Capitulo 15: Deseos que se cumplen, batallas difíciles de ganar

1K 66 34
                                        


Narra Yaten

Continué mirando cómo las mariposas fueron acumulándose en una colonia real entre la cual se perdió la silueta de Luna y algo más grande que la gata comenzó a verse. Quise moverme pero no pude...las mariposas se esfumaron, nuevamente escabulléndose a los árboles y ahí estaba ella...era sorprendente, se encontraba descalza en cuclillas, su larga melena olía a fresas frescas recién cortadas, traía puesto un hermoso vestido de seda dorado, una media luna en la frente entre sus ojos alargados de color azul que se escondían tras unas abundantes y larguísimas pestañas.

¿Luna? –atiné a preguntar. Ella se levantó del suelo y caminó hacia mí con unos movimientos muy agraciados, sus caderas se movían ondulantemente con felinidad.

Sí...soy Luna- me respondió, yo aún no conseguía reaccionar- espero que todo lo que me dijiste antes haya sido verdad- me recordó mis palabras, mientras más se acercaba más me era difícil creer lo preciosa que era Luna en su forma humana, su perfume a Fresas frescas empezaba a hacer efecto en mí. En ese momento, estando así tan cerca de ella, admirando su extremada belleza lo único que deseaba era besarla. En un flash recordé el beso placentero que nos habíamos dado antes y me sentí inevitablemente atraído.

No quiero ser de nuevo yo quien te bese- me insinuó- y preferiría que no lo hagas si no lo deseas- su voz era la prueba de que aún era ella.

Entonces reaccioné y le hablé con toda sinceridad- Mentiría si no te dijera que me muero de ganas de hacerlo- Diciendo esto me acerqué, apoyé mi frente contra la suya mirando fijamente esos ojos de mirada penetrante, sintiendo que no podría sostenerla por más tiempo, la tomé de la cintura presionándola contra mí como aquella vez, era algo que me hacía sentir que yo tenía el control aunque esta vez era diferente, me encontraba muy excitado...al fin uní mis labios a los de ella, un delicado sabor a miel me embriagó, quería controlarme pero con cada presión de sus dulces labios me costaba más, entonces gemí de placer, ella se puso feliz! Lo supe porque luego de eso sonrió mientras me besaba y también le sonreí, sentía sus dedos jugar en mi nuca con mis cabellos y la eléctrica sensación de sus uñas largas en mi cuello me hacían estremecer, tenía que parar pero me era tan difícil hacerlo...amaba a Mina y no podía jugar con los sentimientos de Luna solamente por ser hombre y caer en la tentación de la situación. Traté de dominarme y ambos fuimos terminando aquel excitante beso, mucho más largo que el anterior y mucho más feliz, porque ambos lo deseamos por igual. Cuando no separamos aún estaba agitado, extasiado...había sido sublime.

Nos recostamos en la hierba, no hablamos de nada, yo había olvidado mi apuro de volver con los demás, ella se recostó sobre mi pecho acariciándome tímidamente entre los botones de mi camisa, mientras yo disfrutaba de acariciar su pelo con ese aroma tan peculiar. Deseaba con ansias besarla nuevamente pero sabía que si me lo permitía ya no podría detenerme. Ella era tan hermosa y frágil a la vez, no me hubiera perdonado echarlo a perder, así que en silencio admiramos el paisaje perdiendo la noción del tiempo.

En el palacio de Kinmoku

Seiya estaba impaciente por poder hablar con Serena pero todos los preparativos para poner a prueba la teoría de Amy estaban encaminados.

Amy y Taiki estaban trabajando juntos en el prototipo visualizador de sueños. Mina los miraba con envidia porque le hubiera gustado estar así con Yaten, pero nadie sabía dónde estaban ni Yaten, ni Luna, ni Artemis. La princesa Kakyuu afirmó estar exhausta y ya se había retirado a su habitación.

Serena miraba a Seiya de soslayo pero cuando sus miradas se cruzaban, ambos se sonrojaban, hecho que no pasó desapercibido por Haruka a quién no le agradaba esa situación.

Sailor Moon :Seiya, Serena y los sueñosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora