Capítulo once: Te quiero mucho, mucho, mucho...

71 7 1
                                    

   (Ross POV)

   <<Buenas noches>>

   <<Te quiero>>

   Tres de la mañana. Priss estaba en línea, y llevábamos hablando más de dos horas. La había llamado al móvil, pero me había pedido que mejor le escribiese para que Jorge no hiciese preguntas. Ella leyó el mensaje, y luego se desconectó.

   Quizá no debí decirle que la quería. Ella me lo había dicho, en los baños, pero quizá fue por la emoción del momento. A lo mejor no era lesbiana. Tenía novio, en todo caso sería bisexual. Y nunca se me había insinuado. Sí, nos habíamos besado, pero ¿y si en realidad ella no sentía lo mismo?

   Enfurecida, apagué el móvil.

   Joder, no tenía que haberle dicho nada. Seguro que aquel mensaje lo había estropeado todo. Ahora me tendría miedo, como todos. Creería que la quería solo para mí, como el imbécil con el que vivía. Quizá le daba miedo empezar otra relación.

   Intenté apartar estos pensamientos angustiosos de mi mente y me concentré en dormir. Pero los sentidos se me iban todos a Priss: a su olor a vainilla; a sus labios suaves sobre los míos; a sus ojos claros mirándome como si de verdad me quisiera; y sus manos recorriéndome el rostro mientras me daba besos en la boca.

   A las cinco de la mañana cogí el móvil y lo encendí. No sé qué esperaba encontrar. Quizá un "te quiero" de vuelta. Pero no fue así. 

   * * *

   Al día siguiente no quería ir al instituto, porque no quería ver a Priss. ¿Para qué? ¿Para ver cómo no me quería de vuelta? Incluso fingir que no la quería sería doloroso, porque aunque intentásemos hacer como que no pasaba nada, sí que pasaba y ella lo sabía. Ella sabía que yo no iba detrás de nadie, solo de ella. Sabía que yo no sonreía a nadie, solo a ella. Y yo no decía te quieros a nadie, por Dios. Todo el mundo supo, incluso antes de que yo misma lo supiera, que había caído rendida a sus pies. Desde que la vi, no pude dejar de pensar en ella.

   Nuestra "amistad" era seguramente el tema más hablado del Kelveys', pues yo no tenía más amigos que ella. Y ella tampoco tenía más, porque al ser amiga mía la gente n quería juntarse con Priss.

   Siempre que escuchaba a algún idiota hablando mierda sobre Priss, iba y le decía que me dijese a mí lo que quisiera, pero que a ella no le tocase un pelo. Yo sabía que ella se hundía con facilidad ante los comentarios de los demás, porque un vez llegó al instituto con una mordida en el cuello y varios gilipollas la llamaron puta.

   Y Priss me dijo que estaba bien, pero podía notar que no lo estaba. Porque ella era demasiado buena para oír cosas malas.

   –En fin de semana no estaré en casa, Linda me ha invitado a pasarlo con su familia –me informó mi padre–. Te llamaré dos o tres veces al día. Puedes salir, pero ya sabes, con responsabilidad. 

   Linda era la novia de mi padre. Era simpática, sinceramente. No había hablado mucho con ella, pero mi padre me hablaba sobre ella como si fuera la octava maravilla. Y seguro que lo era, para él. Con eso me bastaba para aceptarla.

   Además, desde que mis padres se separaron él había estado solo mucho tiempo, y Linda lo hacía visiblemente más feliz.

   –Claro, no hay problema –le dije–. Intentaré no quemar la casa.

   Él se rió y me dio un beso en la mejilla, desapareciendo por el pasillo.

   –¡Que te vaya bien en el instituto!

Bad Girls Don't CryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora