Tras darme un último vistazo en el espejo salí, decida a que esta noche sea la mejor del mundo, por una extraña razón esta noche era relativamente cálida, tomando en cuenta que los días anteriores el clima había sido muy frió. Aun así tome mi abrigo crema, uno que mi tía me había regalado el día de mi cumpleaños era muy bonito y elegante pero no me lo puse quería lucir el vestido que había comprado, más por el escote trasero que me encantaba.
«Bueno Deniss hora de salir»
Al salir de la casa de Lilian pude ver a Hudson sentado en el costado de su auto con el rostro en su móvil, vestía un elegante esmoquin negro, se veía guapísimo; al escuchar que abrí la puerta al instante levanto la mirada irguiéndose, posando en mí sus penetrantes ojos negros, podía ver la sorpresa en ellos, y un brillo especial, dio una nada disimulada mirada de mi cuerpo, de pies a cabeza, no voy a negar que eso me hizo ponerme sumamente nerviosa y un delicado cosquilleo broto en mi estómago. Me dio una de sus sonrisas arrogantes y me extendió sus brazos para que acortara la distancia entre los dos, camine hacia él, dispuesta a ir hasta el fin del mundo si me tenía entre sus brazos.
Al estar cerca de él, antes de llegar me jalo y me apreso entre sus brazos, tomo mi rostro entre sus manos y me beso, de la manera más pasional con la que la hubiera hecho en otro momento de nuestra relación. Su beso era exquisito, delicioso y ardiente, me deje llevar por la pasión del momento, aceptando que su lengua entrara en acción, me sentía un títere y no me importaba mientras siguiera causando esa increíble sensación que me recorría el cuerpo entero.
Por falta de aire, empezó a separarse de mi lentamente, al hacerlo sentía los labios calientes y del doble del tamaño normal, mire a Hudson y sus ojos estaban más oscuros, me miraba fijamente con una mirada peligrosa como si fuera un león que veía a su presa, siendo sincera lo hacía ver aún más sexy de lo que ya es. Sus labios estaban rojos, por mi labial supongo, aunque también estaban hinchados los acababa de tener y ya quería besarle nuevamente.
—Te ves increíblemente hermosa... ¡Dios! —Dijo con voz ahogada y se acercó a mi oído —te deseo tanto —susurro de manera seductora —no te haces una idea de lo que provocas en mí.
Sus palabras me estremecieron por completo, ese tono ronco usado fue mortal para mis hormonas no lo voy a negar.
Sus palabras fueron tan mortales que a eso llamo dejarte fuera de combate con tan sólo un golpe. Estaba segura de que deseaba a Hudson, que estaba dispuesta a que él fuera el hombre con quien haría el amor por primera vez, de eso no había duda, porque para dar ese paso, por lo menos para mí, tienes que amar y confiar plenamente en esa persona y yo estoy segura de amo y confío con todo mi ser en Hudson.
Sentí un calor recorrer mi cara y podría apostar que estaba roja como un tomate, ante la afirmación mental que tuve. Hudson lo noto y empezó a reírse seductoramente.
— ¿En qué piensas mi pequeña Chipi pervertida?
— ¡Oye! —Le golpee el hombre.
— Lo siento nena, pero tu cara te delata.
— No estoy pensando en nada pervertido, sólo... sólo... nada
—Si tú lo dices, pequeña pervertida.
—Silencio o probaras una de mis patadas recuerda que ya soy cinta negra —dije en tono de superioridad
— ¿A si? —dijo usando su tono burlón
—Si
—Pues tú probaras uno de mis besos mortales
«Eso sería fantástico»
— ¿Tienes besos mortales?
—Así es, dudas de mí —pregunto con un fingido tono ofendido
—Mm un poco, porque no recuerdo haberlos probado nunca
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Sólo él ©
RomanceDeniss Miller esta por terminar su ultimo semestre en la universidad; sin dramas, sin problemas, solo terminar su carrera en Marketing y continuar con su crecimiento profesional. Hudson Hartley un hombre serio que siempre se conducía en estricto or...
