¿Qué pasó después?
Seguro muchos dirán que, por ser hija de Zeus habría mostrado su poder haciendo que un rayo surcara por los cielos o algo por el estilo, ¿no?
Pues parecía que esta chica no es tan extrovertida como su padre ha mostrado serlo.
Justo cuando el revuelo de las palabras de Quirón había terminado, se escabulló lo más rápido posible del centro de atención y salió rumbo a la cabaña de Hermes, donde aún estaban sus cosas, para cambiarse.
— Para ser hija de Zeus, no es tan bonita como debería— Soltó una muy celosa Drew, al ver que observábamos la dirección por la que se había ido.
— ¿En serio lo crees? Yo considero que es mucho más que bonita— Mitchell suspiró un poco. Una de sus compañeras de cabaña le pegó un golpe con su codo— Auch, ¿Qué? Solo digo la verdad— Se defendió.
— Hombres— Bufó enojada Drew, rodando los ojos.
— ¿Qué pasa Drew?— Le atacó Piper— ¿Temor a la competencia?— Preguntó ella alzando una ceja.
— ¿Yo?— Se señaló a si misma con su dedo índice— ¡Bah! Por favor Piper, no hables tonterías—
Piper solo soltó una pequeña risilla al escuchar la leve duda en el tono de hablar de su compañera. Aún no entendía cómo podía soportarla. Era realmente admirable.
Noté que en el pabellón ya no había nada interesante. Algunos comenzaban a levantarse para ir a sus cabañas. Mi vista reparó en el fuego posicionado al centro del pabellón.
Ahora las llamas eran grandes. Muy grandes. Su color era naranja con toques de rojo intenso.
Normalmente la intensidad de la fogata demostraba el estado humorístico del campamento. Sin duda ahora la incertidumbre se apoderaba de la mayoría de los campistas.
Me levanté de mi mesa y caminé en dirección a mi cabaña.
Iba en el trayecto cuando observé algo que llamó mi atención.
A unos cuantos pasos se encontraba ________ hablando con alguien, un chico.
Era de cabello color azabache. Alto y de complexión delgada. Su piel era olivácea pálida en contraste con la luz de la luna. Había algo que me resultaba extrañamente familiar en ese chico.
Ella hablaba animadamente. Ya se había cambiado, llevaba una camiseta del campamento y unos shorts azul morado pero había decidido dejar su cabello justo como lo tenía minutos antes en el pabellón.
Su mirada cayó en mí y me sonrió alzando su mano derecha para saludarme. Sonreí de lado e imité su gesto.
Ella tomó de la muñeca halándolo hacía donde yo me encontraba. Un hueco se formó en mi estómago al ver tal acto y raramente sentí una molestia, y a la vez envidia hacia él.
Todo esto se disipó tan rápido como vino al ver de quien se trataba.
A pesar de los tirones que ella le daba, él caminaba con paso vacilante.
Ambos se posicionaron frente a mí. ______ sonriendo como siempre y él con una expresión neutro.
Supuse que lo correcto en esas circunstancias era saludar.
— Hey. Tiempo sin verte Di Angelo— Le palmeé el hombro— Has crecido—
Él se tornó incómodo con el tacto alejándose un poco y asintiendo.
— ¿Se conocen?— Preguntó sorprendida ________.
— Podría decirse que ya había tenido el momento de conocerlo hace algunos años— Le respondió Nico, observándola.
— Oh. Ya— Dijo ella asintiendo con la cabeza.
— ¿Hace cuánto llegaste?— Objeté curioso.
— Un par de horas— Se encogió de hombros, restándole importancia.
Los tres guardamos silencio unos instantes.
— Bueno, creo que lo mejor sería descansar. Ha sido un día largo— Ella bostezó tapándose la boca con sus pequeñas manos. — Me iré a mi cabaña—
— Te acompaño— Me ofrecí rápidamente. Mis mejillas se sonrojaron un poco al sentir su mirada curiosa en mí. — Digo, para guiarte y, ya sabes, eso— Titubee.
— Está bien. Gracias— Me sonrió y luego vio a Nico— Nos vemos mañana sombritas. — Se despidió. Él le respondió con un movimiento de cabeza y se alejó con ambas manos metidas en la bolsa de su pantalón.
Caminamos el resto del trayecto sin producir el menor ruido. Era relajante el escuchar el sonido de la naturaleza alrededor y saber que ella estaba a la par mía para hacerlo.
Nos detuvimos al estar frente a su cabaña.
— Yo aquí me despido. Buenas noches _______— Le dije e iba a irme cuando sentí unos diminutos brazos rodearme en un acogedor abrazo.
Sonreí interiormente y le correspondí. Estuvimos así por unos segundos, mi cara se encontraba en su castaño cabello con olor a frutillas.
Se sonrojó al percatarse de lo que había hecho, así que sin darle tiempo de contestar la volví a abrazar.
Nos separamos y ella rio un poco.
— Gracias— Me dijo al fin.
— ¿Por qué?— Pregunté ladeando la cabeza verdaderamente confundido.
— Por ayudarme en todo. Ya sabes, a acoplarme, a sobrellevar esto. Por todo— Se mostraba muy sincera— No sé lo que hubiese hecho sin tu ayuda—
— No te preocupes. — Negué con la cabeza— Adiós— Me despedí.
— Adiós— Finalizó y desapareció tras la puerta de su cabaña.
No cabía duda que esa noche iba a poder conciliar el sueño perfectamente al tenerla a ella dentro de estos. A pesar de su pequeña estatura lograba hacer que me cuestionara todo lo que hacía.
Entré a mi cabaña y me tumbé en mi cama. Necesitaba descansar de todo un momento.
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Sangre de semidiós. |Percy Jackson y tú|
ספרות חובביםMi vida tomaba un rumbo normal hasta esa mañana. Bueno, tan normal como le es permitido a un mestizo. Al verla algo se removió interiormente. Un sentimiento de protección hacia ella, era extraño pero algo me decía que nunca me perdonaría si dejaba q...
