Un poco de Marichat

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Adrien / Chat Noir

Recorrer las calles de París en plena noche saltando de tejado en tejado y con un frío que te calaba los huesos es una buena manera de despejar la mente.

Era una de las ventajas de ser Chat Noir.

Esa tarde, aunque a que le pregunte a Plagg como demonios es que podía seguir moviéndome perfectamente pesé a que habían drenado mi energía, solamente se limitó a levantar los hombros y decir:

— Te va a doler mañana —Y dicho esto comió cantidades industriales de queso y se echó una siesta toda la tarde.

Incapaz de sacarle más información a Plagg, hice lo de siempre: Mis deberes, asistí a mi cesión de fotos, pero no podía quitarme la horrible sensación de haber echo algo malo.

El fotógrafo prácticamente me echó, diciéndome que volviera cuando pudiera centrarme mejor. Ese era el problema, no podía centrarme en nada; por un lado estaba en la nubes, por el otro me sentía como un ser vil y despreciable.

Sus labios, eran muy suaves y cálidos, se sentían vagamente familiares, pero no sé porque tenía esa impresión. Posiblemente ella debía odiarme ahora, soy un tonto, tonto, TONTO.

— Adrien por darte cabezazos contra la pared no solucionarás nada — Si era mejor detenerme, si seguía haciéndolo seguro asesinaba a las últimas neuronas de sentido común que me quedaban.

Necesariamente tenía que despejar mi mente.

— Plagg, ¿Qué hora es?

— Aproximadamente las 12, ¿Porqué?

—¿Crees poder transformarte? — Vi como dio un suspiro de resignación.

— ¿Es la única opción que tengo para que pongas los pies en la tierra?

— Supongo que sí.

Y así fue como a mitad de la noche terminé dando vueltas por todo París.

Al final llegué a la azotea de la casa de Marinette, donde me senté a mirar el cielo, sin saber bien la razón; el departamento de Marinette tenía una buena vista al cielo nocturno, aunque no se acercaba a la que uno podía ver en la torre Eiffel. Supongo que prefiero este lugar por la paz que me da; curioso, pero cierto.

El simple hecho de pensar en Marinette me hizo acordar de Ladybug, no entiendo como es que puedo relacionar de esta forma a personas tan diferentes, aunque no eran tan diferentes en realidad; al instante parecí entender algo, pero fue como si mi cerebro hiciera cortocircuito y de repente me enviara con las mismas dudas. Hice un avispamiento para despejarme y sin querer tiré un jarrón. No se rompió (gracias a la gracia divina de Dios), pero sí hizo ruido, lo levanté con cuidado, soy un torpe sin remedio, realmente seguro que esa era una de las razones por la que Lady no me amaba.

Giré la cabeza por todos los lados, no había ningún ruido así que tal vez nadie había escuchado nada, lancé un suspiro de alivio, sería muy malo si Marinette llega a descubrirme sentado en su ...

— Sabes que estas traspasando propiedad privada ilegalmente, ¿Verdad?

Hablando del diablo.

Me sobresalté tanto que estuve a punto de caer del tejado, ella actuó rápidamente tomando mi mano evitando que me cayera.

— Realmente eres muy torpe gatito — Estoy seguro que mi mente quería relacionar algo, pero no podía.

— Ma-marinette ¿Qué haces despierta tan tarde? — Realmente soy el rey de las frases estúpidas

— Eso debería preguntártelo a ti, ¿Qué haces tan tarde en casa ajena? — Aunque sonaba segura sentí que había temblor en su voz.

—Despejaba la mente — No se porque, pero decidí ser sincero con ella — Hoy hice una estupidez tremenda, que tal vez me cueste la amistad de alguien muy importante para mi.

END (Miraculous ladybug)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora