Capítulo 7

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Que pasa, si se pierde el control. Que pasa, si existe traición. Que pasa, si no reconoces el amor.

Louis abrió los ojos esa mañana, sintiéndose de un muy buen humor. Harry estaba enredado entre él y la cobija azul de lunares, respirando muy tranquilamente, soplando suave aire caliente contra la piel sensible de su cuello. Había sido una linda noche, con su pequeño hermanito sonriendo feliz, como si tenerlo a él cerca de su piel fuera suficiente para respirar liviano.

Harry siempre actuaba como si Louis fuera vida, así era como él lo sentía y como le gustaba pensar. Significar tanto para la única persona que te vio como un humano; alguien que te necesito y que se atrevió a pronuncia tu nombre como algo bueno, aclamado con sonrisas entre besos húmedos y cariñosos, cargados de emociones. Louis nunca pensó que vivir con esas hormigas que hacen fiesta entre sus nervios fuera posible.

Observo el techo por un par de minutos, pensando en todo el camino que recorrió hasta ese día, para que él y su hermanito pudieran estar bien juntos, sin alguien que quiera interponerse como si fuera algo malo que Louis ame a Harry. Entonces, lo mas increíble de todo, es el hecho de que a ninguno de los ahora muertos investigadores del caso, siquiera pensaran en la hipótesis de que su pequeño bebé es la única razón tras cada insignificante trozo de piel que extrae de los cuerpos.

¿Nadie pensó que Louis solo puede amar, incluso siendo un asesino?

No es solo un psicópata, es también un ser humano, expuesto a enfermedades comunes, al aire contaminado, a los cambios del clima y a las emociones. Es solo que para Louis, las emociones son terreno débil; ¿Por qué? Porque estaba preparado para recibir cualquier cosa del mundo, sin ganas de nada mas, hasta que sus sentidos fueron arrollados por algo que nunca había contemplado.

Un niño pequeño que asustado, lloro la primera vez que lo vio.

Llorar. Incluso aunque lo ha escuchado y leído en cientos de libros, acerca de que cuando se nace lo primero que hacen la mayoría de los bebés es llorar, Louis esta convencido de que él no ha llorado nunca en su vida, salvo las lagrimas ácidas que se acumularon en sus ojos cuando Desmond quiso llevarse al bebé.

Entonces, ver unos ojos tan grandes y verdes en el rostro redondeado y blanco, como de muñeco de porcelana de Harry, fue un acercamiento directo con la belleza de las expresiones humanas. Jay no lloraba con sentimientos, Nina nunca lo hizo frente a él, y el hombre al que físicamente tanto se parece, no lloro incluso cuando no paraba de golpearlo y fracturarle el cuerpo. Ni siquiera se quejo de dolor, en ningún momento.

Así que cuando vio las gotas caer por la piel blanquita de Harry, llego a Louis la necesidad de vivir solo por contemplar como siente el pequeño bebito. Ahora sabe, gracias al sonido sediento de sus voces, que Harry solo puede sentir por él. Y eso es todo lo que debe permanecer en su vida, para que no se descontrole todo.

-Cose tu corazón en mi manga -murmuro, acariciando el cabello de Harry con movimientos perezosos.

Se permitió cerrar los ojos por unos minutos más, y se quedo dormido. Louis quiso ignorar el hecho, de que una solitaria lagrima quedo atrapada entre sus pestañas.

(...)

Un olor dulce llego hasta sus fosas nasales, y algo pegajoso y frío roso sus labios. Su corazón empezó a latir rápido mientras el negro profundo se difuminaba de a poco, encontrándose con la sonrisa de su pequeño en cuanto abrió los ojos.

Harry estaba aun vestido con su camiseta favorita, viéndose pequeño y tierno, con un pequeño recipiente plástico lleno de trozos de mango.

-Buenos días hermano -saludo, llevándose otro pedazo de mango a la boca-. ¡Te manche de mi mango en los labios!

hermano (ls)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora