Las palabras duelen, cada sílaba es más difícil que la anterior y demonios... cómo quisiera no estar titubeando. Debo ser fuerte lo sé, pero ni si quiera puedo mirar a los ojos de mi mejor amigo, sólo a la limonada que está en la mesa. Detallo cómo está sudando el vaso, y que el hielo que era enorme al principio sólo es un pedazo minúsculo flotando en el agua. Quizá podría reflejarme en esa circunstancia ahora mismo.
—¿Cómo te sientes? —pregunta, y siento que es algo obvio cómo estoy. Aunque suena como si fuese un psicólogo queriendo oír las palabras de mi boca. Vaya, los amigos son psicólogos, que tarde para darse cuenta ¿no?
—Mal. Descontroló mi vida con su presencia en la entrada que solíamos compartir.
—Quizá pienses que no era el momento adecuado. Pero ¿Cuál fuera sido el mejor momento? Un enigma, tal vez, pero deberías verle el lado bueno... regresó por ti.
—A lo mejor ya no tenga cosas nuevas para alardear sobre mí con sus amigos. Nunca estuve tan de acuerdo con eso.
—No seas tonta, Melanie. Sólo deja el pasado atrás, desata esas ataduras que no te dejan avanzar.
—¿Qué pretendes? ¿Qué vuelva a mirarlo con los mismos ojos que cuando tenía 10 años?
—No soy quien para decir cómo se siente tu padre, tampoco lo puedo juzgar.
—Pero si estas para defenderlo ¿no es así?
—Sabes, cuando estábamos charlando esta mañana, me dijo lo hermosa que estabas. Que extrañaba verte y que no veía la hora de abrazarte.
—Debió hacerlo cuando debía.
Y antes de que pueda continuar, él me calla con un abrazo. Acaricia mi cabello y sisea, suspiro y me tranquilizo un poco. Un acto tan cálido que me da un poco de fuerza.
—Lo siento, —dice mi mejor amigo—lo siento tanto si no te das cuenta de lo que pasa. Muchos no tienen la dicha que tienes, de tener un papá.
—Lo sé, sólo que —sacudo mi cabeza— esto fue un balde de agua fría.
Iba a agregar algo, pero sus padres han llegado. Acaban de entrar y cuelgan sus chaquetas. Oh, los padres de Joe son tan geniales, siempre me sentí cómo parte de su familia. Su mamá siempre bromeaba que me gustaba su hijo, pero que va ¡Mira con quien ha quedado! Y su padre siempre me da entradas para asistir a algún concierto de música clásica con ellos. Son buenos sujetos, sonrío al verlos en la cocina mientras que yo espero en el comedor, se han negado a que ayude en la cena.
—¿Qué le ocurre a la Mini Martin? —susurra su padre
—Papá, el señor Martin está de vuelta.
—Oh, que grata sorpresa. Pero tu amiga está muy triste ¿ha pasado algo malo? —la dulce voz de su madre es casi inaudible
—Luego les cuento, por favor. ¡Chismosos! Ella puede escucharnos, y no hagan preguntas. Ha sido un día largo y que mis padres curiosos la interroguen no es nada agradable.
—Pásame la sal, Joe.
No tengo mucho que hacer, podría jugar a apilar panquecas en mi celular pero en eso podría entrar una llamada de papá y no quiero atender. Juego con mis dedos, pero es tan absurdo. Tamborileo para pasar el rato pero me detengo al ver a Joe acercarse.
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Stupid Love Story
Teen Fiction¿El primer amor en la secundaria? ¡Jamás! Oh bueno... eso es lo que piensa Melanie. Melanie sabe que los chicos de secundaria son unos monos descerebrados. Andrew no es así. Melanie no quiere una estúpida historia de amor. Pero Andrew se...
