eran las ocho en punto cuando desperté. Me hubiese levantado un poco más tarde de no ser por unos suaves golpecillos que sonaron en la puerta de mi cabaña.
Me levanté refregando mis ojos con los puños.
Llegué a la puerta estirando los músculos para desperezarme.
Al otro lado de la puerta se encontraba _______ ya vestida y peinada.
No cabía duda que en las mañanas se veía muy bonita. Siempre lucia bonita.
Me sonrió contenta e iba a saludarme cuando notó mi cabello revuelto y que usaba únicamente unos shorts de pijamas. Se sonrojó bajando la mirada al suelo.
Desde el incidente con las hijas de Afrodita había evitado a toda costa cualquier pijama de dinosaurios.
— Oh. Lo siento— Se disculpó con sus mejillas coloradas a tono carmesí — Pensé que ya te habrías levantado y pasaba para ir al pabellón juntos—
Hablaba entrecortada.
Me pareció muy tierna su forma de apartar la mirada para no observar más de lo que debería.
Caí en cuenta hasta ese momento que yo debía estar casi tan sonrojado como ella.
Intenté no hacerla sentir incómoda por lo que reí un poco.
— No te preocupes. Estaba por ir a ducharme— Mentí para no hacerla sentir mal— Si me esperas unos minutos podemos irnos juntos al pabellón— Ella asintió y me aparté dándole paso a mi cabaña.
Pareció dudar un poco antes de entrar hasta hacerlo finalmente.
— Gracias — Dijo ella.
— Bien. Espérame un momento, no tardo — Le aseguré sacando ropa de unos cajones y llevándola al baño para luego cerrar la puerta con el pestillo.
Tomé una ducha corta y me vestí con unos vaqueros y una camiseta del campamento.
Salí del baño con la toalla en la mano secándome el cabello húmedo y peinándolo con mis dedos.
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Sangre de semidiós. |Percy Jackson y tú|
FanfictionMi vida tomaba un rumbo normal hasta esa mañana. Bueno, tan normal como le es permitido a un mestizo. Al verla algo se removió interiormente. Un sentimiento de protección hacia ella, era extraño pero algo me decía que nunca me perdonaría si dejaba q...
