Capitulo 15

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POV Alexandra

-Hey mañana iré con Lila a la iglesia ¿quieres ir? – le pregunté a Gabriela

-Mmmm – pensó un momento – No se... eso me aburre...

-Bueno... si no vas, te tendrás que quedar aquí tu sola... –solté fingiendo despreocupación

-Oye no, no me voy a estar quedado aquí; ni siquiera va a estar Mónica – dijo rápidamente y reí internamente

Sonreí- Bueno, entonces vamos para que me acompañes y no te quedes sola

Ella pensó un poco- Bueno, pero no voy a estar haciendo esas loqueras que hacen ustedes; yo no voy a estar saltando ni nada, solo estaré sentada – dijo con cierta molestia a lo que yo asentí

...Este truco siempre funciona...

(...)

Y así fue que terminamos en el carro de Lila con dirección a la iglesia.

Salimos media hora antes debido a que hoy iba a cantar Lila y su mamá.

Todo inició como era de costumbre, primero la oración y después el momento de adoración y alabanza. Tengo que admitir que me preocupaba muchísimo Gabriela, tenía temor de que no le gustara y que incluso se saliera del culto; pero para mi sorpresa, a pesar de que al principio se mostró completamente reacia e incluso tenía cierta expresión de molestia y disgusto, a medida que iban pasando las canciones su rostro se mostró más calmado y relajado, en algunos momentos movía su cabeza al ritmo de las melodías y en las alabanzas que son más movida se veía alegre y debes en cuando movía sus dedos a su compás; aunque era un tanto cómico cuando ella se auto regañaba al darse cuenta que se estaba dejando llevar y se detenía colocando una expresión seria, que a la final no duraba mucho ya que después de unos minutos volvía a relajarse y comenzaba a hacer lo mismo por lo que hace unos momentos se había corregido

Sinceramente, Dios es extraordinario; a pesar de que alguien vaya con mil y un problemas y con un corazón endurecido, él puede actuar y poco a poco ir quebrantando tu corazón, poner las cosas a tu favor y sacarte del hoyo en el cual uno mismo se ha metido...

-Los niños y adolescentes pueden pasar a sus respectivos lugares – nuevamente dieron la orden y como antes, nos dirigimos al mismo salón donde vimos la clase sobre los mandamientos.

Mientras nos dirigíamos para allá, me encontraba hablando con Gabriela cuando noto que un chico mayor que yo, de unos 20 años aproximadamente, me está mirando mucho; extrañada también lo miro y al encontrarse nuestras miradas me sonríe, le devuelvo el gesto por cortesía y vuelvo a dirigir mi atención a Gabriela mientras suspiro pesadamente

Otro chico al cual le gusto... Hay veces que eso me alaga y tengo que admitir eso me sube el ego, pero hay otras en que me estresa... Es que ni siquiera es bonito ¿Porqué siempre me caen (le gusto) los feos! ¿Porqué!...

Cuando por fin llegamos al salón, Lila, Gabriela y yo nos sentamos en las sillas de plástico verdes que estaban en la última fila y continuamos conversando mientras los demás tomaban asiento y hablaban entre sí

-Hola – escucho decir a una voz masculina frente a mí

Todas paramos de hablar y dirigimos la vista al chico – Hola – lo saludo de vuelta, era él mismo chico que tenía tiempo observándome

-Era para saber ¿cuál es tu nombre...?- dijo sonriente y nervioso, tenía un asentó un tanto extraño pero supe diferenciar que era de un país vecino

Las chicas me miraron con picardía y yo les regresé una mirada sería – Amm... mi nombre es Alexandra

-Ah, con que Alexandra – me extiende su mano y yo la tomo como forma de saludo, pero para mi sorpresa la besa- Es un hermoso nombre, soy Daniel

La vida de un CristianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora