Los personajes no me pertenecen, los derechos pertenecen a Naoko Takeuchi. La Historia, de mi autoría, se desarrolla tres meses después de la batalla con Sailor Galaxia.
Seiya abrió sus ojos, el fuerte ruido de la puerta cerrándose de golpe lo habí...
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Mi niño!!! Seiya despertó!!! –Kakyuu se sintió agradecida y la felicidad se olía en el recinto.
Con ayuda de sus hermanos, Seiya se incorporó. Kakyuu fue la primera en abrazarlo, con lágrimas en los ojos, acariciaba el pelo de la estrella que había renacido. Yaten fue el siguiente en prenderse de él.
Hermano –dijo mientras se fundieron en un fuerte abrazo que duró muchísimo tiempo.
Al separarse de Yaten, Seiya miró a su hermano mayor. Él se involucraba con ellos en un papel paternal, siempre los cuidaba, se reservaba toda expresión de cariño ya que era muy introvertido, creía en las ciencias por sobre todas las cosas, jamás se dejaba superar por las emociones. Sin embargo, al ver a Seiya con vida no tuvo la fuerza para acercarse, en vez de eso cuando sintió la mirada de esos ojos azules posados en él; se dejó caer sobre sus rodillas en el suelo, temblando evidentemente y sin poder articular palabra. Seiya, ayudado por Yaten se levantó definitivamente del féretro de cristal y lentamente se acercó a su hermano Mayor que lo miraba con ojos humedecidos.
¿Lloras por mí? –dijo Seiya asombrado mientras se inclinaba hacia Taiki- jamás creí que llorarías por mí –le tomó de los hombros- Hermano, estoy bien.
Se-Seiya... -mares de felicidad recorrían las mejillas del más alto de los Kou, ambos hombres se abrazaron y lloraron abiertamente.
Todos los presentes se encontraban emocionados. Todos lloraban, excepto el protector de la tierra que miraba ajeno a toda la emoción. Se sentía Feliz porque sabía que había hecho lo correcto. Pero también sabía que este hecho lo alejaría definitivamente de Serena y eso le generaba cierta nostalgia. Seiya estaba algo débil pero alegre de haber vuelto junto a sus seres queridos. A medida que recuperaba fuerzas, se percató de la presencia de Tuxedo Mask.
¿A qué se debe el honor de su visita? –le sonreía aunque no comprendía qué hacia él allí.
Él fue quien te despertó –se apresuró a responder Kakyuu mientras observaba que se estrechaban la mano.
Seiya lo miró con asombro, en ese momento ve a Luna y Artemis que sonreían, miró el féretro donde había estado, las flores a su alrededor y sobre sus cabezas la cúpula de cristal que iluminaba la habitación.
¿Dónde estamos? ¿Qué es esto? –miró a los lados un poco aturdido, se tocó el pecho y recordó todo lo sucedido en la batalla- Serena!!! ¿Ella está bien?
No te preocupes –dijo Tuxedo Mask- ella está bien.
Estamos en Kinmoku –le explicó Taiki- luego de la batalla te trajimos aquí, hace poco más de un mes.
¿Un mes? –Seiya se sorprendió del tiempo que había transcurrido, para él fue como si hubiera pestañeado- Entonces... ¡¿estuve muerto?! No fue un sueño...éste es mi sepulcro!!! –miró a Taiki y los demás. Comprendió lo que habían sufrido por él creyéndolo perdido. Entonces miró a Tuxedo Mask, según le dijeron su salvador -¿Por qué lo hiciste? No lo entiendo.