CAPITULO 8: Lo Inesperado

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*Narra Rachel*

Tras levantarme y darme una ducha, salí de casa dejando a Kat dormida, ya que era sábado.

Me coloqué los auriculares y dejé que las notas de 'Make me wanna die' de The Pretty Reckless fluyeran a través de mi cerebro a todo volumen mientras me dirigía a al estudio, tenía una sesión y hoy conocería a mi nueva fotógrafa.

Una extraña sonrisa torcida cruzaba mi cara dándole un toque malévolo mientras mis ojos se desplazaban escrutando la calle tras mis gafas de sol.


*Narra Diana*

Había recibido tres WhatsApp de mi novio: 'Buenos días princesa, no he parado de pensar en ti, no sé por qué pero ya ninguna otra chica me parece guapa comparada contigo, eres perfecta<3', 'Necesito verte, ¿quedamos hoy?' y 'Si no puedes, me escaparé de mi casa esta noche para ir a verte'. No contesté a ninguno. Me sentía rastrera, malvada, mentirosa. Tenía que acabar con esta farsa cuanto antes. No me apetecía lo más mínimo entrar el lunes al instituto de la mano de Josh. Caminaba por la calle de camino al McDonald's cuando alguien me alcanzó corriendo y se situó enfrente de mí. Era... ¿Elisa Peters? No, espera... ¡Liz!

-Diana, tengo que hablar contigo.

-Dime -dije, deteniéndome con una sonrisa-.

-Tú estás con mi hermano Josh, ¿verdad?

-Sí. -Respondí, y la sonrisa se esfumó de mi cara-. ¿Por qué?

-Por favor, si no quieres salir dañada, apártate de él. Ese chico no merece la pena. Sé que es mi hermano y eso, pero te lo digo en serio. Josh no es recomendable, te apuesto la cabeza a que no te ama realmente. Él... no se da cuenta de que hace daño, pero es así. No tienes por qué hacerme caso, apenas me conoces, pero te lo digo porque yo sí le conozco a él. Para comprobar que digo la verdad, te adelanto que hoy te presentará a sus amigos para presumir de novia, y mañana te dejará. No eres la primera a la que hace eso.

Dicho esto, se alejó corriendo de nuevo.


*Narra Liam*

Lo de Alexa no funcionó. Cada vez que agarraba su mano pensaba en Diana. Y no soy partidario de estar con alguien mientras piensas en otra persona, así que no volví a llamarla.


*Narra Diana*

Acepté ver a Josh esa tarde para comprobar si la historia de Liz era cierta. En cuanto llegué al skatepark donde habíamos quedado, le divisé rodeado de un grupo de chicos de los cuales tres fumaban, otros dos discutían y los cuatro restantes, entre los que se encontraba él, miraban con cara de alucinados a una chica rubia que pasaba por allí con un longboard. Recordé su WhatsApp de esa mañana y me escondí tras la rampa de skate más cercana al corrillo para escuchar. De pronto, la inconfundible voz de Josh gritó a la rubia:

-¡Que no me entere yo que ese culito pasa hambre, guapa!

Sus amigos ahogaron su voz entre un coro de risas mientras en mi interior, la ira iba acrecentándose y una especie de plan iba tomando forma en mi cerebro.

Di la vuelta a la rampa un par de minutos después como si acabara de llegar y los saludé a todos.

-Mirad qué novia más preciosa tengo. -Dijo, besándome en la mejilla-.

-Por poco tiempo -murmuré para mis adentros con una sonrisa-.

-¡Joder, qué cuerpazo! -Soltó uno de sus amigos, el que parecía más joven-.

-Eh, atrás todos, que es mía. -Sonrió Josh-.

Ese era el momento perfecto. Quitando su brazo de mis hombros, dije con una sonrisa de suficiencia:

-Perdona, pero no soy propiedad de nadie, mucho menos de alguien que asegura amarme y luego le grita groserías a la primera rubia que pasa.

Me miró con cara de estúpido, pero no dijo nada. Sus secuaces guardaron silencio también, mirándome atentamente.

-Ahora corre a asegurarte de que el culo de la chica del long no pasa hambre, porque a mí me has perdido. Ah, y tú tampoco estás nada mal -dije con un guiño, dirigiéndome a su amigo-.

Y tras darme la vuelta, desaparecí por la calle más cercana, feliz.


*Narra Rachel*

La fotógrafa se llamaba Amy Green, y tenía más aspecto de modelo que de fotógrafa. Era rubia teñida, con unos preciosos ojos azules y dilataciones.

Era muy buena en su trabajo, y cuando acabó con las fotos salí del estudio recolocándome los auriculares. En ese instante una moto derrapó justo enfrente de mí y Nico me tendió un casco, que me puse con una sonrisa al tiempo que subía a la increíble Harley. Le abracé con todas mis fuerzas y él aceleró, haciendo volar a la moto sobre la calle.


*Narra Nico*

Era lo mejor que me había pasado en la vida, cuando Rachel me abrazó en la moto, un cosquilleo recorrió mi cuerpo haciéndome estremecer. Llevaba años esperando aquello. Cuando frené en la puerta de su casa, maldije por lo bajo, deseando que aquel momento no acabara. Lo que no sabía era que el siguiente minuto iba a ser aún mejor.

Al bajar de la moto ambos, Rachel me abrazó, enredando sus dedos con mi pelo. Luego se separó un poco y me besó tiernamente.

Las palabras "Te amo, vida mía" se quedaron en mi garganta, negándose a emigrar de mi boca. Un nudo oprimió mi estómago, le di un suave beso en los labios, volví a subir en la moto y me alejé de allí a 120 km/h.


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Foto de Rachel en multimedia

El Misterio de la Adolescencia.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora