Epílogo.

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Las pesadillas y los monstruos se encuentran en la oscuridad, ellos pelean, parecerá que se odian, ya que compiten por destruir el mismo objetivo. Quizá descubran que uno vive del otro.

...

"Me oculto mirándote, te sorprende ¿verdad?"exo

...

Cuatro meses después.

Octubre, 2015.

Calum.

El suelo está demasiado limpio, oloroso a cloro y canela de una forma que resulta enfermiza. Cada día, durante las últimas no sé cuantas semanas, al despertar estoy aquí, en este mismo lugar de paredes oscuras y pisos relucientes de color caoba.

Todo es oscuro aquí, en la casa de las pesadillas, donde la jaula es la única vía de escape.

Traicione a Louis, al señor Tomlinson, todo por deshacerme de ese maldito niño extraño y loco, que me arrastro en sus planes y me amenazo para que fuera un monstruo cuando él no pudiera serlo. Recibía mensajes, torturaba a quién tenía que hacerlo y a cambio de eso no recibía ningún pago, solo el poder mantener mi vida.

De venderme por un poco de dinero pase a asesino, y lo que eso me significó fue un enorme y desastroso enamoramiento que destruyo mi vida, arrastrándome hasta este maldito lugar perdido de humanidad.

Después de que llamé a Niall y le mentí, salí huyendo hacia donde Michael Clifford me dijo que encontraría mi pago, un apartamento poco elegante en el centro de la ciudad. Me pase ahí todo el resto de tarde, viendo las noticias, mordiéndome las uñas por el pánico a que Louis, mi Louis muriera.

No sé a qué hora me quede dormido, solo que cuando desperté estaba todo oscuro, la televisión apagada, y no importaba cuanto me esforzara en no ser paranoico, tenía la sensación de ser observado todo el tiempo.

Estuve dos días ahí, sin comer nada realmente y asustado incluso de mi sombra, pegado a cualquier informe sobre los disturbios en la ciudad. Entonces, una noche, mientras lloraba porque estaba seguro que la falta de información debía significar que Louis Tomlinson estaba muerto, alguien entro en la pequeña habitación en la que dormía cuando la agitación me ganaba.

Era un hombre de estatura promedio, delgado pero músculoso, con el cabello teñido completamente de un profundo color azul. Tenía un corte extraño, largo arriba y corto en los lados, llevaba puesta una máscara blanca y roja con orificios pequeños como rendijas para sus ojos de un tono oscuro y brillante.

Cuando recuerdo su voz, liviana, fría como el hielo, me estremezco, porque a pesar de sonar amortiguada por la máscara, me recordaba al sonido agudo de una flauta; era envolvente y vagamente conocida, pero de un modo distinto, forzado y engañoso. Me torturó por horas, de las formas más humillantes y dolorosas posibles hasta que finalmente, cuando creí que podía morir, él me drogó y mi corazón se acelero a un ritmo incómodo y asfixiante logrando que perdiera el conocimiento.

Cuando desperté estaba aquí, en este cuarto oscuro, solo con una cobija extendida en el suelo, un lavamanos y un hollo en el fondo en una esquina que cumple la función de baño.

Me alimentan una vez al día, no se me permite hablar ni asearme completamente, y siempre están entrando y saliendo, sacando a los otros de sus lugares para regresarlos horas después, bañados en sangre y llenos de heridas. Me da miedo que alguna vez vengan por mí, que quieran llevarme a ese lugar del que solo he escuchado entre los lamentos y gritos desquiciados de los otros que están aquí.

hermano (ls)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora